Los Prisioneros fue una banda de rock chilena, considerada una de las más importantes e influyentes de su país y de toda América Latina. Formada en la década de 1980, en la comuna de San Miguel (Santiago de Chile), estuvo compuesta en un principio por Jorge González (voz, bajo y principal compositor), Claudio Narea (guitarra, voz y coros) y Miguel Tapia (batería, voz y coros).
En sus inicios, desarrolló un sonido new wave con matices punk para posteriormente acercarse al synth pop. Se hizo conocida por sus canciones llenas de contenido y de crítica social, lo que sirvió de inspiración para despertar a una generación que estaba siendo oprimida por la dictadura militar, quienes emplearon estos temas como lucha contra el régimen de Augusto Pinochet. Esto provocó una censura a la banda en los principales medios de comunicación, hasta principios de los años 1990. A pesar del veto, tuvieron un gran éxito comercial sin precedentes, que traspasó fronteras en países como Colombia, Ecuador y Perú. Coincidiendo con la transición a la democracia, se produjo el primer quiebre y reestructuración de la banda: Narea abandonó la agrupación, González asumió la guitarra y se incorporaron Cecilia Aguayo (teclados, coros) y Robert Rodríguez (bajo, coros) como respaldo en vivo hasta inicios de 1992, fecha en que la banda se separó.
En su primera fase, Los Prisioneros publicaron cuatro álbumes, tres de ellos incluidos en la lista de los 50 mejores discos chilenos de la historia publicada por la versión chilena de Rolling Stone: La voz de los '80 (n.º 3), Corazones (n.º 9) y Pateando piedras (n.º 15). Entre el receso y la reunión, vendieron más de 700 000 copias, cifra solo superada por «El rock del Mundial» de Los Ramblers, como los artistas que más han vendido dentro de la música chilena. Ya durante el segundo período, vendieron más de 800 000 unidades certificados con más de 40 discos de platino en Chile y un millón de discos en el extranjero.
De igual modo, la canción «Tren al sur» fue elegida por los lectores de la revista digital Satélite Natural como la séptima mejor canción del rock latino de todos los tiempos, también fue situada en esa posición en las 25 obras maestras del rock en español de la revista Billboard, y en el n.º 18 de las 50 canciones más importantes de pop latino por la revista estadounidense Rolling Stone. El videoclip de «We are sudamerican rockers» fue elegido para abrir la emisión de la filial de MTV Latinoamérica, en octubre de 1993. A su vez, Corazones fue elegido por la edición estadounidense de la revista Rolling Stone como el 23° mejor disco de rock latinoamericano de la historia.
Luego de que los miembros originales realizaran carreras solistas y diferentes proyectos —ninguno con la repercusión que alcanzaron como trío— en 2001 se volvieron a reunir ofreciendo dos conciertos en el Estadio Nacional con más de 140 000 asistentes en total. En los dos años siguientes realizaron una gira nacional con 200 000 espectadores en todo Chile, en América Latina, Estados Unidos y España. Sin embargo, el grupo tuvo nuevas dificultades en 2003 tras grabar y publicar un nuevo álbum que terminó con la salida de Narea. González y Tapia intentaron continuar con nuevos integrantes y publicaron un último álbum al año siguiente, pero a principios de 2006 Los Prisioneros se disolvieron de forma definitiva tras haber nuevos desacuerdos.
A pesar de que se separaron hace casi dos décadas, sus canciones han permanecido vigentes hasta el día de hoy. «El baile de los que sobran» ha sido un estandarte de lucha en contra la desigualdad social en diversas manifestaciones como el movimiento estudiantil de 2011 y el estallido social en Chile, así como protestas en Perú y Colombia, además se ha cantado en otros países como Argentina y México.
1979-1985: Formación y primeros años
Los Pseudopillos y Los Vinchukas
En marzo de 1979, Jorge González, Miguel Tapia —ambos de catorce años de edad— y Claudio Narea —de trece años— se conocieron al cursar juntos el primer año de enseñanza media en el Liceo 6 de la comuna de San Miguel de Santiago (Chile). González y Narea descubrieron que ambos apreciaban al grupo Kiss, lo que constituyó la base de afinidad que los llevó a estrechar lazos de amistad. En 1980, junto con los hermanos Álvaro y Rodrigo Beltrán, crearon Los Pseudopillos, un cuarteto vocal con el que grabaron más de un centenar de canciones humorísticas para las que empleaban únicamente objetos caseros como percusión. El nombre surgió en clase de biología, cuando su profesora mencionó la palabra «pseudópodo».
