Nicolás Lisandro de la Torre (Rosario, 6 de diciembre de 1868 - Buenos Aires, 5 de enero de 1939) fue un dirigente político, abogado y escritor argentino. Se recibió de abogado en 1890, por la Universidad de Buenos Aires. Su tesis sobre régimen municipal, así como otros trabajos, lo llevaron a pensar la importancia de la autonomía municipal, la cual sería incluida recién en la reforma de la Constitución Argentina de 1994. En 1898 fundó el periódico La República. De la Torre se postuló a la presidencia de la Nación en las elecciones presidenciales de 1916, obteniendo 98.876 votos, 57 electores y nuevamente en las elecciones presidenciales de 1931 obteniendo 487.584 votos, y 124 electores.
De la Torre nace en Rosario en 1868. Su casa estaba en la actual Peatonal Córdoba al 1130, cerca de la antigua tienda La Favorita. Su padre, porteño mitrista e hijo de un inmigrante vasco, poseía una estancia sobre el arroyo Pavón, y tras la batalla que tuvo lugar en la zona estuvo a punto de ser fusilado por tropas de Urquiza. Fue salvado merced a la intervención oportuna de López Jordán, antiguo amigo suyo. Poco después se casó con Virginia Paganini, perteneciente a una tradicional familia porteña emparentada con Antonio Sáenz –revolucionario de 1810– y con los Gutiérrez
Durante la presidencia de Avellaneda el padre de De la Torre, posiblemente estigmatizado por su calidad de mitrista y, por lo tanto, opositor político, fue a la quiebra, sufriendo la subasta de su casa y sus muebles, experiencia que marcó la personalidad de Lisandro De la Torre de por vida.
Tesis sobre el Régimen Municipal
Finalizados sus estudios en el Colegio Nacional de Rosario, De la Torre llega a Buenos Aires en 1886, durante el último año de la presidencia de Roca, y se instala en la casa de unas tías con el fin de cursar la carrera de abogado. En 1888 obtuvo su título, tras defender su tesis doctoral, en la que desarrolló una serie de ideas que años más tarde cristalizarían en el proyecto político de la Liga del Sur en Santa Fe. El espacio comunal tenía para el joven de la Torre una importancia clave en la construcción de una sociedad democrática. Así, en su trabajo cita textualmente a Tocqueville cuando este señala que «en la comuna es donde reside la fuerza y la vitalidad de los pueblos libres». El buen funcionamiento de ésta constituiría un reaseguro contra el despotismo y su influencia sería saludable para todo el organismo social.
En 1900, en tanto, emprendió el primero de sus dos viajes a los Estados Unidos, en el que se abocó de manera especial al estudio del régimen municipal allí vigente. Ambas visitas al país del norte tendrían poderosa influencia en sus ideas. En 1912, cuando fue elegido diputado nacional por la Liga del Sur y por Santa Fe, presentó un proyecto de ley de régimen municipal. En uno de sus discursos en la Cámara, expuso los fundamentos de su iniciativa, señalando que la organización municipal era un derecho garantizado por el artículo 5.º de la Constitución, pero que era deber del Congreso precisarlo y reglamentarlo en todo el territorio nacional.
La cuestión municipal sería bandera de lucha por mucho tiempo para de la Torre. Más adelante, en uno de sus discursos pronunciados en el Congreso Nacional, haría notar que sólo cuatro de los doscientos cincuenta centros urbanos de la provincia de Santa Fe contaban con municipalidades. Estas cuatro ciudades –Rosario, Santa Fe, Casilda, Esperanza– representaban el 28% de la población provincial. El 72% restante –esto es, 660.000 habitantes sobre 921.000– estaban privados de cualquier organización municipal . Cabe agregar, además, que los intendentes eran designados por el gobernador, al igual que los miembros de las comisiones de fomento de los pueblos. Sólo los concejos deliberantes de las cuatro ciudades eran elegidos por los vecinos contribuyentes.
En su tesis doctoral, de la Torre revela una base ideológica liberal que va dando entrada a planteamientos de tipo democrático formal. Estas mismas inquietudes lo llevan a tomar contacto con los grupos opositores a la presidencia de Juárez Celman y, junto a ellos, participa de la fundación de la Unión Cívica. Llegó a gozar de la confianza y la amistad de algunos de sus principales dirigentes, como Leandro Alem y Aristóbulo del Valle. Así, en julio de 1890 se trasladó a Buenos Aires y tuvo un lugar destacado en la Revolución del Parque.
