Ladislao II Jagellón (en lituano Jogaila), después Ladislao II (en polaco: Władysław II Jagiełło; c. 1362-1 de junio de 1434), fue gran duque de Lituania (1377-1434) y más tarde rey de Polonia (1386-1434), primero como consorte de su mujer Eduviges hasta 1399, y luego como monarca hasta su muerte. Gobernó Lituania desde el 1377.
Nació pagano pero, a fin de contraer matrimonio con la reina de Polonia Eduviges I, en 1386 se convirtió al catolicismo y fue bautizado con el nombre de Ladislao (Władysław) en Cracovia; se casó entonces con la joven reina Eduviges, y fue coronado rey de Polonia como Ladislao II Jagellón. En 1387 convirtió Lituania al cristianismo. Su reinado en solitario en Polonia empezó en 1399, a la muerte de la reina Eduviges, y duró treinta y cinco años más, marcando el comienzo de la unión polaco-lituana. Fue fundador de la dinastía Jagellón polaca, que lleva su nombre y que anteriormente se conocía también como dinastía gemínida en el Gran Ducado de Lituania. La dinastía Jagellón gobernó Polonia y Lituania hasta 1572, y fue una de las más influyentes de la Baja Edad Media y principios de la Edad Moderna en la Europa Central y Oriental. Durante el reinado de Jogaila, el Estado polaco-lituano fue el mayor del mundo cristiano.
Jogaila fue el último señor pagano de la Lituania medieval. Ostentó el título de Didysis Kunigaikštis. Después de obtener el cetro polaco, a raíz de la Unión de Krewo, la unión polaco-lituana tuvo que enfrentarse al poderío creciente de los caballeros teutónicos. La victoria de Jogaila en la batalla de Grunwald en 1410, seguida de la Paz de Thorn, aseguró las fronteras polacas y lituanas y marcó el comienzo de la pujanza de la alianza polaco-lituana en Europa. En tiempos de Vladislao, Polonia se expandió y dio comienzo la llamada «Edad de Oro» del país.
Se sabe poco de la juventud de Jogaila y no se conoce con certeza el año en que nació. Anteriormente los historiadores creían que vino al mundo en 1352, pero estudios recientes indican que pudo hacerlo más tarde, hacia 1362. Era miembro de la dinastía gedíminida y es probable que naciese en Vilna. Sus padres fueron Algirdas, gran duque de Lituania, y su segunda mujer, Uliana, hija de Alejandro I, gran príncipe de Tver.
El Gran Ducado de Lituania que Ladislao heredó en 1377 era una entidad política compuesta de dos nacionalidades principales, muy diferentes entre sí, y de dos sistemas políticos: el de la Lituania «étnica» del noroeste del territorio y el de las vastas tierras rutenas del desaparecido Rus de Kiev, que modernamente pertenecen a Bielorrusia, Ucrania y Rusia occidental. Al principio, Jogaila —como había hecho su padre— se apoyó en los territorios orientales y meridionales del ducado, mientras que su tío Kęstutis, duque de Trakai, continuaba como señor de la región noroccidental. La entronización de Jogaila, sin embargo, pronto suscitó tensiones en este reparto del poder.
Al principio de su reinado, Ladislao tuvo que lidiar con el malestar que se extendía por las tierras del antiguo Rus'. En 1377-78, Andréi de Pólotsk, el primogénito de Algirdas, desafió su autoridad y trató de arrebatarle el título de gran duque. En 1380, Andréi y otro hermano, Dimitri, tomaron partido por el príncipe Dmitri de Moscú contra Jogaila, que se coligó por su parte con el emir Mamái, de facto kan de la Horda de Oro. Jogaila sin embargo dejó solo a Mamai, pese a hallarse cerca del campo de batalla en el que este sufrió una grave derrota a manos del príncipe Dmitri en la batalla de Kulikovo. La victoria pírrica de los moscovitas ante la Horda de Oro tuvo a largo plazo una consecuencia notable: marcó el principio del lento desarrollo del Principado de Moscú, que un siglo más tarde ya era el principal enemigo de Lituania. En el momento, sin embargo, Moscú quedó muy debilitada por las enormes pérdidas sufridas en la batalla y gracias a ello Jogaila pudo centrarse en la disputa que le enfrentaba a Kęstutis.
