Tal Día como Hoy

Lübeck

Ciudad de Schleswig-Holstein, Alemania

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Lübeck () —en español también Lubeca—, oficialmente Ciudad hanseática de Lübeck (en alemán: Hansestadt Lübeck), es la segunda ciudad más poblada del estado federado de Schleswig-Holstein, en el norte de Alemania, después de Kiel. El casco medieval de la ciudad fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987, destacando las construcciones de ladrillo en estilo gótico báltico, como la Puerta de Holsten.​

La ciudad está dividida en diez municipios y 35 distritos. El municipio del Centro (Innenstadt) está localizado en una isla fluvial rodeada por los ríos Trave y Wakenitz. El municipio de Travemünde, a diecisiete kilómetros del centro, está a las orillas del mar Báltico y es un popular balneario y puerto en la desembocadura del río Trave.

Hamburgo se encuentra a unos 58 km al suroeste y Kiel, la capital de Schleswig-Holstein, a 62 km al noroeste. La autopista Autobahn 1 conecta a Lübeck con Hamburgo y Dinamarca.

Lübeck fue durante varios siglos la "capital" de la Liga Hanseática y fue conocida como la "Reina de la Hansa". Actualmente se la llama también "La ciudad de las siete torres" (Stadt der Sieben Türme) y la "Puerta hacia el norte" (Tor zum Norden).

Hay evidencias de asentamientos humanos en el área de la actual Lübeck durante el último periodo glacial a través de la existencia de varios dólmenes. La colonización eslava de la zona comenzó alrededor del año 700, y en la época de Carlomagno existía un asentamiento eslavo de nombre Liubice (La preciosa), de donde deriva el nombre actual de la ciudad. En 819 se terminó la construcción de una fortaleza. El príncipe Enrique de los abroditas fijó su residencia en Liubice en 1055 y de 1076 data la primera mención documentada de la ciudad por Adán de Bremen.​ En 1127 la fortaleza fue destruida por la tribu eslava de los Rani provenientes de las isla de Rügen.

Adolfo II de Holstein estableció un asentamiento en la región en 1143 y fundó Lübeck en su lugar actual, a unos cuatro kilómetros de la antigua Liubice. La ciudad fue el primer puerto alemán en el mar Báltico y Adolfo construyó una muralla de madera y tierra para su defensa. La nueva ciudad es mencionada en documentos por primera vez en 1147 por Helmold von Bosau. En 1158 Adolfo II tiene que ceder su fortaleza a Enrique el León de Sajonia. Luego de la caída de este en 1181, Lübeck se convirtió por los próximos ocho años en Ciudad imperial libre. El emperador Federico Barbarroja decretó que la ciudad fuera regida por un consejo de veinte miembros. Como el consejo estaba dominado por mercaderes, la política de Lübeck fue dominada por intereses mercantiles durante muchos siglos. El consejo sobrevivió hasta el siglo XIX.

La ciudad y su fortaleza regresaron a ser propiedad del Ducado de Sajonia en 1189, pero cambiaron de dueño varias veces en los siguientes años, siendo incluso parte de Dinamarca hasta la batalla de Bornhöved en 1227.

A partir de 1200, el puerto de Lübeck se convirtió en el principal punto de partida para los colonizadores germanos de los territorios bálticos conquistados primero por la Orden Livona y luego por la Orden Teutónica. Esta colonización alcanzó su cenit con el Gran Maestre Hermann von Salza. En 1226 el emperador Federico II Hohenstaufen elevó la ciudad nuevamente al estado de ciudad imperial libre.

En 1340 el emperador Luis IV de Baviera le concedió a la ciudad wenda el derecho de acuñar moneda y en 1356 se celebró en Lübeck el primer congreso de todos los representantes de la Liga Hanseática. Luego de que en 1361 la ciudad de Visby, la ciudad líder de la Liga, fuese conquistada por Valdemar IV de Dinamarca, Lübeck ocupó su puesto en la Liga y fue llamada asimismo "Reina de la Hansa". El impulso dado por este evento permitió que Lübeck se convirtiera en el principal centro comercial de la Europa Septentrional.

