Louis Alexander Slotin (Winnipeg, Canadá; 1 de diciembre de 1910 - Los Álamos, Estados Unidos; 30 de mayo de 1946) fue un físico y químico canadiense que participó en el Proyecto Manhattan.
Como parte del Proyecto Manhattan, Slotin realizó experimentos con núcleos de uranio y plutonio para determinar el valor de su masa crítica. Tras la Segunda Guerra Mundial, Slotin continuó su investigación en el Laboratorio Nacional de Los Álamos. El 21 de mayo de 1946, dio comienzo accidentalmente a una reacción de fisión que liberó un fuerte estallido de radiación. Fue llevado rápidamente al hospital y falleció nueve días después, siendo considerada la segunda víctima de un accidente nuclear en la historia, de un total de 26 incidentes.
Slotin fue aclamado como un héroe por el gobierno de los Estados Unidos al reaccionar con suficiente rapidez para evitar la muerte de sus colegas. El accidente y sus secuelas han sido dramatizados en la ficción, (p. ej. en la película Fat Man and Little Boy).
Slotin fue el primero de los tres hijos de Israel y Sonia Slotin, refugiados judíos que habían huido de los pogromos antisemitas de Rusia a Winnipeg, Manitoba, en Canadá.Creció en el vecindario de North End de Winnipeg, un área habitada por numerosos inmigrantes de Europa del Este. A nivel académico mostró siempre un rendimiento excepcional, desde sus primeros estudios en el Machray Elementary School hasta sus estudios secundarios en el St. John's Technical High School. Su hermano Sam recordó tras la muerte de Slotin que «mostraba una intensidad extrema que le permitía estudiar durante horas».
Con sólo 16 años, Slotin ingresó en la Universidad de Manitoba, con la intención de graduarse en ciencias. Durante sus años como estudiante recibió la medalla de oro de la universidad tanto en física como en química. Se graduó con un Bachelor of Science en geología en 1932 y un Master of Science al año siguiente. Con la ayuda de uno de sus mentores, consiguió una plaza en el King's College de Londres, bajo la supervisión de Arthur John Allmand, catedrático del departamento de química y especialista en electroquímica y fotoquímica.
King's College y guerra civil española
Durante su estancia en el King's College de Londres, Slotin se distinguió no sólo como científico, sino también como boxeador amateur, disciplina en la que ganó el campeonato universitario de peso gallo. Según algunos autores, formó parte de una Brigada internacional de apoyo a las tropas de la Segunda República en la guerra civil española y participó como especialista en el desarrollo de aviones experimentales para la Royal Air Force. El autor Robert Jungk afirma en su libro Más brillante que mil soles. El destino de los físicos atómicos (Heller als tausend Sonnen. Das Schicksal der Atomforscher, Stuttgart, 1956), el primer ensayo sobre el Proyecto Manhattan, que Slotin «fue [soldado] voluntario en la guerra civil española, más por la emoción que por razones políticas». Años después, su hermano Sam comentó en una entrevista que Louis había participado «en un paseo turístico por España» y que «no tomó parte en la guerra», como antes se había afirmado. Slotin se doctoró en química física en 1936. Su tesis doctoral, An Investigation into the Intermediate Formation of Unstable Molecules During some Chemical Reactions fue premiada por la universidad. Poco después, trabajó durante seis meses como investigador especial en Dublín, Irlanda, probando las baterías de níquel-zinc experimentales que se estaban testando para la línea ferroviaria de Harcourt Street, perteneciente a la empresa Great Southern Railways.
En 1937, tras ser rechazado por el National Research Council de Canadá, fue admitido por la Universidad de Chicago como investigador asociado. En Chicago comenzó a investigar sobre química nuclear, colaborando en la construcción del primer ciclotrón del oeste de los Estados Unidos. Al parecer, el sueldo era muy bajo y Slotin tuvo que pedir apoyo económico a su padre en varias ocasiones. Entre 1939 y 1940, Slotin colaboró con Earl Evans, catedrático del departamento de bioquímica de la universidad, en la preparación de radiocarbono (14C y 11C) en el ciclotrón. Durante su investigación usaron carbono 11 para demostrar que las células eucariotas eran capaces de usar dióxido de carbono para la síntesis de carbohidratos, a través de la fijación del carbono.
