László Kubala Stecz (Budapest, 10 de junio de 1927-Barcelona, 17 de mayo de 2002), también llamado Ladislav Kubala o Ladislao Kubala, fue un futbolista y entrenador húngaro, que contaba también con nacionalidad española y checoslovaca. Es ampliamente considerado como uno de los mejores jugadores de la historia y un símbolo del F. C. Barcelona.
Futbolista funcional, jugó preferentemente de mediocampista ofensivo o delantero y es una las grandes leyendas del F. C. Barcelona, del fútbol español y uno de los mejores futbolistas europeos de todos los tiempos. Kubala se destacó por su rápido y hábil regate, sereno y poderoso remate y precisión en los tiros libres. Durante la década de 1950, fue un miembro destacado del exitoso equipo de Barcelona, anotando 280 goles en 345 apariciones. Durante las celebraciones del centenario del club en 1999, una encuesta de aficionados declaró a Kubala como el mejor jugador que jamás haya jugado para el club español. Después de retirarse como jugador, que tenía dos temporadas como entrenador del Barcelona y también entrenó España la selección absoluta y la selección olímpica.
Formó parte de la lista de los 50 Mejores Jugadores del Siglo XX elaborado por la FIFA y publicados por IFFHS en el 2004. Es el cuarto goleador histórico del F. C. Barcelona.
Posee el récord de haber defendido la camiseta de tres selecciones nacionales distintas (Hungría, Checoslovaquia y España) y de haber sido el entrenador que durante más tiempo (11 años) ha dirigido a la selección española de fútbol, igualado con José María Mateos.
Nació el 10 de junio de 1927 en Budapest y la Segunda Guerra Mundial marcó su juventud, condicionando su evolución como jugador. Hombre de profundas convicciones religiosas, este "barcelonés de Budapest", como lo bautizó un periodista catalán, tenía fama de generoso y familiar.
Debutó en la Primera División húngara con el Ferencváros. Emigró a Checoslovaquia y se alistó en las filas del SK Slovan Bratislava, donde jugó 6 veces y marcó 4 goles. Volvió a su país para fichar por el Vasas de Budapest.
Después de disputar un partido en la capital húngara, se despidió de su madre sin confesarle que había decidido cruzar el Telón de Acero. Acompañado de otros cuatro compañeros de equipo y de varias personas más, cruzó la frontera con Austria en un camión con matrícula soviética. Tardó años en volver a ver su madre.
Una vez en Occidente los problemas continuaron. La federación húngara le acusó de delincuente y estafador, y la FIFA le suspendió durante un año. Durante ese período, el jugador se alistó en el Aurora Pro Patria 1919, el único equipo de Italia que le dio garantías económicas. Kubala acabó en un campo de refugiados en Cinecittà, donde ya lo acompañaba parte de su familia. Entre otros, se encontraba su cuñado, el entrenador Ferdinand Daučík, el cual fundaría el Hungaria, un equipo integrado por exiliados húngaros que viajó por Europa y a finales de 1950 también a América del Sur, muy afamado por su gran juego dirigido y organizado en su totalidad por Daučík.
Tras huir de su Hungría natal, Kubala estuvo a un paso de fichar por el Torino FC. El club italiano vivía un momento dulce y estaba considerado como uno de los mejores equipos de Europa. A pesar de las buenas perspectivas y de la delicada situación del jugador, lo cierto es que no llegó a un acuerdo con la entidad de Turín y el fichaje no se llevó a cabo. Poco después, aquel histórico equipo realizó una triunfal gira por Europa. De vuelta a Italia, el avión que trasladaba a la expedición sufrió un terrible accidente en Superga. Los equipos de rescate no encontraron supervivientes entre el pasaje. De haber fichado por el Torino, Kubala hubiera formado parte de la plantilla que realizó aquella gira fatídica.
Fichaje y situación federativa (1950-1954)
Antes de su incorporación definitiva al F. C. Barcelona, Kubala estuvo cerca de fichar por el Real Madrid tras varios amistosos con el combinado de exiliados «Hungaria»; la operación no prosperó por la ausencia del «transfer» internacional desde el Vasas, exigido por la FIFA y rechazado por la federación húngara.
Según esa investigación periodística, la Real Federación Española de Fútbol —con Ricardo Cabot Montalt como secretario general— facilitó la inscripción de Kubala en el Barcelona con ficha de «aficionado», pese a no disponer del «transfer» internacional, lo que le permitió disputar competiciones oficiales de ámbito nacional mientras se resolvía su situación federativa. La regularización definitiva del «transfer» se habría producido en 1954, siempre según la misma fuente.
En una de sus giras con el Hungaria, Kubala recaló en Barcelona para disputar un amistoso frente al RCD Español. José Samitier, entonces director técnico del F. C. Barcelona, quedó prendado con las evoluciones de aquel maravilloso jugador de 23 años. El 15 de junio de 1950 firmó por el Barça. Debido a su situación federativa, su debut oficial se retrasó hasta abril de 1951 aunque muy pronto se convirtió en el ídolo indiscutible de la afición barcelonista. Con él comenzó una auténtica edad de oro para el F. C. Barcelona. Kubala desplegaba su juego en el centro del campo, y todas sus cualidades futbolísticas destacaban por su tono superlativo: fuerza física fuera de lo común, técnica de un malabarista, extraordinaria visión de juego, habilidad rematadora, maestría insuperable en el lanzamiento de faltas y penaltis y dotes de líder en el terreno de juego. Con él el legendario "equipo de las 5 Copas" (1951-1952) donde el F. C. Barcelona ganó la Liga, la Copa de España, la Copa Eva Duarte, La Copa europea Latina y la Copa Martini&Rossi. Kubala fue el líder de asistencias en la Copa Latina 1952 y dio el pase para el gol del título de César Rodríguez. En 1958 formó parte de otro "equipo legendario" que incluía también a sus compatriotas y compañeros de selección Zoltan Czibor y Sandor Kocsis (que eran junto a él refugiados húngaros en España), Ramallets, Luis Suárez y Evaristo, ganando la primera Copa europea de Ferias de 1958 con un equipo magnífico, una Copa de España y La Liga haciendo el "doblete nacional" en 1959 y una Liga y Copa europea de Ferias haciendo un "doblete internacional" en 1960.
Con los azulgranas a Kubala solo se le resistió la Copa de Europa, aunque disputó la final de 1961 frente al Benfica.
Tras retirarse en 1962 siguió ligado a la disciplina barcelonista. Poco después se convertía en el máximo responsable técnico del club catalán. Desde el banquillo ganó una Copa europea de Ferias, pero un mal inicio en la Liga 1962-63 le valió la destitución. Kubala quiso entonces volver a jugar pero la directiva culé se negó en redondo. Ofendido, fichó por el RCD Español y descolgó las botas a sus 35 años.
Internacional con España, su país de adopción; Hungría, su patria natal; y Checoslovaquia, la tierra de sus antepasados (sus padres procedían de Eslovaquia), el fútbol llevó a Kubala por medio planeta. Primero como jugador y, posteriormente, como entrenador.
Después de su retirada definitiva como jugador, dirigió a la selección española durante 11 años, clasificándola para el Mundial de 1978 y la Eurocopa de 1980. Posteriormente volvió a entrenar al Barça, antes de iniciar un nuevo peregrinaje por medio mundo.
En 1993, el estadio de Montjuïc fue el escenario de un emotivo homenaje a su figura.