Linares es un municipio y ciudad española situada en la mitad sur de la península ibérica que pertenece administrativamente a la provincia de Jaén, en la comunidad autónoma de Andalucía. El municipio se localiza en la zona centro-norte de dicha provincia, entre el sector oriental de Sierra Morena y la parte alta de la depresión bética, por lo que se pueden apreciar dos sectores bien diferenciados: la sierra y la campiña. Los ríos Guadiel, Guadalimar y Guarrizas, que aportan sus aguas al Guadalquivir, marcan los límites del municipio hacia levante y poniente. Linares forma parte de la comarca de Sierra Morena, de la cual es capital, y es cabeza del partido judicial homónimo.
Con una población de 55 633 habitantes (INE 2025), el municipio de Linares es el 2.º más poblado de la provincia, 28.º de la comunidad autónoma y 136.º del país. Su término municipal abarca una extensión de 197,5 km² y en su interior se ubican tanto la ciudad de Linares como la entidad local autónoma de la Estación de Linares-Baeza. Al ser la ciudad más poblada del norte de la provincia, Linares ofrece diversos servicios de la Administración General del Estado y de la Junta de Andalucía, tanto para la población que alberga como para la de un gran número de municipios vecinos, además de un centro universitario dependiente de la Universidad de Jaén ubicado en un moderno campus científico-tecnológico. Linares no forma parte del área metropolitana de otra ciudad, por lo que cuenta con su propia área urbana funcional, con aproximadamente 55 130 habitantes en 2023, según el Atlas Digital de las Áreas Urbanas de España.
Linares ha gozado durante siglos de una situación geográfica privilegiada por su condición de encrucijada de caminos y por su riqueza agrícola, pecuaria y minera. La ciudad ha estado orientada tradicionalmente hacia actividades mineras y fabriles, destacando en Andalucía por su compromiso de apoyo al desarrollo industrial. No obstante, hoy en día la actividad económica de la ciudad se caracteriza por una clara vocación al sector servicios, tras la desaparición de la totalidad de la industria de extracción minera durante el final del siglo XX y el declive de la industria automotriz a comienzos del siglo XXI.
El topónimo de «Linares» se registró por primera vez en septiembre de 1155, durante el reinado de Alfonso VII. Existen varias versiones sobre la procedencia del término, si bien todas ellas coinciden en un origen romance. Algunos autores sostienen que el origen del topónimo de esta población podría ser la posible existencia de un templo o altar romano cercano en honor a la Luna, Luni arae. En tal caso, si el área o la zona donde se ubica Linares ya tuvo un nombre de ascendencia latina, tras la invasión musulmana de la península ibérica, lo más usual era que estos adaptaran el nombre preexistente a sus modos fonéticos, dando lugar a un vocablo similar o parecido a Linarum. No obstante, con mayor certeza la ciudad actual parece deber su nombre a la expresión romance procedente del término latino linum y posteriormente utilizada por los mozárabes como linar para designar los lugares relacionados con el lino (Linum usitatissimum), en cuya base y plural descansa la evolución y el eslabón filológico y lingüístico que acabaría otorgando el topónimo de «Linares». Este origen latino además explicaría la toponimia geográfica de otras poblaciones españolas con el mismo nombre.
El gentilicio «linarense» es, con diferencia, el más utilizado para referirse a los habitantes originarios de la ciudad, y gramaticalmente posee género común, válido tanto en masculino como en femenino. Por otro lado, la forma «castulonense», también de género común aunque mucho menos frecuente, se emplea en ocasiones para evocar la conexión histórica, cultural o arqueológica con la antigua ciudad iberorromana de Cástulo.
Compartiendo el mismo nombre que la «ciudad de las minas» existen numerosas localidades en el mundo. En España hay varias localidades y parroquias homónimas, aunque de mucha menor población, en Asturias, Cantabria, las provincias de Burgos, Huelva, Salamanca, Segovia y Teruel. En el continente americano, existen localidades homónimas en Chile, Colombia y México. La ciudad chilena de Linares, capital además de la provincia de Linares en la región del Maule, supone el primero, del que se tiene constancia, de los hermanamientos de la ciudad española del mismo nombre con otras urbes. Además, según recoge la Federación Española de Municipios y Provincias, la ciudad española está hermanada con Linares, ciudad mexicana del estado de Nuevo León.
