Tal Día como Hoy

Kaulak

Fotógrafo español

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Antonio Cánovas del Castillo y Vallejo, más conocido por el seudónimo Kâulak (Madrid, 22 de diciembre de 1862-Madrid, 13 de septiembre de 1933), fue un conocido fotógrafo español, sobrino de Antonio Cánovas del Castillo; también desarrolló una carrera política, ejerciendo diversos cargos parlamentarios y de gobierno. Además de fotógrafo fue crítico de arte y pintor, actividad en la que utilizó el seudónimo «Vascano». Fundador en 1904 del estudio Kâulak, desde el primer momento pasó por sus salones la alta sociedad madrileña, incluida la realeza.

Antonio Cánovas del Castillo Vallejo nació en Madrid el 22 de diciembre de 1862.​​ Era hijo del político y abogado Emilio Cánovas del Castillo​ y sobrino del presidente del Gobierno Antonio Cánovas del Castillo, artífice de la Restauración borbónica en la persona de Alfonso XII, con una primera vocación política que abandonaría tras el asesinato de su tío en 1897. Desde 1884 fue funcionario del Ministerio de Hacienda, representó a Cieza en las Cortes (1891-1895) y ejerció de gobernador civil en Málaga (1895-1897). Intelectual polifacético, desarrolló una intensa actividad fotográfica dividida en dos partes marcadas por la creación de la galería Kâulak: una amateur entre 1890 y 1904, y otra profesional desde este año hasta su fallecimiento. Estudió Derecho en la Universidad de Madrid y recibió clases de pintura del paisajista Carlos de Haes. También tuvo formación musical, si bien no hay referencias al respecto. Fue crítico de arte, compositor, periodista y escritor. La crítica de arte en la prensa fue una de sus actividades más intensas entre 1892 y 1903, publicando cerca de un centenar de artículos en dos de los más prestigiosos diarios, La Época y La Correspondencia de España, en su mayoría relacionados con certámenes y exposiciones.​

Como fotógrafo cultivó un retrato pulcro, profesional y «purista» al servicio de la burguesía,​​ llegando a afirmarse que «cayó presa del academicismo temático».​ Ha llegado a ser denominado «el Nadar español».​ En 1901, colaboró con los fotógrafos de origen suizo, Oscar Hauser y Adolfo Menet, quienes habían fundado en Madrid una empresa de artes gráficas, con varias fotografías realizadas en la ciudad de Cuenca para transformarlas en postales. En junio, se puede leer lo siguiente en un artículo publicado en la revista El Coleccionista de Tarjetas Postales: «(...) a la serie de tarjetas publicadas por los señores Hauser y Menet, hay que añadir 26 nuevas, que reproducen monumentos o paisajes de varias ciudades entre ellas Cuenca. Presentan estas tarjetas la novedad de haber sido hechas sobre clichés del Sr. D. A. Cánovas, conocidas la maestría y exquisito gusto que resplandecen en los trabajos de este distinguidísimo aficionado, pueden formarse la idea del mérito de sus nuevas producciones (...)».​ En 1907 su revista La Fotografía publicó lo que quiso que fuera un manifiesto de defunción del impresionismo fotográfico con las palabras:

Firmó sus óleos y algunas de sus obras literarias con el seudónimo «Vascano»,​​ formado con las tres sílabas de su apellido. En mayo de 1890 presentó un cuadro sobre la Iglesia de Valdemoro (Madrid) a la Exposición Nacional de Bellas Artes, comentado en La Ilustración Española y Americana.​ Entre sus novelas, discretas según la prensa de la época, se encuentran Javier Malo (1884), El Mosén (1887) y Mocedades (1891) y la más tardía ¡Pobres niños ricos! (1918).

Publicó además el Ensayo biográfico del célebre navegante Juan de la Cosa (1892), el diccionario de inglés De Madrid a Londres (1899) y varias obras sobre arte, entre ellas El arte, el artista y la obra (1896), Apuntes para un Diccionario de pintores malagueños del siglo XIX (1908) y Rosales, biografía del pintor (1927). En lo que se refiere a la música, faceta menos conocida, fue autor de una decena de piezas (rigodones, valses, pasodobles, polcas, etc.), la mayoría fechadas a finales del siglo XIX, destacando por su relación con la fotografía Kâulak, vals brillante para bailar (1908), que compuso para obsequiar a los clientes que se retrataban en la galería.​

