Lisboa (pronunciación en portugués: /liʒˈβoɐ/ ()) es la capital y la ciudad más poblada de Portugal.Está situada en la desembocadura del río Tajo, es la capital del país, capital del distrito de Lisboa, de la región de Lisboa y del área metropolitana de Lisboa, y es también el principal centro de la subregión de la Gran Lisboa. Lisboa tiene una población de 547 773 habitantes, y su zona metropolitana cuenta con una población de 2 810 923 en una superficie de 2.921,90 km². Esta área contiene el 26% de la población del país. Lisboa es la ciudad más rica de Portugal.
El municipio de Lisboa, que coincide con el núcleo urbano central de la ciudad (excluyendo la aglomeración metropolitana continua que la rodea), posee una superficie de 100,05 km². Según el censo de 2021, el municipio tenía 545.923 habitantes, con una densidad de población de aproximadamente 5.460 hab/km².
Administrativamente, Lisboa se subdivide en 24 freguesias (parroquias civiles), tras la reforma administrativa de 2012 que redujo su número respecto a las 53 existentes hasta ese año.
El municipio limita al norte con Odivelas y Loures, al oeste con Oeiras, al noroeste con Amadora y al sureste con el estuario del Tajo. A través de este estuario, Lisboa se conecta con los municipios de la denominada Margen Sur: Almada, Seixal, Barreiro, Moita, Montijo y Alcochete.
El primitivo asentamiento, íbero e influenciado por el comercio con Cartago, era llamado Olissipo. Según Bochart, el nombre provendría de los fenicios. y sería un derivado de la expresión Allis ubbo o puerto seguro en fenicio o en púnico, debido a que era un magnífico puerto en el estuario del río Tajo, sin embargo no existe ningún registro que pueda corroborar esta hipótesis. Según Tovar, Olisipo sería de origen tartésico, ya que el sufijo ipo es frecuente en las regiones de influencia turdetano-tartésica. El prefijo «Oli(s)» no sería único pues aparece en otra ciudad lusitana, de localización actualmente desconocida, que Pomponio Mela llamaba «Olitingi».
Los autores clásicos atribuían la fundación y el nombre a Ulises u Odiseo, basados en la afirmación de Estrabón (Geografía, II, 2, 13): "... en Iberia también puede verse una ciudad llamada Odysseia.
En el siglo iv, Solino escribió en Acerca de las maravillas del mundo, XXIII, 2: «Ibi oppidum Olisipone Ulixi conditum: ibi Tagus flumen» («Aquí la fortaleza de Olisipo fue fundada por Ulises junto al río Tajo»). Luís de Camões, el poeta nacional portugués recogió la leyenda en Os Lusíadas (Canto Octavo, V) :Es Ulises quien labra santa casaAl Númen que le da lengua fecundaQue si en Asia a la grande Troya abrasa.En Europa a Lisboa insigne funda.Olissipo parece como Oilosipon en Ptolomeo y fue llamada Ulishbon por los visigodos y لشبونة (al-Ushbuna) o اليكسبونا (al-Lixbûnâ) por los conquistadores musulmanes que se apoderaron de ella en 719.
Durante el Neolítico, la región estaba habitada por el sustrato de población preindoeuropea que se viene en denominar preíbero. Como en otros puntos de la Europa atlántica, se construyeron monumentos religiosos llamados megalitos, dólmenes y menhires que aún se pueden observar en los alrededores de la ciudad. Pueblos celtas entraron en contacto con el sustrato anterior y se asentaron en la zona antes del primer milenio antes de Cristo, surgiendo tribus de habla céltica como los conii y los Cempsii.
El poblado prerromano de Olisipo tiene su origen en los siglos VIII-VII a. C., y se asentaba en la cima y en las laderas de la colina donde actualmente se ubica el castillo de San Jorge. Se estima que la población rondaba entre los 2500 y 5000 habitantes.
Lisboa es para unos de origen griego, para otros fenicio, siendo una cuestión más bien basada en la leyenda, que en la evidencia arqueológica. El puerto natural que creaba el estuario del río Tajo lo convirtió en punto adecuado para crear un asentamiento que proveyera de comida a los barcos fenicios que se encontraban en ruta comercial hacia las islas del Estaño (actualmente islas Sorlingas y Cornualles).
