La Prensa es un diario de la ciudad de Buenos Aires, Argentina, fundado en 1869 por José C. Paz –un rico estanciero y político argentino, representante de la Generación del Ochenta– y que fue considerado uno de los diez periódicos más importantes del mundo.
Su histórica línea editorial representó la voz de la familia Gainza Paz y las ideas del liberalismo y del conservadurismo y fue el más importante medio de prensa del país durante la primera mitad del siglo XX. A partir de la Ley Sáenz Peña adoptó una postura de confrontación con los gobiernos electos de amplia base popular como el radicalismo (1916-1930; 1958-1962; 1964-1966; 1983-1989) y el peronismo (1946-1955; 1973-1976), y de apoyo a los golpes de Estado y sus dictaduras resultantes.
José C. Paz fue una de las figuras más ricas y poderosas de la Generación del Ochenta, que gobernó la Argentina iniciando el período de la organización nacional luego de las guerras civiles, hasta la llegada al poder del radicalismo en 1916. El diario La Prensa, propiedad de esta familia, estuvo vinculado al Partido Autonomista Nacional (PAN), que gobernó el país durante más de cuarenta años y constituyó la máxima expresión mediática de la república conservadora.
La edificación de la residencia familiar, el Palacio Paz, fue la más grande y lujosa en la Buenos Aires.
En 1898 José C. Paz transfirió la responsabilidad del diario a su hijo Ezequiel Pedro Paz. En 1943, Ezequiel Paz decidió transferir la dirección a su sobrino Alberto Gainza Paz. Durante su gestión se produjo la expropiación del diario en 1951, durante el gobierno peronista. Luego del derrocamiento del presidente Juan Domingo Perón, fue restituido pero perdió el peso casi excluyente que tenía, debido a la pérdida de los avisos clasificados, que fueron "heredados" por el diario Clarín.
Alberto Gainza Paz fue sucedido en la dirección del matutino por su hijo Máximo Gainza Paz, en los últimos años de la década de 1970. Durante su gestión, La Prensa se redujo a su mínima expresión y entró en convocatoria de acreedores en 1991.
El primer ejemplar de La Prensa fue publicado el 18 de octubre de 1869. Su fundador, José C. Paz, se ocupó en persona de vigilar la redacción y la impresión. Su primer director fue Cosme Mariño y su primer editor responsable fue Jorge E. Cook. A partir de su edición inaugural comenzó a salir todos los días a las tres de la tarde.
Desde el inicio, La Prensa precisó su ideología liberal, afirmando:
La Prensa debió competir con el diario La Nación, fundado por el expresidente Bartolomé Mitre. Pero mientras Mitre se enfrentó a Julio Argentino Roca y su Partido Autonomista Nacional (PAN), con la esperanza de desplazarlo del gobierno, José C. Paz, se vinculó con el poder, fue diputado nacional del PAN y, luego, embajador de Roca en España y Francia. El PAN por su parte se convirtió en un virtual partido único, durante las décadas siguientes. En pocos años, La Prensa se convirtió en el principal diario del país.
La Prensa se sentía identificada con los principios que expresaba el roquismo y que rigió en Argentina hasta 1912, apoyado en un régimen electoral "cantado" que favorecía el fraude y la manipulación, y el dominio económico y político de un pequeño número de familias. La familia Gainza Paz se estableció entre ese puñado de familias poderosas e hizo del diario el eje de su poder.
Como vocero de la república conservadora de la Generación del Ochenta, La Prensa cuestionó la expansión de derechos que impulsaban las nuevas corrientes políticas y sociales que luchaban por establecer una república democrática. Así cuestionó la aparición de los sindicatos y las exigencias de derechos laborales, en las últimas décadas del siglo XIX. En 1888, en ocasión de una huelga de cocineros y mozos de hoteles, sostuvo que condenaba “esos movimientos de rebelión y desacato de la autoridad, que no sirven sino para desvalorizar a la sociedad” y que “no aceptamos como defensa legítima esos movimientos insurreccionales, denominados huelgas”.
En 1909 el diario se puso de parte del gobierno en su accionar político y apoyó la declaración del estado de sitio
Jugó un papel destacado en la formación de la Liga Patriótica Argentina, un grupo político no partidista que promovía un nacionalismo de derecha que se organizó tanto con fuerzas paramilitares como con círculos sociales formales, que actuaba como grupos de choque, hostigando mediante el matonaje y acciones criminales contra los residentes extranjeros, organizaciones sindicales y grupos de trabajadores en huelga.
Para fin de siglo, la prosperidad del diario le permitió comprar un terreno a pocos metros de la Casa Rosada, en pleno centro político de la ciudad, y mandar a construir un edificio palaciego, como símbolo de su poder. El imponente Edificio La Prensa, con frente en avenida de Mayo 575 y el lujoso Palacio Paz, comenzado a construir al mismo tiempo como residencia de su dueño, señalaban con contundencia el poder de La Prensa y la familia Paz.
El edificio fue diseñado en Francia y realizado en Buenos Aires por los ingenieros Gainza y Agote, graduados de la Escuela de Bellas Artes de París. Poseía los mayores adelantos científicos y tecnológicos únicos de finales del siglo XIX: ascensor, telégrafo y cañerías doradas a través de las cuales se distribuía la correspondencia. En el primer piso, el diario tenía su propia oficina de correos.
El segundo símbolo representativo de La Prensa es su sirena, famosa por sonar para anunciar los acontecimientos más importantes. La sirena, anterior a la radio, fue uno de los pocos medios de comunicación a través de los cuales se difundieron de inmediato en la ciudad de Buenos Aires las noticias más importantes nacionales e internacionales. La primera vez que sonó fue el 29 de julio de 1900, cuando se produjo el asesinato del rey Humberto I de Italia.
Casi en simultáneo con la inauguración del edificio nuevo, José C. Paz designó como director del diario a su hijo, Ezequiel Pedro Paz. Ezequiel Paz hizo que el diario fuera por lejos el más importante del país, dejando muy atrás a La Nación, contando con corresponsales en todo el territorio argentino, además de países de Sudamérica, Estados Unidos y Europa.
Ya en el siglo XX, a medida que se formaban partidos políticos democráticos, como la Unión Cívica Radical (UCR) y el Partido Socialista (PS), y que aparecían un clase media y una clase trabajadora que comenzaban a reclamar la expansión de sus derechos, La Prensa adoptó una postura "aristocrática", crítica de las nuevas manifestaciones populares que expresaban los partidos y movimientos opositores.