Leopoldo I de Bélgica, (Leopold Georg Christian Friedrich; Coburgo, 16 de diciembre de 1790-Laeken, 10 de diciembre de 1865) fue un príncipe alemán de la casa de Sajonia-Coburgo y Gotha, convertido en el primer rey de los belgas en 1831, así como el fundador de la casa real de Bélgica.
Es antepasado del actual gran duque de Luxemburgo, del anterior pretendiente al trono de Italia y del príncipe Napoleón. Reinó bajo el nombre de Leopoldo, rey de los belgas, príncipe de Sajonia-Coburgo y Gotha, duque en Sajonia.
Nacido en la casa ducal que gobernaba sobre el pequeño ducado alemán de Sajonia-Coburgo-Saalfeld, fue el tercer hijo varón y el octavo de los nueve hijos del duque soberano Francisco de Sajonia-Coburgo-Saalfeld y su segunda esposa la princesa Augusta de Reuss-Ebersdorf. Gracias al matrimonio de su hermana Juliana con el gran duque Constantino de Rusia, Leopoldo se convirtió en oficial del Ejército Imperial Ruso y luchó contra Napoleón I después de que las tropas francesas invadieran Sajonia-Coburgo durante las guerras napoleónicas. Después de la derrota de Napoleón, se trasladó al Reino Unido, donde se casó con la princesa Carlota Augusta de Gales, única hija y heredera del Príncipe-Regente, convirtiéndose en el futuro consorte potencial de Gran Bretaña. Sin embargo, Carlota murió en el parto en 1817. Viudo a los 27 años y sin perspectivas reales de futuro, Leopoldo permaneció en Inglaterra, donde mantuvo un importante y lucrativo estatus.
Después de la guerra de Independencia de Grecia (1821-1829), a Leopoldo se le ofreció el trono de Grecia, que finalmente rechazó, temiendo que la situación fuera demasiado inestable. Por otro lado, cuando el Congreso del nuevo Reino de Bélgica lo consideró por sus relaciones con las casas reales de Europa y lo eligió como el primer soberano belga el 4 de junio de 1831, decidió aceptar. Hizo el juramento constitucional el 21 de julio de 1831, que se convirtió en la fiesta nacional belga.
Su reinado estuvo marcado, desde un punto de vista internacional, por los intentos neerlandeses de recuperar Bélgica y por la voluntad real de asentar el reino entre vecinos poderosos. Desde el punto de vista interior, las pugnas políticas entre católicos liberales y católicos conservadores marcaron su reinado. Leopoldo —aunque personalmente se inclinaba hacia las posturas políticas conservadoras—, supo ser un conciliador entre ambas partes, fomentó la modernización de la economía, desempeñando un papel importante en la extensión de las líneas ferroviarias belgas y la posterior industrialización. En el contexto de una constitución que limita los poderes de la monarquía, logró extender estas prerrogativas a su culmen.
Habiéndose convertido en rey de los belgas, su influencia no se limitó a las fronteras del país sobre el que reinaba. El rey trabajó para establecer a miembros de su familia en varias cortes europeas: Francia, Austria, Portugal y Reino Unido. Debido a su experiencia y al asesoramiento político y diplomático que dio a los monarcas y gobernantes, fue apodado el "Néstor de Europa".
Murió a la edad de 74 años en 1865, dejando a su hijo Leopoldo II como sucesor.
Octavo de los nueve hijos del duque Francisco de Sajonia-Coburgo-Saalfeld y su segunda esposa, la princesa Augusta de Reuss-Ebersdorf (casados en Ebersdorf bei Coburg el 13 de junio de 1777); el futuro rey de los belgas nació en el palacio de Ehrenburg en Coburgo, en el ducado de Sajonia-Coburgo-Saalfeld, el 16 de diciembre de 1790. Fue bautizado como Leopoldo al día siguiente de su nacimiento, en honor al nuevo emperador Leopoldo II.
Sus padres formaron una pareja muy unida. Leopoldo tenía cinco hermanas mayores: Sofía (1778-1835), Antonieta (1779-1824), Juliana (1781-1860), Victoria (1786-1861) y Mariana (1788-1794); y dos hermanos mayores: Ernesto (1784-1844) y Fernando (1785-1851); así como un hermano menor: Maximiliano (1792-1793).
En 1826, el ducado de Sajonia-Coburgo adquirió la ciudad de Gotha del vecino ducado de Sajonia-Gotha-Altemburgo a cambio de Saalfeld, convirtiéndose en Sajonia-Coburgo y Gotha. Leopoldo se convirtió por lo tanto en príncipe de Sajonia-Coburgo y Gotha.
