Helene Bertha Amelie Riefenstahl, conocida como Leni Riefenstahl (pronunciado ; Berlín, 22 de agosto de 1902-Pöcking, 8 de septiembre de 2003), fue una actriz, cineasta y fotógrafa alemana. Está considerada como una de las figuras más controvertidas de la historia del cine: sus críticos han catalogado su trabajo como propaganda del nacionalsocialismo, aunque para otros fue una cineasta innovadora y creativa, cuyas obras fueron explotadas con fines propagandísticos por el Tercer Reich.
Nadadora y artista en su infancia, también estuvo interesada por la danza, aunque la abandonó debido a una lesión en la rodilla. Debutó en la actuación después de ver un cartel promocional del largometraje La montaña del destino (Der Berg des Schicksals) de 1924. Entre 1925 y 1929 participó en cinco películas exitosas. En 1932 se convirtió en una de las pocas alemanas en dirigir una película en la República de Weimar, al realizar su propia producción La luz azul (Das Blaue Licht). Ese mismo año conoció a los principales dirigentes del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) en un evento político en Berlín. En una reunión con su líder, Adolf Hitler, fue elegida para rodar las películas del partido, promesa que se materializó cuando los nazis llegaron al poder.
Dirigió El triunfo de la voluntad (Triumph des Willens) y Olympia, por las que recibió atención y reconocimiento mundial. Algunos críticos consideran que están entre las películas propagandísticas más impresionantes y técnicamente innovadoras que jamás se hayan hecho. Sin embargo, su participación en las películas del NSDAP dañó significativamente su carrera y reputación después de la Segunda Guerra Mundial. La naturaleza exacta de su relación con Hitler sigue siendo tema de debate, aunque se sabe que existió una buena amistad entre ellos, sobre todo durante la producción de los largometrajes. Algunos críticos han argumentado que la complicidad de Riefenstahl fue esencial para llevar a cabo la misión del Holocausto.
Detenida y juzgada al finalizar la guerra, quedó clasificada como «compañera de ruta» (Mitläufer) y no fue asociada con los crímenes de guerra de los nazis. A lo largo de su vida, negó haber estado al tanto del Holocausto y ganó cerca de cincuenta casos de difamación en los tribunales. Además de dirigir, escribió una autobiografía y varios libros sobre las tribus nuba de Sudán, criticados como una reminiscencia de la estética totalitaria del fascismo. Murió de cáncer el 8 de septiembre de 2003 a la edad de 101 años y fue enterrada en el cementerio arbolado de Múnich. Póstumamente elogiada por el conjunto de sus obras, sigue siendo una de las directoras de cine más aclamadas.
Nació en Berlín el 22 de agosto de 1902. Su padre, Alfred Theodor Paul Riefenstahl, era dueño de una compañía de calefacción y ventilación y quería que su hija lo siguiera en el mundo de los negocios. Como fue única hija durante varios años, su padre quería que mantuviera el apellido y asegurara la fortuna familiar. Sin embargo, su madre, Bertha Ida (Scherlach), que fue costurera a tiempo parcial antes del matrimonio, tenía fe en su hija y creía que su futuro estaba en el mundo del espectáculo. Riefenstahl vivió con su familia en Prinz-Eugen-Straße en Wedding (Berlín-Mitte) en sus primeros años, luego la familia se trasladó a su propia casa en Zeuthen, cerca de la capital. Tenía un hermano menor, Heinz (1905-1944), muerto a la edad de 39 años en el Frente Oriental de la guerra contra la Unión Soviética.
Estudió en la escuela de primaria de Neukölln en 1908. Luego asistió al Kollmorgensche Lyzeum, una escuela secundaria privada en Tiergarten, que abandonó en 1918. Se interesó en las artes en su infancia: comenzó a pintar y escribir poesía a la edad de cuatro años; después de graduarse de la escuela, recibió clases de pintura y dibujo en la Escuela Estatal de Artes Aplicadas de Berlín. En su tiempo libre, recibió lecciones de piano y se entusiasmó con los deportes desde temprana edad; a los doce años se unió a un club de gimnasia y de natación para mujeres en Charlottenburg. Su madre confiaba en que crecería para tener éxito en el campo de las artes y le dio todo su apoyo, a diferencia de su padre, que no estaba interesado en las inclinaciones artísticas de su hija.