En paralelo, González tenía con Tapia un proyecto musical más ambicioso: querían ser tan famosos como The Beatles. Inspirados en la dupla Lennon-McCartney, sobre quienes, erróneamente, pensaban que se dividían las labores de composición, Tapia escribía la letra de las canciones, mientras que González componía la música en piano o guitarra, pero al poco tiempo decidió hacerse cargo también de los textos. Ya que Tapia se refería a los Beatles como «Los Escarabajos», Narea bautizó al grupo como Los Vinchukas que hacía referencia a la vinchuca, mencionada también en clase de biología. Posteriormente, lo invitaron a unirse a la banda, y poco después, se unió Álvaro Beltrán. Además, la banda consiguió una batería de segunda mano que le había pertenecido a un grupo de cumbia. El cuarteto debutó en su liceo el 14 de agosto de 1982, y dos meses más tarde, se presentaron en el Liceo 1 de Niñas. A pocos días de egresar de 4° medio, el grupo tuvo sus primeras diferencias serias, lo que motivó la división tanto de Los Vinchukas como de Los Pseudopillos.
Ciclo universitario y La voz de los '80
Tres meses después, Narea se reintegró mientras que Álvaro se mantuvo alejado. Ahora convertidos en un trío, estaban decididos a dedicarse profesionalmente a la música por lo que buscaron un nombre más serio y definitivo. Primero habían escogido «Los Criminales», pero pronto Tapia sugirió «Los Prisioneros», idea que finalmente prosperó. El baterista iría el 19 de diciembre de 1986 a registrar el nombre con el giro de «grupo musical» en el Ministerio de Economía, y quedó como marca de su propiedad. Debutaron como Los Prisioneros en el instituto Miguel León Prado, 1 de julio de 1983.
En marzo de 1983, González ingresó en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile para estudiar licenciatura en música, allí conoció a Igor Rodríguez (futuro miembro de Aparato Raro), Robert Rodríguez (futuro miembro de Banda 69) y a Carlos Fonseca, con el último entabló rápidamente una amistad y poco después, Fonseca lo invitó a conocer y escuchar música en su tienda de discos Fusión. Pronto, González deja la carrera para enfocarse en el grupo, Fonseca también lo haría para dedicarse a su tienda de música, además tenía un programa en Radio Beethoven llamado Fusión contemporánea y tenía pensado hacer un especial para fin de año con artistas chilenos nuevos, González le llevó uno demos que había grabado en una radio-casetera en su casa, más un tema en directo y quedó asombrado al escucharlas, entonces le propuso regrabarlas para incluirlas en el especial. Cuando Fonseca conoció al resto de la banda, sugirió reemplazar a Narea ya que consideraba que este no era un buen guitarrista, pero González y Tapia se negaron porque los tres formaban Los Prisioneros.
En noviembre Los Prisioneros grabaron los primeros demos en un estudio amateur armado por Fonseca en el segundo piso de Fusión. Al otro mes, presentó «La voz de los '80» y «Brigada de negro» en su programa radial. Además, habló favorablemente del grupo en la revista Wikén, suplemento de El Mercurio, para la nota sobre el especial, y en abril de 1984, escribió un artículo sobre la banda en la revista Mundo Diners Club, bajo el nombre de Alberto Velazco.
El 13 de diciembre de 1984, bajo el sello independiente Fusión, lanzaron su primer álbum: La voz de los '80. Todos los temas estaban escritos, compuestos y cantados por González, a excepción de «¿Quién mató a Marilyn?», que estaba escrito y cantado por Tapia. Producido por el propio González, lo acreditó a nombre de la banda. Tuvo una primera tirada de únicamente 1000 copias agotadas apenas seis meses después. A mediados de 1985, Fonseca consiguió un contrato discográfico con EMI y lo lanzaron esta vez en todo Chile, con más de 100 000 copias vendidas. El disco apenas tuvo difusión en medios como Radio Galaxia, intervenciones televisivas en Sábados Gigantes, Canal 11 y la sexta edición de la Teletón, donde la banda sufrió su primer episodio de censura: mientras interpretaban el primer sencillo del álbum, «La voz de los '80», Televisión Nacional de Chile, controlado por la dictadura militar, sacó la señal del aire. Según Narea, los militares habían considerado que Los Prisioneros podían ser peligrosos para la estabilidad del régimen de Augusto Pinochet. «Sexo» tuvo mejor acogida en las radios aunque no llegó a los primeros lugares, de acuerdo con Vea, especializada en la época en las listas musicales de Chile; en cambio, la televisión prohibía la canción por su título, pese a tratarse de una crítica a la banalización del cuerpo, lo que a González le molestaba, ya que la estaban promocionando como segundo sencillo, a causa de esto, abandonaron el estudio de Martes 13 cuando no se les permitió tocarla; enemistándose con la estación televisiva Universidad Católica.