Los fenicios también aprovecharon la situación de la colonia en la boca del río más grande de la península ibérica para comerciar con las tribus del interior de las que obtenían metales preciosos. Otro importante producto local era la sal, el pescado salado y los caballos lusitanos.
Recientemente, se han encontrado vestigios fenicios del siglo VIII a. C. bajo la catedral de Lisboa. Sin embargo, algunos historiadores modernos consideran irreal la idea de la fundación fenicia y estiman que Lisboa era una antigua civilización autóctona (oppidum) y que, como máximo, mantenía relaciones comerciales con los fenicios, lo que explicaría la presencia de cerámica fenicia y otros objetos.
Durante las guerras púnicas, después de la muerte de Aníbal Barca (cuyas tropas incluían a miembros de la tribu de los Conii), los romanos decidieron arrebatar a Cartago su posesión más valiosa, Hispania (nombre dado por los romanos a la península ibérica). Tras la derrota de los cartagineses a manos de Escipión el Africano en Hispania oriental, la pacificación del oeste la llevó a cabo el cónsul Décimo Junio Bruto Galaico. Él firmó un acuerdo con Olissipo para que esta enviara a sus súbditos a luchar junto con las legiones romanas contra las tribus célticas del noroeste. Como compensación, Olissipo se integró en el imperio con el nombre de Felicitas Julia, constituyendo un Municipium Cives Romanorum. Se garantizó el autogobierno en un territorio de 50 kilómetros alrededor de la ciudad, estaban exentos de impuestos y sus ciudadanos tenían los privilegios de los ciudadanos romanos.[cita requerida] La zona pasó a constituir la provincia de Lusitania con capital en Augusta Emerita. Los ataques de los lusitanos a la ciudad durante las frecuentes rebeliones debilitaron la ciudad y hubo que construir un muro.
Durante el reinado de César Augusto, los romanos construyeron un teatro y un anfiteatro; unas termas situadas en la actual calle de la Plata; los templos de Júpiter, Diana, Cibeles, Tetis e Idae Phrygiae (un culto poco común procedente de Asia Menor), aparte de templos en honor al emperador; una necrópolis bajo la actual plaza de Figueira; un foro y otros edificios como las insulae, una zona de viviendas entre la actual colina del castillo y el centro de la ciudad. Muchas de estas ruinas fueron desenterradas a mediados del siglo xviii, cuando el descubrimiento de Pompeya desató una ola de furor arqueológico en las clases altas europeas.
Económicamente, Olissipo era conocida por su garum, una especie de salsa de pescado afrodisíaca que se exportaba a Roma y otras ciudades. El vino, la sal y los caballos eran otros elementos de exportación. Además de la explotación de las minas de oro y plata, una gran parte de la riqueza que conseguían los romanos provenía de los tributos, los impuestos, los rescates y los saqueos de los tesoros de los pueblos de Lusitania y del resto de la península. La ciudad prosperó cuando se terminó con la piratería y llegaron avances tecnológicos, que permitieron la expansión del comercio con las nuevas provincias romanas de Britania (especialmente Cornwall y el Rin y a través de la civilización que vivía a orillas del Tajo. La ciudad era gobernada por una oligarquía dominada por dos familias, los Julii y los Cassiae.
Junto con la mayoría de hablantes de Latín existían minorías de comerciantes griegos y esclavos. La ciudad estaba conectada por calzadas romanas a otras dos ciudades, Bracara Augusta (actualmente la ciudad portuguesa de Braga) y Augusta Emerita, actualmente Mérida (España).
Olissipo sería uno de los primeros núcleos en abrazar el cristianismo. El primer obispo de la ciudad fue San Gens. Sufrió las invasiones bárbaras por parte de los alanos, los vándalos y posteriormente fue parte del reino de los suevos, antes de ser tomada por los visigodos del reino visigodo de Toledo, que la llamaron Ulishbona.
Lisboa fue tomada por los árabes aproximadamente en el 711 (recibió el nombre «al-ʾIšbūnah» en árabe الأشبونة). Los musulmanes, procedentes del norte de África y Oriente Próximo, construyeron varias mezquitas, casas y los muros de la ciudad, que actualmente se llama Cerca Moura. La ciudad mantuvo una población diversa entre la que se encontraban cristianos, bereberes, árabes, judíos y saqalibas.