En campo de gules, un losange de azur, que carga un castillo de oro, abierto, mazonado de sable, sobre tres ondas de azur y plata, y surmontado por una campana cimada de una cruz latina, de plata (u oro). Bordura de plata con la divisa en letras de sable:
El losange se halla acamado a una cruz en aspa o de San Andrés, de oro. Contorno hispano-francés, fileteado de oro. En la rehabilitación de los símbolos linarenses, adoptada en 2015 el timbre tradicional, una corona de marqués con un diseño arcaico, fue sustituida por una corona real abierta pero no se introdujo el contorno español, el segundo cambio requerido por la legislación en vigor.
Bandera rectangular vez y media más larga que ancha (del asta al batiente), compuesta por cinco franjas horizontales de colores amarillo, verde, blanco, rojo y azul en orden descendente, todas proporcionadas en la misma anchura y longitud. Según el historiador Federico Ramírez, el origen de esta enseña local se remonta a un traslado procesional al Santuario de la Virgen de Linarejos en 1666.
El término municipal de Linares abarca una extensión de 197,5 km². La ciudad se encuentra en un pequeño altiplano que desciende desde la zona norte del término municipal, que pertenece a Sierra Morena, hacia el oeste, abriéndose por aquí hacia el valle del Guadalquivir. Su orografía es suave, mostrando una transición entre la sierra al norte y la zona abierta de la campiña en el sur. El punto de mayor elevación del término municipal es el Paño Pico con 552 m s. n. m., mientras que la zona más baja es el valle del Guadalimar en el límite suroeste, con una altitud de 318 m s. n. m.
Linares se enclava sobre el territorio en que se enlazan geográficamente dos de las unidades morfológicas de rango principal en las que puede subdividirse la península ibérica: la meseta ibérica y la depresión del Guadalquivir. La primera unidad se manifiesta como una antigua penillanura, tallada sobre materiales paleozoicos, graníticos o pizarreños. La segunda unidad corresponde a materiales margoarenosos, que han ido rellenando la depresión del Guadalquivir desde el Neógeno. En estos sedimentos subhorizontales, la erosión ha tallado lomas bajas y redondeadas.
El subsuelo del municipio está constituido por rocas paleozoicas, recubiertas en amplias zonas por sedimentos más recientes. Ambos conjuntos, zócalo paleozoico y recubrimiento poshercínico, difieren mucho en su composición, estructura, reflejo morfológico externo e importancia minera. El zócalo paleozoico de Linares está representado esencialmente por pizarras con intercalaciones de areniscas, granitos y diques intrusivos, así como formaciones metamórficas en el contacto de ambos conjuntos. El recubrimiento posterior lo integran, exclusivamente, sedimentos triásicos y miocenos.
El municipio de Linares pertenece, prácticamente en su totalidad, a la cuenca del Gualdalquivir desde el punto de vista hidrográfico. Los ríos Guadiel y Guadalimar, ambos afluentes del Guadalquivir por su margen derecha, marcan respectivamente los límites con los términos municipales de Bailén y Guarromán al suroeste, y con los de Ibros y Torreblascopedro al sureste. Asimismo, los ríos Guarrizas y Guadalén, subafluente y afluente respectivamente del Guadalimar, establecen el límite de Linares al este con el municipio de Vilches.
Según la clasificación climática de Köppen, el clima de Linares se encuadra en la variante Csa, clima mediterráneo continentalizado de veranos calurosos y secos e inviernos frescos y moderadamente húmedos. Su lejanía al mar confiere a Linares una elevada amplitud térmica, del orden de 10-20 °C. Los inviernos son frescos, aunque con algunas heladas que en ocasiones han llegado a ser intensas, debido a su escasa influencia marítima. Los veranos son muy calurosos y áridos, con importantes oscilaciones térmicas diarias y temperaturas máximas que suelen sobrepasar los 40 °C en varias ocasiones. El mes más frío del año en Linares es enero, con una temperatura mínima promedio de 2 °C y máxima de 13 °C, mientras que el mes más cálido del año es julio, con una temperatura máxima promedio de 36 °C y mínima de 19 °C. Las temperaturas medias diarias oscilan entre los 8 °C del mes de enero y los más de 27 °C del mes de julio.