La ciudad fue capital de la Hansa y el centro de Lübeck se convirtió rápidamente en un enclave mercantil, con un mercado, tiendas especializadas y zonas de artesanía, un ayuntamiento, casas de comerciantes, almacenes y una Kaufmannskirche (iglesia de los comerciantes), diseñada tanto para el comercio como para el culto. ​

Con el Tratado de Stralsund, que acordó la paz entre Valdemar IV y la Liga Hanseática, Lübeck alcanzó el cenit de su poder en el área del Báltico. En 1375 el emperador Carlos IV de Luxemburgo nombró a Lübeck una de las Cinco Glorias del Sacro Imperio Romano Germánico, distinción que compartía con Venecia, Roma, Pisa y Florencia. Lübeck se unió igualmente a la Liga de Esmalcalda.

Tras la subida de Erico de Pomerania al trono de la Unión de Kalmar, se reanudaron las tensiones tradicionales entre Dinamarca y la Hansa en general, y con Lübeck y Hamburgo en particular. Estas llegaron a un punto de ebullición con la introducción de peajes en el estrecho del Sund por el rey danés. En la guerra que siguió (entre 1426 y 1427), Lübeck volvió a tener la principal flota de la Liga, y su alcalde, por tanto, volvió a dirigir la campaña (aunque fracasaría en el primer ataque y sería condenado por ello, la guerra terminaría con la exención de las ciudades wendas de los peajes pero con la presencia ya imparable de Holanda en el Báltico).

El poderío comercial de Lübeck en el área del Báltico empezó a decaer en las primeras décadas del siglo XVI debido a la competencia con comerciantes holandeses que se acogían al derecho de almacenamiento para comerciar con las ciudades del Báltico. Cuando Federico I de Dinamarca rehusó anular el arancel de paso por las aguas de su reino, a pesar de la ayuda que Lübeck le había dado para ascender al trono, el burgomaestre, Jürgen Wullenwever, trató de influir militarmente en la Guerra del Conde para favorecer a la ciudad y su comercio. Para financiar esta aventura militar, Wullenwever, entre otras cosas, expropió los tesoros de la Iglesia. Sus intentos fracasaron de forma espectacular, culminando con la derrota en la Guerra del Conde. Wullenwever tuvo que huir de la ciudad en 1535, pero fue capturado en 1537 por el arzobispo de Bremen y ejecutado.

La ciudad logró permanecer neutral durante la guerra de los Treinta Años, pero la devastación causada por esa guerra y el comercio trasatlántico hicieron que la ciudad y la Liga Hanseática perdiesen importancia. La Liga se deshizo de facto durante el congreso de Lübeck de 1669, presidido entonces por el alcalde principal de Lübeck, el jurisconsulto y conde palatino imperial Johannes Ritter (1622-1700), y en adelante la ciudad pasó a tener únicamente importancia regional.

En el siglo XVII, gracias a las buenas relaciones diplomáticas del comandante militar de la ciudad, el conde Egmont von Chasot, la ciudad pudo sobrevivir la guerra de los Siete Años sin mayores daños.

En 1806, durante la guerra de la Cuarta Coalición contra Napoleón, la ciudad fue ocupada por las tropas francesas luego de la desastrosa derrota sufrida por Blücher el 6 de noviembre en la batalla de Lübeck. Durante el bloqueo continental, la banca quedó en bancarrota y entre 1811 y el 5 de diciembre de 1813 Lübeck estuvo formalmente anexada a Francia hasta su ocupación por las tropas rusas y prusianas durante la Guerra de la Sexta Coalición.

En 1815, luego del Congreso de Viena, ciudad se convirtió nuevamente en la ciudad libre y hanseática de Lübeck, sujeto de derecho internacional dentro de la Confederación Germánica. La ciudad sobrellevó las revoluciones de 1848 sin mayores incidentes.

En 1866 la ciudad se convirtió en miembro de la Confederación Alemana del Norte, en 1868 en miembro de la Unión Aduanera de Alemania y en 1871 en parte del Imperio alemán. Tras la disolución del Imperio en 1918, Lübeck no sufrió confrontaciones revolucionarias.

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