Liétor es un municipio español situado al sureste de la península ibérica, en la provincia de Albacete, dentro de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Se encuentra a 61 km de la capital provincial, en el valle del río Mundo. En 2020 contaba con 1150 habitantes, según los datos oficiales del INE.
Comprende las pedanías de Cañada de Tobarra, Casablanca, El Jinete, Híjar, El Mullidar, Talave, La Alcadima y Las Casas de la Rambla.
Especialmente reseñable es la ruta de Amanece, que no es poco, película de José Luis Cuerda, rodada parte de ella en Liétor, donde se pueden visitar los lugares y escenarios en los que se filmaron varias escenas.
Ya en época prerromana se encuentran en el valle del río Mundo asentamientos de escasa población e importancia económica, siendo conocidas piezas escultóricas zoomorfas íberas, si bien es cierto que el núcleo urbano sobre el que se desarrolla la población durante la Edad Media no existía.
Liétor surge durante el dominio islámico de al-Ándalus. No se conoce la fecha exacta de su fundación, pero se estima que puede estar comprendida en el siglo X. Los hallazgos de la cueva de Los Infiernos atestiguan la importancia de Liétor como población fronteriza, ya avanzada la Reconquista cristiana. Fue precisamente en el siglo X cuando aparecieron las primeras culturas cristianas en Liétor.
Tras la Reconquista, acaecida a comienzos del siglo XIII, el monarca Fernando III donó el pueblo a la Orden de Santiago, dependencia administrativa que perduraría hasta mediados del siglo XIX. La vocación fronteriza de Liétor se mantuvo durante muchos años, pues aún a finales del siglo XIII, allá por los años 1272 y 1275, Liétor era frontera con los territorios de Alcaraz. Esta situación fronteriza, tanto entre musulmanes y cristianos como entre el Alfoz de Alcaraz y la encomienda santiaguista de Socovos –a la que pertenecía Liétor-, hacía muy difícil la vida en esta población. Esto queda reflejado en una carta que en 1480 dirigió Alonso de Cárdenas, a la sazón maestre de la Orden, al concejo del lugar y en la que se puede leer que por estar junto a la frontera de los moros vevis todos los de dicha villa en grandes fatigas e mengua de mantenimientos.
La historia se ha encargado de dejar un buen legado en esta población, haciendo saber así la relativa importancia que Liétor ostentó durante buena parte de su existencia. El ajuar encontrado en una cueva del lugar conocido como Los Infiernos, fechado entre los siglos X y XI, nos habla de un periodo de ocupación musulmana en el que la población formaba parte de la frontera con los reinos cristianos. El caballero árabe, al que pertenecieran los objetos que lo componen, debía pasar buenas temporadas guerreando y defendiendo los territorios de al-Ándalus o intentando anexionar otros nuevos.
También su población sufría las consecuencias en cuanto a número de habitantes, ya que si en 1468 había 250 vecinos, en 1498 quedaban tan solo 160. Aparecen aquí, a partir del último tercio del siglo XV, los caballeros de cuantía, a cuyo linaje se deben las hermosas casas que aún se pueden ver en las calles del pueblo. Era su ocupación la de guerrear y controlar las fronteras con los vecinos reinos musulmanes, y por ello quedaban exentos de buena parte de los pagos e impuestos que de otra manera deberían haber aportado a las arcas de la encomienda.
En la pedanía de Talave, se encuentra el embalse de Talave.
Desglose de población según el Padrón Continuo por Unidad Poblacional del INE.
Cuenta con una población de 1052 habitantes (INE 2025).
Aparte de su arriscado y hermoso emplazamiento natural, destacan tres monumentos, todos ellos declarados Bienes de Interés Cultural en la categoría de monumentos.
Iglesia parroquial de Santiago Apóstol
La iglesia parroquial de Santiago Apóstol fue declarada bien de interés cultural el 22 de diciembre de 1992. Identificador del bien otorgado por el Ministerio de Cultura de España: RI-51-0007365.
Situado en la plaza Mayor, el templo fue levantado sobre el solar de otro edificio probablemente medieval y del que solamente se conserva la torre. La mencionada torre debe de ser una construcción de finales del siglo XV o principios del XVI, de sólida construcción de sillería, planta cuadrada y gárgolas en las esquinas.
En el templo se encuentra la capilla del Espino, fundada en 1669 por don Juan de Vandelvira y su mujer doña Mariana de Tovarra, y consta de un amplio espacio cubierto con cúpula y un gran retablo en el fondo del año 1720.
La fecha general de construcción del templo es de la segunda mitad del siglo XVIII, consta de planta de cruz latina, tres naves, capillas adosadas y cabecera plana. Este plano se proyecta tras el crecimiento de la villa y la necesidad de ampliar la parroquia, que había quedado pequeña para tanta población.
Entre las obras artísticas que conserva el templo destaca el retablo mayor de perspectiva simulada de la capilla mayor, el cual es una obra del italiano Paolo Sistori. Posee un magnífico órgano barroco, con caja de madera en su color de estilo rococó, realizado en 1787 por el maestro Joseph Lopis. Además hay una importante imaginería: obras de Francisco Salzillo (Dolorosa y Esperanza), Roque López (Nuestra Señora de la Soledad), Baglieto (San José) o José Sánchez Lozano (Nuestro Padre Jesús).