El Lacio (en italiano, Lazio; en latín, Latium) es una de las veinte regiones que conforman la República Italiana. Su capital y ciudad más poblada es Roma, que también es la capital del país.
Está ubicada en la Italia central, limitando al norte con Toscana y Umbría, al este con Marcas y Abruzos, al sureste con Molise, al sur con Campania y al oeste con el mar Tirreno (mar Mediterráneo). En su interior se encuentra además la Ciudad del Vaticano. Con 5 889 649 habitantes en 2013 es la segunda región más poblada del país —por detrás de Lombardía— y con 341 hab/km², la tercera más densamente poblada, por detrás de Campania y Lombardía.
El Lacio destaca por su historia, arte, arquitectura, arqueología, religión y cultura, aparte de ser el embrión de lo que acabó siendo el Imperio romano.
En época antigua, se entendía como Latium el territorio comprendido entre el curso bajo del río Tíber y los montes Ausonios, en los alrededores de Terracina, y los Apeninos centrales como límite oriental.
El nombre de la región deriva del antiguo nombre —Latium— que le daban los latinos, ancestros de los antiguos romanos, que a su vez fueron llamados así porque se habían establecido en un territorio amplio (latus en latín), pudiendo significar también «territorio llano», pues sus primitivos habitantes habían descendido de los Apeninos. Transmitiría la idea de llanura en contraste con los sabinos, que ocupaban las zonas altas del país.
Por otra parte, también se puede derivar de Laurentino (Latino), rey de Laurentia, antigua ciudad en la llanura de Laureto (Lauretum).
Virgilio aporta en la Eneida (VIII, 321-323) otra etimología en boca del rey Evandro, quien, narrando a Eneas las historias de los antepasados, explica que el dios Saturno, después de ser derrocado por Júpiter y expulsado de los cielos, eligió un lugar del Lacio para esconderse (latere en latín), concretamente la colina llamada Aventino.
En la antigüedad el territorio del Lacio comprendía desde el curso bajo del río Tíber y los montes Ausonios, en las cercanías de Terracina, hasta los Apeninos como límite oriental.
El Lacio, región del centro de Italia, se encuentra sobre la vertiente media tirrénica y ocupa 17 203 km², de la península itálica, extendiéndose desde los Apeninos hasta el mar Tirreno. Su territorio es poco homogéneo, prevaleciendo las cadenas montañosas y las colinas. La zona que bordea la costa es llana. El Lacio comprende 4491 km² de montañas (montagna), 9291 km² de colinas (collina) y 3424 km² de llanuras (pianura). El término "llanura" en este contexto se refiere al territorio costero de una elevación media de cero, algunos pocos metros por encima del nivel del mar y algunos por debajo. Tierra adentro desde las llanuras costeras en el norte están las colinas, o colli, que son una forma intermedia respecto a las montañas. En general se encuentran subsumidas bajo el nombre de la Campaña romana. No existe en el sur. Tierra adentro de las colinas o la zona litoral se hallan las montañas.
La costa del Lacio es baja con playas arenosas, puntuadas por los cabos de Circeo (541 m) y Gaeta (171 m). Las Islas Pontinas, que forman parte del Lacio, quedan frente a la costa meridional. Detrás de la franja costera, hacia el norte, se encuentran: la Maremma Laziale (la continuación de la Maremma Toscana), interrumpida en Civitavecchia por los montes de la Tolfa (616 m), en el centro por la Campaña romana y hacia el sur por el Agro Pontino y su continuación al sur de Terracina, el Pontino del Sur. Esta zona, en el pasado pantanosa y propagadora de malaria, fue drenada a lo largo de los siglos para poder poblarla y explotarla agrícolamente.