Tras la derrota de la Revolución del 90 y la división de los revolucionarios, Lisandro de la Torre apoyó a Leandro Alem, y participó en 1891 en la creación de la Unión Cívica Radical, siendo uno de los principales referentes del nuevo partido en la provincia de Santa Fe. Durante la revolución radical de 1893, De la Torre fue el jefe de operaciones en su provincia natal. Lisandro y sus hombres armados con bombas y fusiles aportados por oficiales radicales de Zárate, tomaron la Jefatura de Policía y lograron que la ciudad cayera en manos de los rebeldes. Posteriormente avanzó con sus fuerzas, incrementadas por el apoyo popular hacia la Capital de la provincia, donde el lugarteniente de De la Torre, Mariano Candioti, al frente de unos 300 hombres tomó los principales edificios del gobierno provincial expulsando a tiros a los roquistas y asumiendo el 30 de julio de 1893 como gobernador de la provincia. De la Torre se mantuvo durante tres semanas al frente de ese gobierno paralelo sostenido por militantes y extranjeros e incluso llegó a proclamársele como presidente del nuevo gobierno revolucionario. Pero en el resto del país la revolución fue sofocada por lo que los radicales de Santa Fe debieron deponer su actitud.
Tuvo en ese momento su primer renunciamiento a la actividad política. Volvió a Rosario, recibió de regalo de su padre un campo en Barracas, Provincia de Santa Fe y pasó a dedicarse a la actividad agropecuaria, llegando a ser Presidente de la Sociedad Rural de Rosario en 1907, 1909 y 1910, y director del primer Mercado de Hacienda en 1911.
En 1895, y a instancias de Aristóbulo del Valle, volvió a radicarse en Buenos Aires para dirigir el diario "El Argentino", que se convirtió en un fuerte opositor a la candidatura presidencial de Roca.
En enero de 1896 murió inesperadamente Aristóbulo del Valle y en julio de ese mismo año se suicidó Alem. El radicalismo quedó acéfalo. De la Torre propuso la candidatura a presidente de Patricio Guido Gentile. Propuso una alianza con los mitristas para derrotar a Roca pero encontró una estricta oposición del líder radical de la provincia de Buenos Aires, Hipólito Yrigoyen. En esas circunstancias decidió abandonar la UCR diciendo:
La declaración llevó a Hipólito Yrigoyen a desafíarlo a un duelo, dejando a arbitrio de De la Torre la elección de las armas, confiando en que se batirían a golpes de puño. Lisandro, experto en el arte del esgrima, actividad que practicaba asiduamente en el Jockey Club, elige como armas para la contienda al sable. El duelo ocurrió el 6 de septiembre de 1897 en los galpones portuarios de las Catalinas Sur, en Buenos Aires y duró más de media hora. Al término de la misma, De la Torre presentaba heridas en la cabeza, en las mejillas, en la nariz y en el antebrazo, mientras que Yrigoyen resultó prácticamente ileso, salvo por un sablazo de poca importancia en la cintura. Fue para disimular la honda cicatriz de la mejilla que De la Torre, desde entonces, comenzó a usar barba.
El 29 de noviembre de 1908 en el Teatro Opera de Rosario, un grupo de políticos del sur de Santa Fe encabezados por Lisandro de la Torre fundan la Liga del Sur. El nuevo nucleamiento reúne a la burguesía rural y comercial de Rosario y el Sur de la provincia, tiene gran apoyo entre los inmigrantes y pequeños productores y defiende un programa democrático, municipalista, modernizante, ilustrado y laicista, en oposición a la hegemonía política y administrativa de la ciudad de Santa Fe y el Norte de la provincia
De la Torre tenía 42 años y la Liga del Sur concurrió a los comicios provinciales del 5 de marzo de 1911, signada por irregularidades y conflictos; a pesar de ello De la Torre se incorporó a la Legislatura como diputado por la minoría correspondiente al departamento de San Lorenzo. Su actuación fue breve debido a la intervención federal y el consiguiente cierre de la Legislatura.