Aunque no participó en el proyecto, probablemente estuviera presente en la presentación del «Chicago Pile-1» de Enrico Fermi, el primer reactor nuclear artificial, el 2 de diciembre de 1942. Sin embargo, las fuentes sobre su relación con el proyecto son contradictorias. En estos años Slotin escribió numerosos artículos sobre radiobiología, por lo que el Gobierno de Estados Unidos consideró que, dada su experiencia con radiaciones, sería conveniente su incorporación al Proyecto Manhattan, destinado a crear la bomba atómica. Slotin trabajó al principio con el futuro premio Nobel Eugene Wigner en la producción de plutonio y después en el Oak Ridge National Laboratory de Oak Ridge, Tennessee. Se trasladó al Laboratorio Nacional Los Álamos de Nuevo México en diciembre de 1944 para trabajar bajo las órdenes de Robert Bacher.
En Los Álamos, el trabajo de Slotin se centró en las pruebas de «criticalidad», primero con uranio, junto a Otto Robert Frisch y después con plutonio. Estos experimentos consistían en llevar materiales capaces de fisión nuclear a niveles críticos para estabilizar su masa crítica Al estar tan cerca de provocar una reacción nuclear en cadena, los científicos llamaban a estos experimentos «hacer cosquillas a la cola del dragón», según la expresión de Richard Feynman. El 16 de julio de 1945 Slotin preparó el núcleo de la prueba «Trinity», el primer dispositivo atómico detonado. Algunos de sus colegas se referían a él como «el armero jefe de los Estados Unidos», por su experiencia en el ensamblaje de lo que luego serían armas nucleares.
Después de la guerra, Slotin expresó en varias ocasiones su disgusto con el Proyecto Manhattan. Afirmó «participar en las pruebas de la Armada, para mi desagrado». Desafortunadamente para Slotin, su participación en el Laboratorio Nacional Los Álamos era fundamental, porque, como el mismo comentó, «soy uno de los pocos que se han quedado que tengan experiencia en construir bombas». Quiso volver a su investigación en biofísica y radiobiología en la Universidad de Chicago y buscó, en la persona de Alvin C. Graves, un sustituto para su trabajo en Los Álamos.
El 21 de agosto de 1945, Harry K. Daghlian, uno de los asistentes más cercanos de Slotin, estaba realizando un experimento de masa crítica cuando accidentalmente dejó caer un pequeño fragmento de carburo de wolframio en un núcleo de 6.2 kilogramos de plutonio en fase delta. El científico, de 24 años de edad, sufrió una irradiación de 510 rems (5.1 Sv) de radiación de neutrones. Slotin acompañó continuamente a Daghlian en su agonía de 21 días de envenenamiento por radiación.
El 21 de mayo de 1946, Slotin y siete colegas realizaron un nuevo experimento que incluía la creación de uno de los primeros pasos de una reacción de fisión nuclear colocando dos medias esferas de berilio (un reflector de neutrones) rodeando un núcleo de plutonio. Se utilizó el mismo núcleo que irradió a Daghlian, después llamado «núcleo del demonio». Slotin sostuvo la semiesfera superior con su mano izquierda mientras mantenía la separación entre las dos semiesferas con un destornillador sujeto con su mano derecha, tras haber retirado las calzas que normalmente separaban las semiesferas. El uso del destornillador no formaba parte del protocolo habitual del experimento.
A las 15:20, hora local, el destornillador se resbaló y el hemisferio superior de berilio se cayó accidentalmente, provocando una reacción crítica «prompt» y la emisión de radiación electromagnética de alta energía. En ese momento, los científicos presentes en la sala observaron el «brillo azul» debido a la ionización del aire y una súbita bocanada de calor. Slotin, que era el más cercano a la reacción, sintió un sabor agrio en su boca y una intensa sensación de quemazón en su mano izquierda. Instintivamente retiró su mano izquierda, levantando la semiesfera de berilio y tirándola al suelo, terminando así la reacción. A pesar de su rapidez, había estado expuesto a un dosis letal (cercana a 2100 rems, 21 Sv) de radiación gamma y de neutrones. La dosis recibida equivale a la que recibiría un organismo a 1500 metros de distancia del lugar de detonación de una bomba atómica.