Lise Meitner (nacida como Elise Meitner; el 7 o el 17 de noviembre de 1878 en Viena, Imperio austrohúngaro-27 de octubre de 1968 en Cambridge, Reino Unido) fue una física nuclear y pionera de la radioquímica austríaca. Meitner es considerada una de las personalidades científicas más importantes del siglo XX. En 1906 obtuvo su doctorado en la Universidad de Viena, siendo la segunda mujer en lograrlo en la rama principal de física. En 1907 comenzó en Berlín una colaboración de décadas con el químico Otto Hahn. A partir de 1912, Meitner y Hahn trabajaron en el recién fundado Instituto Kaiser Wilhelm de Química en Berlín-Dahlem. Investigaron la radiactividad y descubrieron isótopos radiactivos. En 1926, Meitner se convirtió en la primera profesora titular de física en Alemania.
Perdió estos puestos en la década de 1930 debido a las leyes raciales de Núremberg introducidas en la Alemania nazi. En 1938 huyó a Suecia, donde vivió durante muchos años, convirtiéndose finalmente en ciudadana sueca.
En una carta que escribió en 1945, Lise Meitner se lamentaba:«Resulta trágico que, incluso personas como Laue y Otto, no comprendieran a qué suerte abandonaba su pasividad a su propio país.»A mediados de 1938, Meitner con los químicos Otto Hahn y Fritz Strassmann del Instituto Kaiser Wilhelm descubrió que bombardear el torio con neutrones producía diferentes isótopos. Hahn y Strassmann más adelante en el año demostraron que los isótopos de bario podrían formarse por bombardeo de uranio. A finales de diciembre, Meitner y Frisch resolvieron el fenómeno de tal proceso de escisión. En su informe de la edición de febrero de Nature de 1939, le dieron el nombre de "fisión". Este principio condujo al desarrollo de la primera bomba atómica durante la Segunda Guerra Mundial y, posteriormente, a otras armas nucleares y reactores nucleares.
Meitner recibió muchos premios y honores al final de su vida, pero no compartió el Premio Nobel de Química de 1944 por la fisión nuclear, que fue otorgado exclusivamente a Otto Hahn, colaborador suyo desde hacía mucho tiempo. Varios científicos y periodistas han calificado su exclusión de "injusta". Según el archivo del Premio Nobel, fue nominada 19 veces al Premio Nobel de Química entre 1924 y 1948, y 30 veces al Premio Nobel de Física entre 1937 y 1967. A pesar de no haber sido galardonada con el Premio Nobel, Meitner fue invitada a asistir a la Lindau Nobel Laureate Meeting en 1962.
Meitner recibió muchos otros honores, entre ellos el dar al elemento químico 109 el nombre de meitnerio, en 1997. Albert Einstein la elogió como la «Marie Curie alemana».
Nació en Viena el 7 de noviembre de 1878 en el seno de una familia de clase media alta judía, en la calle Kaiser Josefstraße en el distrito Leopoldstadt de Viena, la tercera de los ocho hijos del matrimonio de Hedwig y Philipp Meitner.
En el registro de nacimientos de la Comunidad Judía de Viena consta que nació el 17 de noviembre de 1878, pero en otros documentos figura que su fecha de nacimiento es el 7 de noviembre, la cual es la que usó como verdadera. Su padre fue uno de los primeros abogados judíos en ser aceptados en Austria. Lise tenía dos hermanos mayores, Gisela y Auguste (Gusti) y cuatro hermanos menores: Moriz (Fritz), Carola (Lola), Frida y Walter; todos ellos tomaron el camino de los estudios académicos avanzados.
Su padre era un pensador libre y Lise fue criada con estos valores. Aunque sus padres eran nominalmente judíos, recibió una educación cristiana protestante. Se convirtió al cristianismo, siguiendo el Luteranismo, donde se bautizó por la iglesia luterana en 1908. Además, se acortará el nombre a Lise; sus hermanas Gisela y Lola se convertirían al Catolicismo el mismo año.
Una de las primeras investigaciones de Meitner empezaron a la edad de ocho años. Las escribía en una libreta que guardaba debajo de la almohada. Desde niña se interesó por las matemáticas y la física. En aquella época los Gymnasium (institutos de enseñanza secundaria superior) solamente admitían a chicos, y ella tuvo que estudiar en una Bürgerschule (escuela municipal de menor rango) para luego examinarse por libre de la Matura (equivalente a la Abitur alemana, que da acceso a la universidad). En 1899, Meitner empezó a recibir clases particulares con otras dos jóvenes mujeres, concentrando los ocho años de educación secundaria en solo dos. En julio de 1901 se presentaron para el examen externo en el Akademisches Gymnasium. Solo aprobaron cuatro de las catorce mujeres que se presentaron para el examen, entre ellas Meitner y Henriette Boltzmann (la hija del físico Ludwig Boltzmann).