En 1918, cuando tenía dieciséis años, asistió a una presentación de Blancanieves, que le interesó profundamente y la llevó a querer ser bailarina, pero su padre quería brindarle una educación que pudiera conducirla a una ocupación «más digna». Sin embargo, su madre continuó apoyando su pasión por la danza. Sin el conocimiento del padre, la inscribió en clases de baile y danza clásica en la Escuela de Danza Grimm-Reiter de Berlín, donde rápidamente se convirtió en una alumna estrella. Allí aprendió, entre otras cosas, gimnasia rítmica y baile, improvisación y baile de fantasía. Cuando Riefenstahl intervino en sustitución de la enferma Anita Berber en una función de baile escolar en el teatro Blüthner de Berlín, su padre se enteró de las lecciones secretas de danza y la envió un año a un internado en Thale en las montañas de Harz. Continuó practicando baile, hizo teatro y asistió a las actuaciones al aire libre con su compañera de internado Hela Gruel. De 1920 a 1923 trabajó como secretaria en la compañía de su padre, donde aprendió mecanografía, taquigrafía y contabilidad. Durante este tiempo se le permitió continuar sus clases de baile en Grimm-Reiter y también tomó clases de ballet clásico de 1921 a 1923 con la profesora Eugenie Eduardowa. Asimismo, aprendió danza expresiva en la Escuela Jutta Klamt de Fasanenstraße y tomó lecciones de boxeo de Sabri Mahir. En 1923 asistió a la escuela de baile de Mary Wigman en Dresde durante unos meses, donde se aprendió junto a Gret Palucca, Vera Skoronel e Yvonne Georgi; en esta época tuvo su primera relación con el tenista profesional Otto Froitzheim.
Carrera en el baile y la actuación
En 1923 conoció al banquero y futuro productor de cine Harry Sokal en unas vacaciones en las playas del Báltico, y este financió su debut como bailarina solista el 23 de octubre de 1923 en Múnich, además de una gira de seis meses con casi setenta apariciones en Alemania y el extranjero. También fue contratada por Max Reinhardt para dos presentaciones en solitario en obras de cámara del Teatro Alemán de Berlín. Al año siguiente realizó un viaje de estudios a Nueva York con el compositor neerlandés Jaap Kool, posiblemente financiado por Sokal; entró en dicha excursión mediante el grupo de baile de Jutta Klamt, para quien Kool había preparado piezas musicales. El periodista Fred Hildenbrandt describió el estilo de baile de Riefenstahl:
En abril de 1924, el crítico de arte e historiador de danza alemán John Schikowski dio su opinión sobre la actuación de Riefenstahl en una función matutina (matiné) en el Volksbühne de Berlín:
Solía ganar casi 700 marcos imperiales por cada actuación y estaba muy dedicada al baile. Llamó la atención de los pintores expresionistas Ernst Oppler, Eugen Spiro, Leo von König y Willy Jaeckel, quienes le hacían retratos en el teatro. En Praga comenzó a sufrir una serie de lesiones en los pies que la llevaron a una cirugía de rodilla y que eventualmente frustraron su carrera en el baile. Mientras asistía a una cita con el médico, vio un cartel de la película La montaña del destino (Der Berg des Schicksals) de 1924 y asistió a la proyección en un cine de la plaza Nollendorf. Quedó tan impresionada que decidió convertirse en actriz y también acudió a espectáculos de cine. Un año después se separó de Froitzheim, con quien había llegado a estar comprometida.
Hizo su debut cinematográfico en una escena de gimnasia en el documental Caminos hacia la fuerza y la belleza (Wege zu Kraft und Schönheit) de 1925. En un hotel en los Dolomitas, conoció a Luis Trenker, actor de La montaña del destino, con quien tuvo una breve aventura. En una reunión organizada por su amigo Gunther Rahn, conoció a Arnold Fanck, director de esa producción y pionero del género de películas de montaña y que casualmente estaba trabajando en una en Berlín. Después de que Riefenstahl comentara cuánto admiraba su trabajo, lo convenció de su habilidad para actuar y lo persuadió para que la incluyera en una de sus películas, por lo que Fanck le envió un paquete que contenía el guion de la cinta La montaña sagrada (Der Heilige Berg) en la que tendría el papel de bailarina. En una entrevista, Fanck comentó: