Kirguistán o Kirguizistán (tradicionalmente llamado Kirguisia; en kirguís: Кыргызстан, romanizado: , Kyrgyzstan; en ruso: Кыргызстан, Kyrgyzstan), oficialmente República Kirguisa (en kirguís: Кыргыз Республикасы, Kyrgyz Respublikasy; en ruso: Кыргызская Республика, Kyrgýzskaya Respúblika),es un país montañoso, sin litoral, ubicado en Asia Central. Comparte fronteras con Kazajistán al norte, con China al este, con Tayikistán al sur y Uzbekistán al oeste. Su capital y ciudad más poblada es Biskek.
La historia de Kirguistán abarca una gran variedad de culturas e imperios en los últimos dos mil años. Aunque aislado geográficamente por su compleja orografía –lo que ha ayudado al país a preservar su cultura antigua–, ha estado históricamente en medio de rutas comerciales y culturales, como la Ruta de la Seda, que han unido civilizaciones distantes. Siempre habitado por una sucesión de tribus y clanes independientes, ha pasado largos periodos bajo dominio extranjero. Solo después de la disolución de la Unión Soviética en 1991 ha alcanzado la soberanía como Estado nación.
A pesar de las dificultades de Kirguistán para conseguir una estabilidad política amenazada por los conflictos étnicos, las revueltas sociales, los problemas económicos, los gobiernos de transición y los conflictos de los partidos políticos, mantiene una república parlamentaria unitaria. Una revolución en abril de 2010 derrocó al expresidente Kurmanbek Bakíev y dio lugar a la adopción de una nueva constitución y el nombramiento de un gobierno interino. Las elecciones para el cargo de presidente de Kirguistán se celebraron en noviembre de 2011.
El idioma nacional, el kirguís, está estrechamente relacionado con las otras lenguas túrquicas, con las que comparte fuertes lazos culturales e históricos. Kirguistán es uno de los miembros activos del Organización de Estados Turcos y la comunidad TÜRKSOY. Es también miembro de la Organización de Cooperación de Shanghái, la Comunidad de Estados Independientes, la Comunidad Económica de Eurasia y la Organización de Cooperación Islámica, además de ser un país observador del movimiento de Países No Alineados. El 8 de mayo de 2015, se incorporó como país miembro de pleno derecho a la Unión Económica Euroasiática junto con Armenia, Bielorrusia, Kazajistán y Rusia.
Según descubrimientos recientes de historiadores chinos y kirguises, los vestigios más antiguos encontrados se remontan al año 201 a. C. Los primeros miembros del pueblo kirguís vivieron en la parte noreste de lo que es actualmente Mongolia. Posteriormente, algunas de estas tribus emigraron a la región que actualmente corresponde al sureste de Siberia y se asentaron a lo largo del río Yeniséi, donde vivieron desde el siglo VI hasta el siglo VIII. El origen siberiano de la población kirguís lo confirman algunos estudios genéticos recientes.
Los kirguises se expandieron por lo que ahora es la región de Tuvá, situada en la Federación de Rusia, y permanecieron en esa área hasta el ascenso del Imperio mongol en el siglo XIII, cuando comenzaron la migración hacia el sur. Al respecto, el monje Juan del Plano Carpino relata en el libro de viajes que realizó a mediados del siglo XIII por tierras del Imperio mongol: «Estos hombres son paganos, no tienen pelos en la barba y tienen la costumbre siguiente: para expresar su dolor cuando alguien muere, y como signo de tristeza, se arrancan de la cara una tira de piel de oreja a oreja». En el siglo XII, el islam se convirtió en la religión dominante en la región. La mayor parte de la población kirguisa son musulmanes sunitas de la escuela Hanafí.
Durante los siglos XV y XVI, el pueblo kirguís se asentó en el territorio actualmente conocido como República Kirguisa. A principios del siglo XIX, el sureste del territorio kirguís cayó bajo el control del Kanato de Kokand y el territorio fue formalmente incorporado al Imperio ruso en 1876.
