Tal Día como Hoy

Louis Althusser

Filósofo político francés

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Louis Pierre Althusser (Bir Mourad Raïs, 16 de octubre de 1918-París, 22 de octubre de 1990) fue un filósofo marxista francés. Es además habitualmente considerado estructuralista, aunque su relación con las otras variantes del estructuralismo francés es bastante compleja.

Louis Althusser nació en la Argelia francesa, en Bir Mourad Raïs, Argelia francesa , cerca de Argel, en el seno de una familia pequeñoburguesa de Alsacia , Francia. Su padre, Charles-Joseph Althusser, fue teniente del ejército francés y empleado de banca, mientras que su madre, Lucienne Marthe Berger, católica devota, trabajaba como maestra de escuela.​ Según sus propias memorias, tuvo una infancia argelina próspera; el historiador Martin Jay afirmó que Althusser, junto con Albert Camus y Jacques Derrida, fue: «un producto de la cultura colonial francesa en el norte de África» ​

En 1930, la familia de Althusser se trasladó a Marsella, donde su padre fue nombrado director de la sucursal de la Compagnie Algérienne. Althusser pasó allí su infancia, destacó en sus estudios en el Lycée Saint-Charles y participó en un grupo scout. ​​

En 1936, la familia volvió a mudarse, esta vez a Lyon, donde ingresó al Lycée du Parc. Posteriormente, fue admitido en la prestigiosa École Normale Supérieure (ENS) de París. Durante su formación en Lyon, recibió la influencia de varios profesores católicos y se integró al movimiento juvenil Jeunesse Étudiante Chrétienne, llegando incluso a considerar la vida monástica como trapense. ​ ​

Su vínculo con el catolicismo coexistió con una temprana inclinación hacia el comunismo, y algunos críticos sostienen que esa formación religiosa temprana influyó en su lectura posterior de Karl Marx. ​​

Tras dos años de preparación bajo la tutela de Jean Guitton en el Lycée du Parc, Althusser fue admitido en la École Normale Supérieure en julio de 1939. Sin embargo, su ingreso se retrasó por varios años. En septiembre de ese mismo año fue reclutado por el ejército francés ante el inminente estallido de la Segunda Guerra Mundial y, tras la caída de Francia, fue capturado por las tropas alemanas. ​

Hecho prisionero en Vannes en junio de 1940, pasó los siguientes cinco años en un campo de prisioneros en Schleswig-Holstein, al norte de Alemania. Al principio fue obligado a realizar trabajos forzados, pero tras enfermar, fue destinado a la enfermería del campo, lo que le dio la oportunidad de leer filosofía y literatura. ​

En sus memorias, Althusser relató que en ese entorno de encierro y solidaridad descubrió por primera vez el sentido del comunismo. ​

Las secuelas psicológicas de la guerra derivaron en recurrentes crisis de inestabilidad mental y una depresión persistente que lo acompañó hasta su muerte. La psicoanalista Élisabeth Roudinesco sostiene que el absurdo y el trauma de la guerra fueron decisivos en la configuración del pensamiento filosófico de Althusser. ​

Althusser mantuvo una relación duradera y compleja con Hélène Rytmann, antigua militante comunista y miembro de la Resistencia francesa. Según el biógrafo William S. Lewis, Althusser era una persona de hábitos domésticos y escasa experiencia social: «Althusser solo había conocido su hogar, su escuela y un campo de prisioneros de guerra» cuando conoció a su futura esposa.​

Rytmann había participado en la Resistencia dentro del grupo Service Périclès, junto a Jean Beaufret, y posteriormente ingresó al Partido Comunista Francés. Fue expulsada del partido tras ser acusada de actuar como agente doble de la Gestapo y de incurrir en «desviación trotskista» y otros «crímenes» presuntamente vinculados con la ejecución de antiguos colaboradores nazis. Pese a que miembros del PCF instaron a Althusser a romper la relación, este intentó limpiar la reputación de Rytmann mediante una investigación personal sobre sus actividades durante la guerra, aunque sin lograr su reincorporación al partido. Durante ese proceso, su vínculo con ella se intensificó.​

El propio Althusser describió los inicios de la relación como emocionalmente conflictivos. En L’avenir dure longtemps, escribió:​

Diversos estudiosos han señalado que el vínculo fue, desde su comienzo, una fuente de inestabilidad para el filósofo. Según Roudinesco, Rytmann representaba para Althusser una figura opuesta a la suya, ella había combatido en la Resistencia mientras él permanecía alejado del conflicto; era judía y víctima indirecta del Holocausto, mientras él mantenía una educación católica; había sufrido bajo el estalinismo cuando él se unía al PCF; y provenía de un entorno humilde, marcado por una infancia difícil.​

Algunos episodios de esa infancia, como un presunto abuso sexual cometido por un médico que también le habría pedido administrar morfina a sus padres moribundos, podrían haber sido, según Roudinesco, recuerdos imaginarios incorporados por Althusser en su autobiografía o “traumabiografía”.​

Roudinesco interpreta que Rytmann encarnaba para él su “conciencia desplazada” y su “superyó despiadado”. En sus escritos, Althusser reconoció que ella le brindó «un mundo de solidaridad y lucha» y una forma de coraje y sentido práctico que le eran ajenos. Además, veía en Rytmann una combinación de figuras maternas y paternas:​​

De acuerdo con Roudinesco, Rytmann representaba para él la versión sublimada de su madre, con la que mantuvo un vínculo ambivalente durante toda su vida. Althusser escribió que amó a Rytmann «como una ofrenda religiosa, como lo había hecho con mi madre». ​

A pesar de su apego a Rytmann, Althusser mantuvo relaciones sentimentales con otras mujeres. Según Roudinesco, «a diferencia de Hélène, las otras mujeres que amó Louis Althusser eran generalmente de gran belleza física y, a veces, de notable sensibilidad intelectual». Entre ellas destacó Claire Z., con quien sostuvo una larga relación hasta los cuarenta y dos años, y posteriormente Franca Madonia, filósofa, traductora y dramaturga italiana de familia burguesa originaria de Romaña.

Durante sus estancias en Italia con Madonia, Althusser experimentó una etapa de renovación intelectual y personal. En ese entorno, según Roudinesco, descubrió una forma de vida familiar y cultural que le resultaba ajena en París, así como un nuevo interés por el teatro moderno y por autores como Luigi Pirandello, Bertolt Brecht y Samuel Beckett. Esta relación también coincidió con su distanciamiento del estalinismo y con la redacción de sus textos más influyentes, como Pour Marx. Asimismo, se considera que fue en ese período, hacia 1961, cuando Althusser profundizó su lectura de Maquiavelo. ​

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