Tal Día como Hoy

Lagartijo

Torero español (1841-1900)

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Rafael Molina Sánchez, conocido como Lagartijo (Córdoba, 27 de noviembre de 1841-Córdoba, 1 de agosto de 1900), fue un torero español del siglo XIX.​ Rafael Molina, Lagartijo está entre los cinco toreros que marcaron la evolución de la tauromaquia y el toreo de los siglos XIX y XX en España; estos grandes califas del toreo, denominados así por la crítica y los aficionados taurinos, fueron: Lagartijo, Guerrita, Rafael González Madrid, Machaquito; Manolete y Manuel Benítez, el Cordobés.​ En Córdoba se conoció a Rafael Molina, Lagartijo, con el sobrenombre que le dio Mariano de Cavia: el Gran Califa.​​

Fue discípulo del conocido matador de toros Antonio Carmona, el Gordito (1838-1920) —inventor de la suerte de banderillas al quiebro—, de quien aprendió las distintas suertes del toreo como: los cuarteos, recortes y quiebros a los quites de los toros a picadores. Rafael Molina, Lagartijo, fue conocido por su discernimiento del toro y por su entendimiento en la lidia de los mismos, aportó a la tauromaquia su sello y estilo personal toreando al natural.​ Destacó así mismo por la forma de colocar las banderillas en los pares de frente —conocidos modernamente como banderillas «de poder a poder»—, en los pares colocados «a topa carnero» y en la manera de colocar las banderillas con su conocido «hacer las trébedes», que consistía en aparejar las banderillas en horizontal o apuntando hacia arriba para luego ejecutar la suerte;​ además de destacar haciendo el «engaño de la silla».

Lagartijo dominó la ejecución de la suerte de banderillas al quiebro, aventajando a su maestro Antonio Carmona, el Gordito. El torero por su osadía en el ruedo fue comparado con el diestro Manuel Fuentes, Bocanegra (1837-1889) por los críticos taurinos y con Francisco Montes, Paquiro, por su técnica, en la que Lagartijo destacó por su manera de entender y desarrollar la tauromaquia.​

Recibió el apodo de Lagartijo debido a su pequeña estatura y al carácter vivo y atrevido característico del torero, cualidades que le favorecieron a la hora de esquivar los envites y los derrotes de los toros, así como a la hora de adquirir la habilidad que le permitía evitar encunarse con el toro —se denomina 'encunar' al acto de coger el toro al torero entre las astas— rasgos de los cuales, según Sánchez de Neira, pudo el torero adquirir el mote.​

Hijo del banderillero y matador de novillos Manuel Molina, Niño de Dios y de María Sánchez (casados en 1840), hermana del torilero de la plaza de toros de Córdoba del campo de la Merced, Rafael Sánchez, Poleo, los Poleo fueron una saga de torileros de Córdoba. Rafael Molina hereda tanto por la parte paterna como por la parte materna —su abuelo además fue novillero— la afición al toreo desde una edad muy temprana;​ Sánchez de Neira en su obra Gran diccionario Taurómaco, indica que participó en todas las lidias de novillos, vacas y becerros que pudo, tanto en el campo en tentaderos como en las plazas de toros.​

Fue discípulo del torero Antonio Luque y González, el Camará, con quien profundizó en el oficio taurino. En 1852 con apenas nueve años cumplidos, Rafael Molina actuó como banderillero de cartel en la cuadrilla infantil creada por el Camará; el festejo fue organizado por el Ayuntamiento de Córdoba, su ciudad natal, con motivo de las ferias del 8 de septiembre de 1852 para recaudar fondos destinados a la construcción del Murallón de Córdoba junto al río Guadalquivir. En dicha corrida de toros se lidiaron, además de dos novillos y seis reses de la ganadería de Rafael J. Barbero que fueron toreados por los espadas José Carmona, el Panadero (Sevilla) y Antonio Ortega, este último encargado además de la cuadrilla de banderilleros compuesta por Mariano Bejarano, Francisco Quesada, Manuel Fuentes Bocanegra, los tres con catorce años y Rafael Molina, Lagartijo, que entonces tenía nueve años como se ha indicado. Lagartijo repitió actuación con la misma cuadrilla y espadas el 26 de diciembre del mismo año en otro festejo celebrado en Córdoba, en el que se lidiaron seis novillos que fueron picados por las picadoras María Josefa López (Granada) y Tomasa García (Jerez de la Frontera).

