Tal Día como Hoy

Leoncio Prado

Marino peruano

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Leoncio Prado Gutiérrez (Huánuco, 24 de agosto de 1853-Huamachuco, 15 de julio de 1883) fue un militar peruano que participó en diversas guerras contra España, en Cuba y Filipinas. Participó en la Guerra del Pacífico, tras ser capturado fue fusilado por el ejército chileno en julio de 1883 luego de la batalla de Huamachuco. En su memoria se han creado diversas instituciones peruanas, como el Colegio Militar Leoncio Prado. Su padre fue el presidente Mariano Ignacio Prado, quien manejaba negocios en Chile antes de la guerra.​ Su hermano Manuel Prado Ugarteche fue dos veces elegido presidente constitucional de la República del Perú.

Cuando tenía seis años, su padre vivía en Lima y él con su madre en Huánuco; el padre que ya era coronel del ejército peruano, los hizo llamar a Lima y así llegan madre e hijo en junio de 1859. Leoncio ingresó para comenzar sus estudios a un colegio y su madre ingresó al Convento de Copacabana. El coronel EP Mariano Ignacio Prado, según testimonios de la época, siempre tuvo predilección por este niño; en una carta que Mariano Ignacio envía a la madre de Leoncio, le dice:

De esa misma época, a los seis años, se le retrata por primera vez; la posición en la que está el niño Leoncio, es exactamente la misma a la última fotografía que se hizo años después, ya adulto. El peinado es el mismo que usó siempre. Luego de tomada la fotografía el niño Leoncio la “malogró”: había dibujado sobre su cabeza con un alfiler, un escudo nacional del Perú.

Desde niño se sintió fascinado por la carrera de las armas: le fascinaban los ejercicios militares, las paradas y la vida del Regimiento de la Unión, del cual era jefe su padre Mariano Ignacio. Siempre acompañaba en las evoluciones a dicho regimiento y a menudo los acompañaba en sus ejercicios militares. Terminó rogando a su padre que le permitiera el ingreso en la vida militar. Por aquellos tiempos era común que en los diferentes cuerpos del Ejército hubieran niños incorporados, tuvieran la extracción que fuera: ya fuera un niño huérfano que encontraba en los cuarteles el “hogar” o niños mimados o hijos de militares que se mostraban orgulloso de que el hijo continuara la tradición familiar.

El 1 de abril de 1861, vio cumplidos sus sueños antes de cumplir los 8 años. Vistió el soñado uniforme de militar, pasando revista en el regimiento como soldado distinguido.

A los 9 años de edad ingresó al Colegio Guadalupe, a los doce años ya era cabo en el Regimiento de Lanceros de la Unión.

El año 1865, su padre el coronel Mariano Ignacio Prado, era prefecto de Arequipa, después de haber desempeñado igual cargo en Tacna. Por aquel entonces, el país se hallaba inmerso en un conflicto diplomático con España que había desembocado en la ocupación por parte de una escuadra española de las islas Chincha. El Perú no disponía de una fuerza naval lo suficientemente potente como para enfrentarse a los buques españoles y los nuevos barcos encargados tardarían aún mucho en llegar. El gobierno se vio forzado a firmar el 2 de febrero el Tratado Vivanco-Pareja por el que España desocuparía las islas y, a cambio, recibiría tres millones de pesos como compensación por los gastos generados. El malestar generado por la duración del conflicto y la actitud del gobierno, que la opinión pública consideraba débil, se recrudeció. El tratado fue considerado una humillación. El día 28 el coronel Prado se sublevó e inició una campaña militar, en la que participaría Leoncio, que culminó con la toma de Lima el 6 de noviembre del mismo año.

Fue hermano póstumo de parte de padre de Manuel Prado Ugarteche nacido en 1889 y que fue en dos oportunidades presidente de Perú. Otros hermanos suyos fueron: Mariano, abogado y empresario; Javier, intelectual y político; y Jorge, también político.