En el noroeste, Lituania afrontaba las incursiones constantes de los caballeros teutónicos, cuya orden se había fundado en 1226 para luchar y convertir a las tribus bálticas paganas de los de prusianos, yotvingios y lituanos. En 1380, Jogaila firmó en secreto el Tratado de Dovydiškės contra Kęstutis. Cuando este lo descubrió, estalló la guerra civil lituana. Kęstutis conquistó Vilna, depuso a Jogaila, y se proclamó gran duque. En 1382, Jogaila reunió un ejército de vasallos de su padre y se enfrentó a Kęstutis cerca de Trakai. Kęstutis y su hijo Vitautas acudieron a parlamentar al campamento de Jogaila, pero este los apresó y envió al castillo de Kreva, donde Kęstutis falleció, probablemente asesinado, una semana más tarde. Vitautas huyó a la fortaleza teutónica de Mariemburgo y allí fue bautizado con el nombre de Wigand.
Jogaila rubricó el Tratado de Dubysa, en el que se comprometió con los caballeros a convertirse al cristianismo y les cedió la Samogitia al oeste del Dubysa, como premio por su ayuda en el conflicto con Kęstutis y Vitautas. Sin embargo, cuando Jogaila no ratificó el tratado, los caballeros invadieron Lituania en el verano de 1383. En 1384, Jogaila se reconcilió con Vitautas prometiendo devolverle sus propiedades en Trakai. Entonces Vitautas acometió a los caballeros, saqueando varias de sus fortalezas en Prusia.
La madre rusa de Jogaila, Uliana de Tver, le instó a casarse con Sofía, hija de Dmitri Donskói, príncipe de Moscú, quien le exigió que primero se convertirse al cristianismo ortodoxo. Esto, no obstante, probablemente no hubiese acabado con las cruzadas teutónicas contra Lituania, ya que los caballeros consideraban a los cristianos ortodoxos cismáticos, apenas mejores que los paganos. Por consiguiente, Jogaila prefirió aceptar la oferta polaca de convertirse al catolicismo y desposar a la reina de Polonia Eduviges, que por entonces contaba once años. Los nobles de la Pequeña Polonia le hicieron este ofrecimiento por diversas razones: querían eliminar la amenaza que suponía Lituania y obtener de ella las feraces tierras de Galicia-Volinia. Los nobles polacos consideraron el acuerdo como una oportunidad para acrecentar sus privilegios y evitar la influencia austriaca, que se había extendido por el reino gracias a la presencia del anterior prometido de Eduviges, Guillermo, duque de Austria.
El 14 de agosto de 1385 en el castillo de Kreva, Jogaila confirmó su compromiso matrimonial en la llamada «Unión de Krewo» (o Unión de Kreva). Aquel incluía la promesa de convertirse al cristianismo, la de recuperar las tierras perdidas por Polonia a manos de sus vecinos, y la de terras suas Lithuaniae et Russiae Coronae Regni Poloniae perpetuo applicare, cláusula que los historiadores interpretan de varias maneras: desde una unión personal entre Lituania y Polonia a la incorporación completa de Lituania a Polonia. Las valoraciones del acuerdo de Kreva van desde las que lo ensalzan como visionario hasta las que lo tildan de apuesta desesperada.
Jogaila se bautizó según lo prometido en la Catedral de Wawel en Cracovia el 15 de febrero de 1386 y desde entonces utilizó el nombre de Vladislao (Władysław) o versiones latinas de este. El matrimonio con la reina polaca se celebró tres días después, y el 4 de marzo de 1386 Jogaila fue coronado rey por el arzobispo Bodzanta. También fue adoptado por la madre de Eduviges, Isabel de Bosnia, para que incluso si Eduviges fallecía, conservase el trono. El bautismo real suscitó la conversión de la mayoría de la corte de Jogaila y de los nobles lituanos; también hubo gran número de conversiones en los territorios ribereños de los ríos lituanos, lo que marcó el principio de la cristianización de Lituania. Aunque la mayoría de los nuevos conversos se redujo a la nobleza lituana —tanto el paganismo como la ortodoxia mantuvieron gran cantidad de fieles entre los campesinos—, la conversión del rey y sus consecuencias políticas tuvieron gran importancia para la historia tanto de Lituania como de Polonia.