Luis Alberto Barahona Rivera, conocido por su nombre artístico de Lucho Barahona (Santiago, 2 de febrero de 1931 - San José, Costa Rica, 4 de enero de 2026) fue un dramaturgo, escritor y actor costarricense de origen chileno. En 2023, la Asamblea Legislativa de la República de Costa Rica lo declaró como Ciudadano de Honor.
Entre sus apariciones en la televisión costarricense, se cuentan los programas La lucha de Lucho, Rueda La Lucha y otros. En dichos programas, él fungía como guionista, director, actor, etc.
Ingresó en 1956 a la Escuela de Teatro en la Universidad de Chile.
En 1971 fue cofundador de la compañía y Teatro del Ángel, junto a Ana González, Bélgica Castro y Alejandro Sieveking. Participó en emblemáticas y populares obras de la compañía, hasta su exilio en 1974.
Barahona posee un teatro llamado Teatro Lucho Barahona en el Paseo de los Estudiantes, en el centro de San José.
Hijo de Luis Barahona y Olga Rivera, además, por 3 hermanos más (2 mujeres y 1 varón). En su niñez, su vida se vio afectada por la trágica muerte de su padre, quien era minero y falleció en una explosión.
Don Lucho Barahona emigró a Costa Rica tras el golpe militar en 1973 en Chile, por tal motivo, organizó una gira junto a Bélgica Castro, Alejandro Sieveking y Dionisio Echeverría, por 7 diferentes países entre ellos Costa Rica, como justificación ante el gobierno y militares; de esa manera, podían salir sin riesgo. Las visas para entrar al país fueron obtenidas por la gestión del señor Guido Sáenz, ministro de Cultura en ese momento.
En su adolescencia se tuvo que dedicar a la venta ambulante de aparatos radiofónicos, para lograr algún sustento; por lo que -en una ocasión- al pasar frente al Instituto Chileno Británico, entró y se encontró con el Club de Drama, que llamó su atención y logró integrarse aun cuando no tenía experiencia alguna.
A pesar de poseer una personalidad “tremendamente tímida”, posterior a una presentación que tuvo con sus compañeros del Club de Drama, y por las cualidades que demostró en el escenario, recibió una invitación para entrar a la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile; sin embargo, consciente de sus escasos recursos económicos, sintió que debía rechazar tal oportunidad. Todo cambió al ser informado que la educación era gratuita, por lo que con gran emoción se matriculó. Así, al finalizar sus cuatro años de estudio fue contratado por el Instituto de Teatro de la Universidad de Chile (ITUCH).
Con el tiempo, Barahona comenzó a sobresalir, además de sus cualidades en el diseño gráfico y escenografías, por sus dotes actorales y su gran capacidad multifacética de interpretación de diferentes personajes.
Labor teatral fecunda en Costa Rica
Entre 1970 y 1990, Costa Rica dio importantes pasos que incidieron en sentidos opuestos el modelo cultural del país y, en particular, el desarrollo del quehacer teatral.
Es así como, a inicios de la década de los años de 1970, el arribo de una importante cuota de artistas suramericanos, especialmente de Chile, entre ellos, Lucho Barahona, Bélgica Castro, Alejandro Sieveking y Dionisio Echeverría, contribuyó y fortaleció el patrimonio cultural de Costa Rica; en este caso, el desarrollo del teatro independiente y de las artes escénicas.
A su llegada al país, doña Graciela Moreno, quien fungía como administradora del Teatro Nacional, ofreció el patrocino de obras café-concert en la cafetería del TN, iniciativa que tuvo gran acogida dentro del público costarricense.
Quienes disfrutaron esos montajes, comenzaron a sugerirles que se buscaran una sala para presentar las obras. Fue la reconocida escritora, Carmen Naranjo, quien encaminó los enlaces con el sistema bancario nacional; de ahí que, obtuvieron un préstamo para rentar un local que llegó a convertirse en el histórico Teatro El Ángel en Cuesta de Moras; que se inauguró el martes 30 de setiembre de 1975, casi un año después de su llegada. “En esa época no había salas independientes, a lo que recuerdo estaba solo el Teatro Universitario llamado Tierra Negra”. De manera que, el Teatro del Ángel fue el primer teatro independiente.
En 1984, Bélgica Castro y Alejandro Sieveking regresan a Chile y Dioniso Chaverri también se retira para dedicarse a otras actividades, quedando Lucho a cargo del teatro, al verse completamente solo, Lucho Barahona traslada su creatividad a la televisión y procurando así atraer más público a su teatro. Fue así como nacieron, por un lado, la telenovela de gran éxito “Hay que casar a Marcela”, que lanzó a la fama a la joven actriz Eugenia Fuscaldo Y, posteriormente, el programa “La Lucha de Lucho”, donde comenzaron a florecer nuevos valores que el mismo Barahona comenzó a forjar: Lucho Ramírez, Alejandro Rueda, María Torres, Marcia Saborío, Gustavo Rojas y Jacqueline Steller, entre otros.
Fue a partir de la obra costarricense “L’ánima sola” de Chico Muñoz, que aumenta la afluencia del público al Teatro del Ángel. A partir de allí, Lucho empieza poco a poco, año a año, a formar a “los teatreros”, montando obras de autores nacionales y extranjeros. Haciendo gala de su gran capacidad como dramaturgo y director, sus obras, comenzaron a tener mucho éxito. De ahí que, por ejemplo, en el año 1984, lo llamaron a dirigir -junto con Luis Carlos Vázquez-, “El Serenísimo Príncipe don Carlos”, en el Teatro Nacional.
Carrera artística y galardones