La libertad de culto o libertad religiosa es un derecho fundamental que se refiere a la opción de cada ser humano de elegir libremente su religión, de no elegir ninguna (irreligión), o de no creer o validar la existencia de un Dios (ateísmo y agnosticismo) y ejercer dicha creencia públicamente, sin ser víctima de opresión, discriminación o forzar su cambio.
Este concepto va más allá de la simple tolerancia religiosa que permite, como una concesión graciable, el ejercicio de religiones distintas a la impuesta oficialmente, en situaciones de confesionalidad del Estado propias del Antiguo Régimen. En las democracias modernas generalmente el Estado garantiza la libertad religiosa a todos sus ciudadanos, pero en la práctica la elección del credo está dado generalmente por costumbres familiares y sociales, asociándose frecuentemente ciertas sociedades a ciertas religiones. Además las situaciones de discriminación religiosa o intolerancia religiosa siguen siendo muy frecuentes en distintas partes del mundo, registrándose casos de intolerancia, preferencia de una religión sobre otras y persecución a ciertos credos o a quienes no siguen ninguno.
La libertad religiosa es reconocida por el derecho internacional en varios documentos, como el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; el art. 27 de este mismo pacto garantiza a las minorías religiosas el derecho a confesar y practicar su religión. De la misma forma lo hace la Convención de los Derechos del Niño, en su art. 14, y el artículo 9 de la Convención Europea de Derechos Humanos.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el citado artículo 18, indica:
Libertad de culto y libertad de conciencia
La libertad de culto o libertad religiosa originalmente nace identificada con la libertad de conciencia, sin agotarse esta en aquellas. En efecto, la asociación entre moral y religión instrumentalizada en el derecho, lleva a la identificación del problema de la imposición jurídica de la religión con la afectación de la reserva de la libertad de conciencia de parte de todas las personas. Lo anterior se manifestó en la consagración por parte de las colonias angloamericanas, por ejemplo Rhode Island, de la reserva de la libertad de conciencia frente a la legislatura temporal. Sin perjuicio de lo anterior, la libertad de conciencia actualmente rebasa dichos límites, hacia cuestiones como los presos de conciencia o la desobediencia civil.
Historia de la libertad de culto
Historia de la libertad de culto en Europa
Precedentes de la libertad de culto
La intuición de que es un derecho humano fundamental, un privilegio natural, que todo hombre pueda expresar su fe según sus propias convicciones ya había sido expresada por Tertuliano en el siglo III, y fue el mismo Tertuliano quien acuñó la expresión "libertad religiosa" (libertas religionis).
En el año 313 d. C. se publica, en el Imperio Romano, el Edicto de Milán que viene a suponer el primer documento jurídico que establece la libertad religiosa. En efecto, el emperador Constantino viene a operar la inversión del panorama de las relaciones entre el Imperio y los cristianos. El Edicto establecía la libertad de culto para los cristianos y el resto de religiones, aunque en realidad tan solo los primeros veían amenazadas su convicciones por el Imperio. En cualquier caso el Edicto establece que "nadie que haya aceptado la creencia cristiana o cualquiera otra que parezca ser la más conveniente para él, sea obligado a negar su convicción(...)"
En 1568 se estableció legalmente por primera vez en Europa la libertad de culto con un Edicto de Tolerancia en Turda, Transilvania. Luego de la derrota militar de Hungría ante el imperio turco, el Principado de Transilvania mantuvo una frágil independencia bajo protectorado turco. Allí se mantuvo viva la cultura húngara por más de un siglo y medio. En orden de mantener una posición política que permitiese estabilidad con los otomanos, los nobles húngaros de Transilvania bajo la dirección del príncipe Juan Segismundo Szapolyai (1541-1571), también conocido como Juan II de Hungría, hijo del rey Juan I de Hungría (1491-1542), sancionaron un edicto que reconocía al catolicismo, calvinismo, al luteranismo y unitarismo como confesiones cristianas aceptadas y respetadas.
En Francia en el Anfiteatro de las Tres Galias se conmemora el martirio de cristianos en el año 177. La historia y expansión del cristianismo en Francia, después fue una constante desde el siglo II hasta el siglo XIII, donde surge la Inquisición medieval, (1231-1244) para oponerse a posiciones consideradas heréticas. En 1420 a 1430, se inicia la caza de brujas, para enfrentarse a la hechicería y otras acciones similares.
La aparición del protestantismo inicia con una serie de disputas religiosas contra los católicos y da lugar a ocho guerras de religión entre 1562 hasta 1598, cuando se promulga el Edicto de Nantes.
El 26 de agosto de 1789, se emite la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, como producto de la Revolución francesa (1789-1799) en cuanto a definir los derechos personales y sociales.
En noviembre de 1789 inició una Descristianización de Francia durante la Revolución, con la confiscación de las tierras y bienes de la Iglesia Católica, supresión de órdenes religiosas, y en julio de 1790 se proclamó la Constitución civil del Clero, condenada por el papa Pio VI en 1791. Se instituye un credo que incluía el Culto a la Razón.
En julio de 1792, iniciaron los denominados los años del Terror en Francia, donde se habla de genocidio por el sacrificio de unos 35 000 a 40 000 víctimas de diversas formas, surgiendo 191 mártires en cuatro puntos de París, la Guerra de la Vendée, bajo las órdenes de Jacques Cathelineau, que enfrentaron que durante 9 meses al ejército francés.
Se promulga una ley en octubre de 1793 condenando a muerte a todos los sacerdotes que no prestasen juramento de fidelidad al régimen, y en noviembre fue abolido el culto cristiano instalando así un ateísmo de estado. En febrero de 1798, fue arrestado en Roma el papa Pio VI y extraditado a Francia.