Tal Día como Hoy

Lautaro

Líder revolucionario y político araucano

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Lautaro (Leftraru) (del mapudungun: lef, «veloz», traru, «traro»[cita requerida] o «traro calvo», de lau, «calvo, pelado», y traru, «traro»;​ c. 1534-cerro Chiripilco, actual comuna de Hualañé, 30 de abril de 1557) fue un destacado toqui (caudillo mapuche) en la guerra de Arauco durante la primera fase de la conquista española del territorio que llegaría a ser Chile.​

No existe certeza sobre el lugar de nacimiento de Lautaro. Algunas versiones históricas sitúan su nacimiento en el año 1534 en la zona de Trehuaco, en la actual Región de Ñuble,​ ya que en ese lugar acampó la expedición de Pedro de Valdivia que lo capturó y además era la zona ocupada por el lonco Curiñancu, padre de Lautaro. Otras versiones lo sitúan en las cercanías de río Andalién en Concepción o en Tirúa, en las cercanías de la cordillera de Nahuelbuta.

Lautaro era hijo del lonco llamado Curiñancu (mapudungun Kurüñamku, 'aguilucho negro') y vivió una vida normal hasta que, teniendo alrededor de once años de edad, fue capturado por los españoles y convertido en servidumbre, durante seis años.​

Según algunos historiadores, en las inmediaciones del futuro emplazamiento de Concepción, Pedro de Valdivia habría ordenado mochar los pies (cortar los dedos de los pies) de todos los guerreros mapuches que comandaba Curiñancu y habían opuesto resistencia, incluido el propio Curiñancu y su mujer, para evitar que lo siguieran. Esta situación provocó un gran odio[cita requerida] en el joven Lautaro contra los españoles y particularmente contra Pedro de Valdivia. Se dice que este hecho de mochar los pies a los mapuches por parte de Pedro de Valdivia hizo que los soldados españoles identificaran este valle como el «Valle de la Mocha»; el nombre en cuestión se ha mantenido en el tiempo.

Tras la captura, Lautaro se le hizo yanacona como indígena auxiliar en las batallas. Permaneció como prisionero de los españoles durante tres años, en los que llegó a ser paje personal de Valdivia. Como era difícil para los españoles el pronunciar su nombre original Leftraru, se le dio el nombre de Felipe Lautaro.​ Entre sus tareas habituales estaba el cuidado de los caballos de Valdivia y el acompañarlo siempre a batallas y ejercicios militares. Fue así que aprendió a no temer al caballo y a montar hasta hacerse un buen jinete. Además, observó las disposiciones de batalla de los españoles, aprendiendo de Valdivia sus tácticas militares. Durante este período, hizo un cierto grado de amistad con uno de los principales capitanes de Valdivia, Marcos Veas, quien le enseñó el uso de algunas armas y tácticas de caballería.

En 1550, durante la batalla de Andalién (22 de febrero) y la batalla de Penco (12 de marzo), Lautaro fue testigo de los escarmientos a los que Valdivia hizo someter a los mapuches derrotados, mutilando a los prisioneros y liberándolos después, como ejemplo para evitar futuras rebeliones; esto lo impactó profundamente. Es probable que a raíz de todos estos hechos violentos hacia su pueblo, se engendrara en su interior una terrible decepción y rebelión respecto de Valdivia y los españoles. En 1551, como paje, Lautaro acompañó a Valdivia en la fundación de los fuertes de Cautín, nueva ciudad Imperial, y llegó hasta Villarrica guiados por un mapuche renegado llamado Alicán. Valdivia resolvió regresar a La Concepción y luego ir a Santiago en el invierno de 1552.

En algún momento entre la estadía en La Concepción (actual Penco) y el trayecto a Santiago, Lautaro se fugó.​ En su pueblo fue declarado toqui (o según otros vice toqui), aunque finalmente él dirigió a los mapuches a una seguidilla de victorias, siendo sus tácticas de batalla las determinantes en el resultado de estas.

Después de aprender sobre táctica y estrategia militar española, se fugó en algún momento a caballo, el maestro de campo de Valdivia, regresando con su pueblo. La fuga de Lautaro, paje de Valdivia, pasó inadvertida para los españoles ya que lo consideraban un hecho casi habitual por lo que nunca lo persiguieron. Según se cuenta en el poema épico La Araucana, Lautaro se presentó ante los sorprendidos loncos presididos por Colo Colo y alguno de sus «capitanes»: Pelantaro, Fresia, Lincoyán, Guacolda, Ongolmo y Caupolicán.

