Tal Día como Hoy

Liudmila Pavlichenko

Francotiradora soviética

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Liudmila «Liuda» Mijaílovna Pavlichenko, de soltera: Belova (en ruso: Людми́ла Миха́йловна Павличе́нко; Bila Tserkva, Imperio ruso, 29 de juniojul./ 12 de julio de 1916greg.-Moscú, Unión Soviética, 10 de octubre de 1974) fue una historiadora y francotiradora soviética que luchó en las filas del Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial, donde combatió en la batalla de Odesa y, posteriormente, en el sitio de Sebastopol. Poco antes de la caída de la ciudad, resultó herida por un proyectil de mortero, por lo que fue evacuada en un submarino a Novorosíisk en el Cáucaso y luego retirada definitivamente del combate en el frente y enviada a Moscú, donde Iósif Stalin le asignó un nuevo trabajo como instructora en una escuela de francotiradores.​ Su total de muertes, confirmadas durante el poco más de un año en que estuvo activa, fue de 309 —incluidos treinta y seis tiradores de élite enemigos—,​​ lo que la convierte en la francotiradora más exitosa de la historia.​​ Sin embargo, no fue la única mujer en las filas del Ejército Rojo en desempeñar este rol, puesto que alrededor de dos mil mujeres ejercieron el mismo papel. De ellas, sólo quinientas sobrevivieron a la guerra.​​

En septiembre de 1942 formó parte de una delegación de jóvenes soviéticos que visitaron Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido, y se convirtió en la primera persona con ciudadanía soviética en ser invitada a la Casa Blanca y en ser recibida por un presidente estadounidense, Franklin D. Roosevelt. Durante su estancia allí se hizo amiga de Eleanor Roosevelt, con quien organizó una gira por el país para dar charlas con el fin de presionar para que se abriera un segundo frente en la Europa ocupada por los nazis.​ Tras su regreso a la Unión Soviética, no volvió a combatir en el frente, ya que el propio Stalin la destinó como instructora de francotiradores.​

Al terminar la guerra continuó sus estudios en la Universidad de Kiev. Después de graduarse se convirtió en historiadora. Entre 1945 y 1953 trabajó como investigadora en el Cuartel General Principal de la Armada Soviética, en junio de 1953 se vio obligada a retirarse de la Armada por motivos de salud. A partir de septiembre de 1956 sirvió activamente en el Comité Soviético de Veteranos de Guerra.​

Pavlichenko murió el 10 de octubre de 1974 en Moscú debido a un derrame cerebral a la edad de cincuenta y ocho años. Fue enterrada en el cementerio Novodévichi de la capital moscovita. A lo largo de su vida fue galardonada con algunas de las más importantes condecoraciones que otorgaba la Unión Soviética, incluido el título de Héroe de la Unión Soviética —la máxima distinción del Estado—, la Orden de Lenin o la Medalla por el Servicio de Combate. Además, varias calles de distintas ciudades ucranianas y rusas llevan su nombre y en 2015 se estrenó una coproducción ruso-ucraniana, titulada Bitva za Sevastopol, sobre sus experiencias durante la guerra.​

Liudmila Belova nació el 12 de julio de 1916 en la pequeña localidad ucraniana de Bila Tserkva (literalmente, Iglesia Blanca), en lo que entonces era la gobernación de Kiev (Imperio ruso), en el seno de una familia formada por Mijaíl Ivánovich Belov y Elena Trofimovna Belova (1897-1972).​ Su padre era oficial del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos (NKVD) y luchó durante la Primera Guerra Mundial. Más adelante se unió al Partido Comunista —en esa época conocido como Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (bolchevique)—, participó en los sucesos revolucionarios de Petrogrado y durante la guerra civil rusa fue comisario político de regimiento en la 24.º División de Fusileros de Samara-Simbirsk en cuyas filas combatió contra las tropas de la Guardia Blanca del almirante Aleksandr Kolchak en la zona del Volga central y los Urales meridionales. Su madre era profesora de idiomas en una escuela local. Pavlichenko además tenía una hermana mayor llamada Valentina. Estudió en la Escuela Secundaria N.° 3 de su localidad natal hasta la edad de catorce años.​