Su actividad fotográfica amateur fue extraordinaria, dentro de la corriente pictorialista, participando en numerosos concursos y exposiciones nacionales e internacionales entre 1899 y 1904, en los que obtuvo más de veinte galardones (París, Londres, Bruselas, Niza, San Petersburgo, Génova, Barcelona, Zaragoza y Madrid).​ Colaboró en la creación de la Sociedad Fotográfica de Madrid y fundó la revista La Fotografía en 1901,​​ que dirigió hasta 1913 y en la que publicó más de trescientos artículos. Entre 1901 y 1905 editó cientos de tarjetas postales, algunas de cuyas series se comercializaron por millones, como ¡Quien supiera escribir! basada en la dolora del mismo título de Ramón de Campoamor.​

En el segundo período, acotado entre 1904 y 1933 como se ha indicado, puso en marcha el estudio Kâulak​ en el número 4 de la calle Alcalá,​​ uno de los más populares y prestigiosos de Madrid, en el que retrató a la familia real, la aristocracia y la burguesía. Participó en la Asamblea Nacional de 1905 y en la creación de la Sociedad General de Fotógrafos de España que surgió del evento, y en 1918 cofundó la sociedad nacional de empresarios Unión Fotográfica para la que dirigió la revista del mismo nombre. Escribió varios libros fruto de su experiencia, entre ellos La transformación de la fotografía (1906), La fotografía moderna (1912)​ y El retoque fotográfico (1921), organizó el archivo de su estudio con el fin de elaborar una iconografía, y publicó en las mejores revistas ilustradas: La Ilustración Española y Americana, Blanco y Negro, Mundo Gráfico, Nuevo Mundo, El Teatro o La Esfera.​ Sus retratos recogieron imágenes de los más importantes políticos de su época como Antonio Maura, escritores como José de Echegaray, compañeros de la Real Sociedad Fotográfica como Guirao Girada y toreros como Manuel Granero, además de la familia real.

El escritor y periodista Luis Araujo-Costa atribuyó a la fotografía de Kâulak inspiraciones en distintos pintores del siglo XVIII, declarando lo siguiente:

Falleció en Madrid el 13 de septiembre de 1933.​​ Fue enterrado en la Sacramental de San Isidro el viernes 15 de septiembre.​ Su estudio fue regentado por parte de su familia después de la guerra civil española, hasta que cerró definitivamente en 1989.​ En 2004 parte de sus fondos pasaron al Estado al ejercer este el derecho de tanteo en una subasta, por un valor de 9500 €.​​

Kâulak pictorialista. La fotografía como arte

El trabajo creativo de Kâulak se enmarca en la corriente pictorialista, surgida en Europa a finales del siglo XIX y desarrollada entre 1880 y 1920,​ y que en España continuaría hasta después de la Guerra Civil con una segunda generación de autores que se dieron a conocer a través de las revistas especializadas y las exposiciones internacionales. Su objeto fue la búsqueda de la belleza, en aproximación a la pintura, pero siempre reivindicando los valores de la fotografía.​ Roland Barthes lo definió como «Una exageración de lo que la foto piensa de sí misma»,​ y Joan Fontcuberta explicó que este movimiento «Culminaba la tradición, especialmente esplendorosa en la Inglaterra victoriana, de la fotografía concebida como un esfuerzo de poetización de la realidad, en sintonía con las corrientes simbolistas y prerrafaelistas».​

El referente teórico fue el libro Pictorial Effect in Photography​ del pintor y fotógrafo inglés Henry Peach Robinson, publicado en 1881. Carl S. King adjudica a George Davison y a su obra El campo de cebollas el comienzo de esta corriente o movimiento, así como a la conferencia Impressionism in Photography, que impartió en la Society of Arts de Londres el 19 de diciembre de 1890.​ La temática de las obras fue diversa, desde el paisaje a las representaciones a través de la figura humana. En España, como se ha comentado, hubo dos generaciones de pictorialistas con el año 1920 como línea divisoria, y Cánovas fue uno de los máximos representantes de la primera, como indica García Felguera: “En el área de influencia de Madrid la figura principal fue Kâulak”.​ King compara su estilo con el del citado Robinson y el de los pictorialistas victorianos en cuanto a la narración de sus composiciones, con ejemplo en sus trabajos literarios de finales del siglo XIX y principios del XX que divulgó a través de las tarjetas postales,​ y Vega pone en valor su «papel relevante en el desarrollo de las propuestas de la fotografía artística de principios de siglo».​ Por otra parte, Kâulak contribuyó también a la difusión del pictorialismo en su función de editor, seleccionando textos de relevancia para la revista La Fotografía, entre ellos «La fotografía pictórica» de Constant Puyo, quien explicó el surgir del movimiento a finales del siglo XIX y lo vinculó al proceso técnico:

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