Con Antonio Luque, el Camará, la cuadrilla del espada toreó en las plazas de toros de Úbeda, Almagro, Ciudad Real, Jaén, Écija, en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Granada y en Málaga; plazas en las que Lagartijo alcanzó la fama de un torero de profesión, este reconocimiento le hizo figurar como el primero de entre los banderilleros anunciados en cartel donde toreó. A partir de entonces, en 1856, Lagartijo empezó a trabajar a tiempo completo en la cuadrilla del matador José Dámaso Rodríguez, Pepete junto a Rafael Bejarano, Francisco Rodríguez, Caniqui y Manuel Fuentes, Bocanegra. Lagartijo se mantuvo en la cuadrilla de Pepete hasta 1862, cuando el diestro fallece en Madrid el 20 de abril tras una cogida del toro de la ganadería de Miura llamado Jocinero; Lagartijo pasó entonces a formar parte de la cuadrilla de José Carmona.​​​​​

Trayectoria como torero profesional

La primera corrida de toros oficial en la que participa Lagartijo como profesional fue el 8 de septiembre de 1859 en la que figuró como banderillero de la lidia de los seis toros.​ Poco después, en 1862, se integró en la cuadrilla de los hermanos Carmona conocidos como los panaderos, primero en la de José Carmona hasta 1863 y posteriormente, el mismo año, se incorpora en la cuadrilla de Manuel Carmona. Un año después en 1864, se incorpora a la cuadrilla y a la escuela de Antonio Carmona, El Gordito, con el que Lagartijo se adiestró y toreó en España (Madrid, Sevilla, Maestranza de Ronda entre otras plazas de toros) y Portugal donde aprendió a banderillear al estilo del país luso.​​

En septiembre de 1862 Lagartijo se anunció como banderillero en dos corridas especiales celebradas en Sevilla en honor de la visita que los reyes Isabel II y Francisco de Asís de Borbón realizaron a Andalucía, se lidiaron dieciséis reses toreadas por los tres hermanos Carmona y Manuel Domínguez, Desperdicios como espadas.​ Con los hermanos Carmona, Lagartijo depuró su estilo inicial mejorando la técnica de los quites a los picadores, banderillas al quiebro y las de parear en corto y andando, técnicas en las que Lagartijo basó su tauromaquia.​​

En 1863 se presentó en Madrid en la plaza de toros de la Puerta de Alcalá. Un año después, en 1864, tras una cogida en la plaza de toros de Cáceres era reconocido como torero de primera categoría y fue contratado como espada para lidiar cuatro astados en una corrida de toros que se celebró en Bujalance (Córdoba), actuación que está considerada como la primera en la que Lagartijo actuó como matador de toros. Rafael Molina continuó formando parte de la cuadrilla de Antonio Carmona, El Gordito, como banderillero durante todo el año, estoqueando en algunas ocasiones en las que le fue decida la muerte de los toros.​ Lagartijo dominó el manejo del capote, tanto al realizar quites de riesgo o de auxilio como en los quites del tercio de varas en los que se arriesgó e inventó lances.​

El 24 de junio de 1864 Lagartijo toreó de nuevo con la cuadrilla de Antonio Carmona, El Gordito, que alternaba con Antonio Sánchez, El Tato. Ante el clamor del público gaditano el Gordito cedió a Lagartijo la muerte de uno de sus toros, cesión a la que se negó El Tato alegando que aquel toro le correspondía a él por derecho, la privación de ver estoquear a Lagartijo provocó el enfado y las protestas de los aficionados de la plaza de toros gaditana y fue el inicio de la rivalidad entre los dos toreros.​

El 3 de julio de 1864 tras estoquear a un toro de Miura, Lagartijo recogía las ovaciones del público en los medios de la plaza de toros cuando salió al ruedo de forma inesperada un toro de la ganadería de Concha Sierra que alcanzó a coger Lagartijo.​​ El 26 de julio del mismo año se anunció de nuevo como banderillero en Cádiz, con la cuadrilla del Gordito en una corrida de toros benéfica, organizada para crear un asilo para pobres en la que tanto el Gordito como el Tato, con sus respectivas cuadrillas, se ofrecen a colaborar gratuitamente; todos los detalles de la organización del festejo, incluidas las referencias de las cuadrillas, se recogieron en un folleto publicado por Víctor Caballero y Valero titulado Ya tienen casa lo pobres.​ Tras sufrir un percance el Tato, quedaron solo Antonio Carmona y Lagartijo para lidiar los toros de la corrida, por lo que parte de los astados le fueron cedidos a Lagartijo para ser estoqueados, aumentando así su categoría como matador de toros.​

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