Tal Día como Hoy

Leopoldo de Castelnuovo

Sacerdote capuchino, declarado santo por Juan Pablo II

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Leopoldo Mandic de Castelnuovo OFM Cap Orden de los Hermanos Menores Capuchinos (Castelnuovo, 12 de mayo de 1866-Padua, 30 de julio de 1942) fue un sacerdote católico capuchino, declarado santo por Juan Pablo II en 1983.

Infancia e inicio en la vida religiosa

Nacido y bautizado con el nombre de Bogdan (Adeodato) Juan Mandic Zarevic en la ciudad de Castelnuovo di Cattaro, en el Reino de Dalmacia (en el Imperio Austrohúngaro), y hoy conocida como Herceg Novi en la República de Montenegro.

Fue el penúltimo de los dieciséis hijos de los croatas Pietro Mandić y Carolina Zarević, ambos de ascendencia noble y fieles católicos. Su padre era dueño de una flota pesquera que trabajaba en el Adriático; sin embargo, debido a convulsiones políticas locales, la familia perdió la mayoría de su fortuna. Crecer en la pobreza fue una experiencia muy importante para formar el carácter de Adeodato y le ayudaría en su futuro a comprender mejor las condiciones de miseria material, moral y espiritual.

Sufrió varias discapacidades que le afectaron al habla y al crecimiento (alcanzó una estatura de 1,35 m), pero tuvo, a pesar de todo, una infancia tranquila, dedicándose a los estudios y a prácticas de piedad frecuentemente.

Desde pequeño, Bogdan frecuentaba las actividades y funciones religiosas de la comunidad de frailes franciscanos capuchinos y, a los dieciséis años, expresó el deseo de ingresar en la Orden de los Capuchinos. Para discernir su vocación religiosa, fue acogido en el seminario capuchino de Údine y posteriormente, a los dieciocho años, el 2 de mayo de 1884, en el noviciado de Bassano del Grappa (Vicenza), donde vistió el hábito franciscano, recibiendo el nuevo nombre de "fray Leopoldo de Castelnuovo" y comprometiéndose a vivir la regla y el espíritu de San Francisco de Asís. De 1885 a 1890 completó sus estudios filosóficos y teológicos en los conventos de Santa Croce en Padua y Santissimo Redentore en Venecia.

En esos años de educación religiosa, destacó por su piedad y amor hacia la oración, donde se adentró en el estudio y conocimiento de la Sagrada Escritura y de la literatura patrística y en la adquisición de la espiritualidad franciscana.

El 20 de septiembre de 1890, en la Basílica de la Virgen de la Salud de Venecia, fue ordenado sacerdote de manos del Cardenal Domingo Agostini, con 24 años.

Aspiración misionera y ecuménica

Gracias a su notable inteligencia, el padre Leopoldo Mandić tuvo una buena formación filosófica y teológica y durante toda su vida siguió leyendo a los padres y doctores de la Iglesia.

Desde su juventud, uno de los grandes deseos apostólicos del padre Leopoldo era volver a su patria, predicar entre su pueblo y trabajar por la unión de las iglesias de Oriente y Occidente, por lo que se dedicó a aprender varias lenguas eslavas, así como también algo de griego moderno.

Pero su gran sueño, nunca fue llevado a cabo, pues sus superiores no le permitieron partir nunca, debido principalmente a su frágil salud (cuerpo pequeño, encorvado, pálido, muy endeble, atormentado por muchos achaques, dolor en los ojos, molestias de estómago y artritis deformante), además de su impedimento en el habla, por lo que no podía dedicarse a la predicación.

A pesar de todo, el deseo de la unión de todos los cristianos estaría permanentemente en su oración y sus intenciones hasta el momento de su muerte.

Sus primeros años transcurrieron en el silencio y secreto del convento de Venecia, a cargo del confesionario y del humilde trabajo del convento, con un poco de experiencia como mendigo de puerta en puerta.

En septiembre de 1897 recibió el encargo de presidir el pequeño convento de capuchinos de Zadar, en Dalmacia. La esperanza de poder realizar su aspiración a la misión duró poco: en agosto de 1900 fue llamado a Bassano del Grappa (Vicenza) como confesor.

Otro breve período de actividad misionera comenzó en 1905 como vicario del convento de Capodistria, en la cercana Istria, donde inmediatamente se reveló como un asesor espiritual apreciado y solicitado.

El padre Leopoldo llegó al convento de Piazzale Santa Croce en la primavera de 1909.

En agosto de 1910, fue nombrado director de los estudiantes, es decir, de los jóvenes frailes capuchinos que, en vista del ministerio sacerdotal, asistían el estudio de la Filosofía y la Teología.

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