El dominio ruso provocó numerosas revueltas en contra de la autoridad zarista. Por otra parte, algunos kirguises se instalaron en las Montañas Pamir en Afganistán. La fallida rebelión de 1916 en Asia Central hizo que numerosos kirguises emigraran a China.
El dominio soviético fue inicialmente establecido en la región en 1918, y en 1924 se creó dentro de la URSS. Los rusos usaron la denominación Kará-Kyrgyz hasta mediados de la década del 1920 para distinguirlos de los kazajos, a quienes también se los consideraba parte de Kirguistán. En 1926, se convirtió en la República Autónoma Socialista Soviética de Kirguistán. El 5 de diciembre de 1936, se estableció la República Socialista Soviética de Kirguistán y en 1991, después de la disolución de la Unión Soviética, se estableció la república Kirguisa y el país logró la independencia.
Kirguistán es una república democrática de carácter laico, según lo descrito en la Constitución de 1993.
El 27 de junio de 2010 se aprobó un referéndum que incluía una serie de cambios importantes en la estructura política del país. De acuerdo a la nueva Constitución, se establece un sistema de equilibrio entre el Ejecutivo, el Legislativo y el presidente, algo inédito en Asia Central.
De esta manera, el poder legislativo reside en un parlamento, denominado Jogorku Kenesh, compuesto por una única cámara de 120 diputados. Mediante la reforma se estableció que ningún partido pudiera controlar más de 65 escaños con la intención de evitar mayorías absolutas que dejaran inoperantes al resto de los partidos. Se garantizan también algunos derechos de los partidos minoritarios, como la presidencia de los comités de presupuesto y asuntos legales. Asimismo, se incluyen limitaciones a la inmunidad de los diputados.
El poder ejecutivo corresponde al Presidente del Gabinete de Ministros y su gobierno. Desde la reforma del 2010, el gobierno mantiene gran parte de las atribuciones ejecutivas, aunque muchas de ellas tienen que ser aprobadas previamente por el parlamento.
La figura del presidente es la que más recortes ha sufrido con la reforma constitucional. Sigue manteniendo el papel de Jefe del Estado, con prerrogativas sobre el ejército y los organismos de seguridad estatal. Pero, por ejemplo, los mandatos se han reducido a uno solo y de seis años de duración, y el parlamento ejerce un mayor control sobre su figura.
La máxima instancia judicial es el Tribunal Supremo. Tras él están los Tribunales regionales y locales. Existe asimismo un Tribunal Superior de Arbitraje. Para salvaguardar la Constitución existe un Tribunal a tal efecto. Actualmente hay un proceso en marcha de profunda reforma del sistema judicial que introducirá cambios relevantes en el mismo y con relación a los otros poderes del Estado.
Los derechos humanos en Kirguistán mejoraron tras la destitución del presidente Askar Akayev en la Revolución de los Tulipanes de 2005 y la instauración de un gobierno más democrático bajo el mandato de Roza Otunbayeva. Aunque el país está obteniendo buenos resultados en comparación con otros Estados de Asia Central, todavía se producen algunas violaciones de los derechos humanos. Aunque los derechos LGBT han disminuido en los últimos años, la libertad de prensa ha mejorado.
Los resultados democráticos del país han ido disminuyendo desde 2014. La corrupción sigue siendo un problema en el país, aunque ha disminuido de forma constante desde 2008.
Antigua república de la Unión Soviética, Kirguistán se independizó en 1991. La joven democracia del país, que se mantuvo razonablemente estable durante la mayor parte de la década de 1990, se mostró relativamente prometedora bajo el liderazgo de Akáyev, pero se encaminó hacia el autoritarismo a principios de la década de 2000, alcanzando una calificación de 5,5 por parte de Freedom House en 2000. En 2020, Freedom House considera al país «parcialmente libre», con una puntuación de 39 sobre 100.