Los Preapeninos del Lacio, marcados por el valle de los ríos Tíber y Liri con el Sacco, incluyen a la derecha del Tíber tres grupos de montañas de origen volcánico: los Volsinos, Ciminos y Sabatinos, cuyos principales cráteres están ocupados por los lagos Bolsena, Vico y Bracciano. Al sur del Tíber, otras sierras forman parte de los Antiapeninos: las Colinas Albanas, también de origen volcánico, y los calcáreos Lepinos, Ausonios y Montes Auruncos. Los Apeninos del Lacio son una continuación de los Apeninos de los Abruzos: los montes Reatinos con el Terminillo (2213 m), los montes Sabinos, Prenestinos, Simbruinos y Hérnicos que continúan al este del Liri hacia las montañas Mainarde. El pico más alto es el monte Gorzano (2458 m) en el límite con Abruzos.
El Tíber es el mayor río de la región; llegando desde Umbría, primero se dirige al sudeste, pero después dobla al suroeste, para atravesar todo el Campo Romano hasta el mar. Los principales afluentes del Tíber son el Paglia y el Treia a la derecha y el Nera y el Aniene a la izquierda. Más al sur, siguiendo el mismo del Tíber están el Sacco y el Liris, en tanto en la parte septentrional hay otros ríos de menor caudal, como son el Fiora, el Marta y el Arrone, que llegan al mar tras un curso breve.
El clima de la región presenta notables variaciones entre una y otra zona. En general, más allá de la franja costera, la temperatura varía entre los 9-10 °C en enero y los 24-25 °C en julio. Las precipitaciones son más bien escasas. Los valores mínimos, inferiores a los 600 mm anuales, se registraron en la Maremma, en el municipio de Montalto di Castro, próximo a la frontera con Toscana, mientras que alcanza valores cercanos a los 1000 mm anuales en la zona entre Formia y la frontera con Campania. En la región interior, los valores de precipitación son mayores que los de la fachada costera, al tiempo que se acentúa el carácter de continentalidad, con mayores variaciones térmicas a lo largo del día y del año. Así, en la zona interior, los inviernos son fríos, llegando por las noches a registrarse temperaturas cercanas a los 0 °C e incluso menores. Las esporádicas nevadas alcanzan hasta Castelli Romani, llegando en ocasiones a extenderse a Roma.
Respecto a la heliofania, se destaca que, entre capitales regionales, Roma es la que tiene el mayor número de horas de sol al día y de cielo despejado durante el año.
El Lacio posee varios parques, reservas y otras áreas naturales protegidas. Entre los más importantes y conocidos están los parques nacionales, como el P. N. de los Abruzos, el P. N. del Circeo, P. N. del Gran Sasso y Montes de la Laga y la Reserva natural regional Tor Caldara.
Asimismo, se han creado nuevas áreas protegidas en la región, procurando desarrollar una mayor sensibilidad ante la problemática relativa a la conservación del territorio por parte de la población ciudadana. Entre estas, los Lugares de Importancia Comunitaria (LIC), sitios de relevante importancia en el ámbito europeo referidos a la región biogeográfica mediterránea. Las ubicaciones concretas se proponen con fundamento en el Decreto 25/3/2005 - publicado en la Gazzetta Ufficiale della Repubblica Italiana n. 157 del 8 de julio de 2005 - predispuesto por el Ministerio de Medio Ambiente y la Tutela del Territorio y del Mar en el sentido de la directiva 92/43/CEE.
La historia del Lacio está marcada profundamente por la Historia de Roma, por lo que esta ciudad representó, en su milenario desarrollo, para la región la consolidación del poder temporal de la Iglesia católica, y el fuerte significado, simbólico e ideológico que Roma tuvo para la formación del Reino de Italia, el fascismo y para la moderna República Italiana.
Esta zona estaba habitada en el II milenio a. C. por un pueblo que probablemente era indoeuropeo, afín a los faliscos, que se establecieron asimismo en el Lacio. La fase histórica está testimoniada por la presencia de diversas poblaciones indoeuropeas que se asentaron en la zona del Lacio desde el II milenio a. C., entre los que estaban los latinos, de los que, según algunos, la región tomó el nombre.