En 1931, con quince años de edad, se trasladó con su familia a Kiev, pues su padre fue destinado a trabajar en la oficina central del NKVD. Mientras cursaba octavo grado y aún vivía con sus padres en Bila Tserkva, conoció en un baile a Alekséi Pavlichenko, un alumno de la institución agrícola mucho mayor que ella. La pareja se casó y tuvo un hijo llamado Rostislav (1932-2007),​ aunque el matrimonio pronto se disolvió y Pavlichenko regresó a vivir con sus padres. El niño fue criado principalmente por su abuela.​

En Kiev comenzó a trabajar como obrera en la fábrica Arsenal construida en el reinado del zar Nicolás I en 1803.​ La fábrica proporcionaba a sus trabajadores una serie de actividades donde pasar el tiempo libre; al principio, Pavlichenko optó por el club de vuelo sin motor, sin embargo, pronto se dio cuenta de que volar no era lo suyo. A este respecto, escribió en su autobiografía: «Definitivamente, el aire no es mi elemento —pensé—. Soy un ser de tierra y debo pisar sobre suelo firme». El instructor del club de tiro de la fábrica trabajaba en su mismo taller y la convenció para que se uniera al club que dirigía.​

Posteriormente se incorporó a un club de tiro de la asociación paramilitar OSOAVIAJIM (en español, Unión de Sociedades de Asistencia para la Defensa, la Aviación y la Construcción Química de la URSS), donde hizo cursos como francotiradora.​ Allí, los alumnos se entrenaban con el objetivo de alcanzar el nivel de la insignia de Tirador de Voroshílov de segundo grado, que lleva el nombre del mariscal Kliment Voroshílov. Dicho entrenamiento no solo incluía puntería, sino también orientación en una zona determinada, lanzamiento de granadas y entrenamiento físico (carrera, saltos y flexiones). Tras cumplir con éxito estas tareas, Pavlichenko participó en las competiciones de tiro municipales de la Osoaviajim, donde obtuvo un diploma de honor. Paralelo a su trabajo en la fábrica, completó su educación secundaria,​ debiendo asistir a clases nocturnas.​

En septiembre de 1936 ingresó en la Facultad de Historia de la Universidad Estatal Taras Shevchenko de Kiev, con el fin de graduarse como investigadora y profesora.​ Durante sus años de estudiante universitaria practicó atletismo y salto de pértiga y asistió a un curso de dos años en la escuela de francotiradores que el Osoaviajim tenía en Kiev para perfeccionar sus habilidades de tiro.​​

En enero de 1941, la dirección de la Biblioteca Estatal de Historia de Kiev le ofreció un trabajo como ayudante jefe de investigación en la Biblioteca Pública de Odesa. Como el sitio tenía un amplio catálogo de libros de historia, decidió aceptar dicha labor porque le permitiría redactar más fácilmente su tesis de licenciatura sobre Bogdán Jmelnitski y la integración de Ucrania a Rusia en 1654, la cual debía defender al año siguiente.​

El 22 de junio de 1941, día de la invasión alemana de la Unión Soviética, Pavlichenko se encontraba en Odesa. Al día siguiente se ofreció como voluntaria para unirse al Ejército Rojo, sin embargo, fue rechazada por el funcionario estatal encargado de la oficina de reclutamiento, ostensiblemente debido a su sexo. Un día después se presentó en las oficinas del comisariado militar del distrito; el funcionario que le atendió se mostró más amable y después de comprobar sus documentos que la acreditaban como francotiradora, quedó alistada en el Ejército Rojo,​​ incorporándose a las filas del 54.º Regimiento de Fusileros «Stepán Razin» de la 25.º División de Fusileros Chapáyevskaya, llamado así por Vasili Chapáyev,​ un célebre soldado ruso y comandante del Ejército Rojo durante la guerra civil rusa.​

El 24 de junio de 1941, Pavlichenko y el resto de reclutas se embarcaron en un tren militar que los llevó hasta un bosque en Besarabia, donde estaba acantonada su unidad. Allí recibieron su uniforme y su equipo militar y permanecieron unos pocos días antes de ser enviados al combate contra las tropas rumanas aliadas de los nazis. En los primeros días de la invasión, las tropas soviéticas fueron capaces de defender sus posiciones a lo largo del río Prut hasta los primeros día de julio cuando los rumanos, tras sangrientos combates, rompieron las líneas de defensa soviéticas y avanzaron profusamente en su retaguardia, lo que obligó a la división donde estaba integrada a iniciar una penosa retirada que no se detendría hasta Odesa.​

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