Ese mismo año se matriculó en la Universidad de Viena en matemáticas y física. Se entusiasmó con el laboratorio del Instituto de Física situado en el noveno distrito de la ciudad; este contribuyó a que Lise Meitner se decantara por la física como materia principal. Al año siguiente ya empezaron unas clases de mayor nivel de exigencia: Mecánica Analítica, Electricidad y Magnetismo, Elasticidad e Hidrodinámica, Acústica, Óptica, Termodinámica, Teoría Cinética de Gases, así como Física Matemática y un curso de Filosofía de la Ciencia. Este plan de estudios tenía una particularidad: todas las clases las impartía una sola persona, el físico teórico Ludwig Boltzmann. Meitner las calificó, años después, como "lo más hermoso y estimulante que ella había oído". Hacía tan solo cuatro años que las facultades de Austria habían abierto las puertas a las estudiantes femeninas, pero Boltzmann las aceptaba con naturalidad. Lise Meitner se encontraba muy a gusto, encantada con el ambiente que reinaba en la universidad. Desde el principio se interesó por las incógnitas que planteaba la radiactividad. Su tesis titulada Prüfung einer Formel Maxwells ("Examen de la Fórmula de Maxwell") fue presentada el 28 de noviembre de 1905, fue aprobada por Exner y Boltzmann ese mismo día. En 1906 se convirtió en la segunda mujer que obtenía el título de Doctora en Física en la Universidad de Viena, con una tesis sobre la conducción del calor en cuerpos no homogéneos.
Paul Ehrenfest le pidió a Meitner que investigase sobre un artículo de óptica de Rayleigh. En el artículo Rayleigh explicaba fenómenos que no sabía demostrar experimentalmente. Meitner fue más allá, llegó a unas conclusiones basadas en las explicaciones de Rayleigh y las demostró experimentalmente, de esta manera demostró su habilidad para llevar a cabo investigaciones independientes.
Presentó una solicitud para trabajar con Marie Curie en París, pero sin éxito. Durante el primer año tras la obtención del doctorado trabajó, por las tardes, en el Instituto de Física Teórica en Viena. Por la mañana daba clases como profesora en prácticas en una escuela de chicas para tener una mínima independencia económica. En junio de 1907 publicó un artículo sobre las partículas alfa en la Physikalische Zeitschrift. Ella había realizado uno de los primeros experimentos que conducirían al átomo nuclear de Rutherford. Sin embargo, la joven investigadora no veía un futuro para ella en Viena, aparte de la enseñanza, que no le interesaba. Se armó de valor y les pidió a sus padres que siguieran manteniéndola para irse por dos años a Berlín, y éstos accedieron.
En 1907 se trasladó a Berlín para seguir en la Universidad Humboldt las clases del físico Max Planck, de quien había oído hablar, aunque no sabía nada más de él; ni siquiera conocía su teoría cuántica. Tampoco sabía que a las mujeres se les negaba el acceso a las universidades de Prusia. Por fortuna, Max Planck le permitió que asistiera a sus clases, gesto de gran rareza pues se oponía a la admisión de mujeres en la universidad.
Lise Meitner se dirigió al director del Instituto de Física Experimental, Heinrich Rubens, para trabajar allí por las tardes. Este la aceptó de buen grado y además le comunicó que Otto Hahn había mostrado interés en colaborar con ella. Los dos se llegaron a hacer muy amigos en las tres décadas en las que se dedicaron a desvelar los misterios del átomo y la radiactividad (amistad sujeta siempre a los rígidos códigos sociales de la época). De momento, el único problema era que, dado el veto a las mujeres que prevalecía en la universidad, Lise tenía que entrar a escondidas, por una puerta trasera, en el sótano del Instituto de Química, que en su día fue un taller de carpintería y que Otto había acondicionado como laboratorio. Si quería ir al baño, tenía que usar el del restaurante de al lado. Esa situación se prolongó durante un año. Lise no tenía más dinero que la modesta cantidad que le enviaban sus padres, y llevaba por tanto una vida muy frugal, alquilada en una habitación de estudiantes y tomando nota de cada céntimo que gastaba. Pero no se sentía desgraciada por ello, pues al margen de su afición por la física, que tanto la llenaba, no le faltaba vida social. Hacía caminatas con una estudiante de Botánica; acudía a las veladas de música en casa de su admirado Max Planck (a las que unos años más tarde se sumaría Einstein como violinista), e hizo amistad con sus hijas; otras parejas de compañeros la invitaban a la ópera o a excursiones en coche. Varias veces al año viajaba a Viena a visitar a su familia. Sentía nostalgia por su ciudad, pero no se arrepentía de haberse instalado en Berlín.