Además de sus padres, una figura central marcó su infancia: su abuela paterna, Sofía Antonia de Brunswick-Wolfenbüttel, una mujer imperiosa y pródiga con los suyos, que cuidaba muy de cerca de su nieto, para quien mostró una marcada preferencia. La dama murió en Coburgo el 17 de mayo de 1802.
En 1797, Leopoldo fue puesto bajo la dirección del pastor de la corte, Charles-Theodore Hoflender, graduado de la Universidad de Jena antes de ser nombrado profesor en el Collegium Casimirianum en Coburgo. Hoflender enseñó al príncipe matemáticas, griego, latín y algo de ruso básico, además de historia bíblica, moral y doctrina cristiana. En 1799, Jean-Philippe Hohnbaum ingresó a la corte ducal como secretario del príncipe heredero Francisco y tutor de Leopoldo y sus hermanos con el título de consejero. Desde el comienzo se dio cuenta de las habilidades y cualidades de su alumno, a quien enseñó la historia de Sajonia, Gran Bretaña y Alemania; el niño estaba particularmente interesado en la guerra de los Treinta Años. El mismo Hohnbaum le dio tareas de mantenimiento y ejercicios físicos para fortalecer su constitución y prepararlo para los peligros de la guerra.
Otro clérigo, Gottlieb Scheler, pastor en Coburgo, le enseñó el catecismo. Este ministro de culto abogaba por una forma particular de luteranismo: el pietismo —una tendencia orientada hacia la espiritualidad y la práctica religiosa personal, que tuvo gran influencia en la mentalidad y la sensibilidad del príncipe. En 1804, cuando solo tenía 13 años, ya mostraba un espíritu organizado y ahorrativo: regularmente guardaba un libro de cuentas. El príncipe también se esforzaba por aprender francés, inglés e italiano, así como historia y derecho público, y le gustaba dibujar la naturaleza.
En cuanto a las artes militares, Leopoldo se benefició de las enseñanzas de su tío abuelo, el príncipe Josías de Sajonia-Coburgo-Saalfeld, que tenía una larga y gloriosa carrera militar. Escuchaba las historias de este mariscal de campo del Sacro Imperio, que luchó desde la guerra de los Siete Años hasta la batalla de Fleurus. En cuanto a su padre, el duque Francisco, se trataba de un hombre de estudios, apasionado por materias como la botánica, la zoología y la astronomía, de buen grado transmitió al joven Leopoldo sus conocimientos científicos, inspirando al niño una predilección por los largos paseos por el campo y sus gustos por la colombofilia, la floricultura y el diseño de parques y jardines.
Cuando Juliana de Sajonia-Coburgo-Saalfeld, su hermana mayor, se casó con el gran duque Constantino de Rusia en 1796, posible sucesor del zar Alejandro I de Rusia, Leopoldo comenzó a ser considerado como un pariente cercano de los Románov. Por eso, a partir de los seis años, el niño empieza a recibir honores rusos, unidos a un rango militar. Fue nombrado capitán el 7 de mayo de 1797 y coronel del regimiento Izmailovsky de la Guardia Imperial el 11 de septiembre de 1798. Fue destinado en 1801 al Regimiento de Caballería de la Guardia Imperial, donde, a la edad de 12 años, el 16 de mayo de 1803, fue elevado al cargo de General.
En 1805, cuando tenía 14 años, Leopoldo hizo su verdadero debut en el Ejército ruso. Junto a su hermano Ernesto, acompañaron al zar Alejandro a Moravia, donde se libró la batalla de Austerlitz. Tras la derrota, se marchó a Saalfeld, donde se había refugiado su padre tras la ocupación francesa de Coburgo. Allí mismo, el 9 de diciembre de 1806, falleció su padre, seis días antes de la firma del Tratado de Poznan, que unía el ducado de Sajonia-Coburgo a la Confederación del Rin.
Dado que el heredero, Ernesto, seguía prestando sus servicios a Rusia, Napoleón confiscó las propiedades de la familia gobernante. Leopoldo y su madre, confinados en una parte del castillo, sobreviven gracias a la ayuda de sus antiguos sirvientes. A su hermana Sofía, Leopoldo escribe: "El pobre Estado de Coburgo está terriblemente desplumado; tiene que pagar 981 000 francos. Algo inmenso. Nuestras arcas y propiedades, en resumen todos nuestros ingresos, fueron confiscados por el emperador Napoleón. No se puede pagar nada". Leopoldo finalmente marchó con su hermano Ernesto a Berlín, mientras que su madre trataba en vano de hacer que el general Clarke, gobernador de la ciudad, les devolviese la posesión del ducado. Después de la intervención del zar, Napoleón autorizó la inclusión del ducado de Sajonia-Coburgo-Saalfeld en el Tratado de Tilsit y a contarlo de nuevo entre los miembros de la confederación del Rin. El nuevo duque Ernesto pudo regresar a su capital en julio de 1807.