Ya vencidos los naturales recelos, Lautaro demostró resueltamente sus naturales dotes de líder innato y enseñó a su gente a perder el miedo a los caballos. Aprendieron a montar y a utilizar el caballo como un solo ser, tomándolo como una extensión corpórea para combatir. Así, gracias a Lautaro, aparecieron los primeros escuadrones de caballería mapuche, lo que resultaría de enorme efectividad a la hora de combatir a las huestes españolas.

Convocó reuniones en campo abierto y enseñó a los mapuches las artes militares y el uso de armas nuevas. También diseñó un conjunto de tácticas militares: el uso de escuadrones. Propuso dejar el ataque masivo y enfrentarlos directamente en bloques o grupos sucesivos, eligiendo de esta manera el terreno, las tácticas de emboscada y de guerrillas como método de combate. Gracias a sus victorias, y teniendo la autoridad de los loncos, fue elegido toqui, jefe máximo en estado de guerra y dirigió una gran sublevación militar contra los españoles, quienes, hasta ese momento, se paseaban victoriosos en todo el ámbito entre el río Valdivia y el Biobío.

Lautaro demostró tener condiciones innatas de líder y pronto, además, demostraría tener condiciones de estratega militar. Con un elocuente discurso, enseñó a su pueblo, basándose en demostraciones propias, a luchar en escuadrones, aprovechando el terreno y usando formas defensivas contra las cargas de caballería. Les enseñó que la retirada no era cobardía, sino una forma táctica de combate. Asimismo, inculcó el uso del toque de corneta, como elemento de obediencia táctica de los escuadrones, como hacían los españoles. Además creó un verdadero servicio de "investigaciones e inteligencia", utilizando hombres, mujeres y adolescentes. A ellos se les brindaba una preparación profesional. Por ejemplo en caracterizaciones simulaban ser borrachos, locos, cristianos o traidores de su pueblo con el fin de trabajar como falsos colaboradores, sirvientes o esclavos de los españoles, simulando no entender el idioma español y así sacar información vital, además de difundir noticias o datos incorrectos sobre los posibles ataques del ejército mapuche; además, realizaban entrenamientos de visibilidad nocturna, sometiendo al agente a vivir durante días sin ver la luz del sol, con el fin de que posteriormente en las noches, hiciera el trabajo de espionaje nocturno; también se les enseñaba el exclusivo sistema de comunicación mediante el movimiento de ramas de árboles. Lautaro eligió e instruyó a comandantes para las diversas secciones de su completo y jerarquizado ejército; Incluyendo a un toqui jefe del servicio de investigaciones, quien supervisaba y daba cuenta de las acciones de su servicio.

Físicamente, Lautaro era un joven no muy alto, más bien grueso, de unos ojos negros penetrantes, cuerpo robusto y rostro lleno. Espaldas anchas y torso levantado, de agradable apariencia.

Vestía una camiseta colorada española, un bonete de cuero grana. La cabeza rapada era coronada con un copete que se dejaba como insignia de generalato; además portaba la simbólica Toki Kura, emblema de piedra que cuelga del cuello, además de la Clava que portaba en su mano, símbolos del jefe de guerra o Toki.

Emboscada y muerte del gobernador Pedro de Valdivia

Lautaro sabía que las fuerzas bajo su mando, recién entrenadas, estaban ahora en una denominada "Línea interior", es decir, entre dos fuerzas, las del fuerte Purén por el sur y las de Concepción por el norte. Para ello elige neutralizar una de ellas y usó una estratagema: engañó a Gómez de Almagro en el fuerte Purén y se aseguró de que sus tropas no se juntaran con las de Valdivia en el fuerte de Tucapel.

Lautaro capturó un emisario, del que se enteró de que Valdivia marchaba hacia el sur y necesariamente tenía que pasar por Tucapel. En efecto, Valdivia a mediados de diciembre de 1553 sale de Concepción y se dirige a Quilacoya, donde tomó algunos soldados en su marcha a Arauco. Los espías mapuches siguieron la columna desde las alturas de los cerros y no presentaban batalla, dejándole hacer su camino. Valdivia mostró extrañeza debido a que no recibía noticia alguna del fuerte de Tucapel, además de que no era hostigado en el camino.

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