Culminada la revuelta y establecido el nuevo Gobierno, a los trece años de edad, Leoncio interrumpe sus estudios en el Primer Colegio Nacional de Perú de Nuestra Señora de Guadalupe para ser incorporado como guardiamarina en la fragata Apurímac, unidad que formó parte de la escuadra del capitán de navío Manuel Villar.

El nuevo gobierno, dispuso la salida de la escuadra al mando del capitán de navío AP Manuel Villar Olivera hacia el sur para reunirse con la flota chilena, país que también estaba en guerra con España. Las fuerzas peruanas se componían de las fragatas Apurímac y Amazonas y las corbetas Unión y América. En Chiloé se reunieron con las naves chilenas Covadonga y Esmeralda, aunque la Amazonas no pudo llegar a su destino al naufragar en los canales chilotes. La flota aliada queda anclada en el apostadero de la isla Abtao al mando del contralmirante chileno Juan Williams Rebolledo. Días después de asumir el mando, Williams parte hacia Ancud con la Esmeralda y deja el mando de la escuadra aliada al capitán de navío peruano Manuel Villar.

El 7 de febrero de 1866, llegaron hasta el apostadero aliado las fragatas españolas Villa de Madrid y Blanca, entablándose un combate que sería conocido como combate de Abtao. La acción se redujo a un intenso bombardeo a gran distancia que no produjo daños significativos en ninguno de los dos bandos. Al día siguiente los buques españoles partirían de la zona para informar de la situación de los aliados. Por esta acción, Leoncio recibiría su primera medalla de guerra.

Las duras condiciones de vida de alta mar, mermaron el estado de salud del joven Leoncio y tuvo que ser desembarcado en Lima para su cura. Ya restablecido, ingresó a la Escuela Militar de Espíritu Santo como cadete militar. Estando en ella, la Junta Calificadora de los asistentes a la Campaña de la Restauración, le otorgó el grado de subteniente, cuyos despachos firmó el 1 de abril de 1866, el ministro de Guerra, coronel José Gálvez y lo refrendó el coronel Mariano Ignacio Prado, Dictador Supremo y padre de Leoncio.

Ante la inminencia del combate en el Callao, se improvisan defensas, las playas se llenan de parapetos y trincheras para repeler el ataque, en la madrugada del día 2 de mayo, Leoncio en su casa le dice a su primo Nazario Rubio "Acompáñame que me voy al Callao, de cualquier modo, mi puesto no está en la Escuela, está en el combate, como en Abtao".

Llegado al Callao, se embarca en una lancha que lo lleva a una de las naves de la escuadra peruana al mando del capitán de navío AP Lizardo Montero Flores. Se traba el combate, la escuadra española bombardea el Callao, las baterías de tierra responden. Una granada española vuela la Torre de La Merced, en donde se encontraba el ministro de Guerra, coronel José Gálvez, matándolo. Tras seis horas de combate, Casto Méndez Núñez, Jefe de la Escuadra española, ordena dar por concluida la acción.

El bombardeo del Callao sería la última acción de los barcos españoles en aguas del Pacífico. Tras reparar los desperfectos en la isla San Lorenzo, pusieron rumbo a España.

Luego del combate y de la revista de ordenanza, Leoncio regresa a su casa en Lima. Entre tanto, la Junta Calificadora del Ejército, por su actuación en el combate, le otorga la clase de Alférez de Fragata y el uso de las condecoraciones otorgadas por la Nación a los “Defensores del Honor e Integridad de la República y Respetabilidad del Continente yo Heroico”.

Reinicia sus actividades militares el héroe, como oficial de marina con la soñada espada, que se la obsequia el comandante general de la Escuadra Peruana, contralmirante AP Lizardo Montero, que se la dio “en premio y honor a su sereno comportamiento”.

Protesta estudiantil en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe

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