Tal Día como Hoy

Kangxi

Cuarto Emperador de la Dinastía Qing del Imperio chino

Anúncio

Kangxi (chino: 康熙, pinyin: Kāngxī, Wade-Giles: K'ang-hsi; Pekín, 4 de mayo de 1654—20 de diciembre de 1722) fue el tercer emperador de la dinastía Qing, la última dinastía imperial china, de origen manchú, y el segundo que reinó sobre toda China, consolidando la conquista del territorio que había estado bajo la soberanía de la anterior dinastía Ming.

Su nombre real era Xuányè (chino tradicional: 玄燁, chino simplificado: 玄烨, manchú: Hiowan Yei), pero, como a los demás emperadores de esta dinastía, se le conoce habitualmente por el nombre de su reinado, Kangxi. Esta costumbre se debe al tabú sobre los nombres en la cultura china, por el cual se considera irrespetuosa la mención del nombre propio de un emperador.

El emperador Kangxi fue uno de los monarcas más importantes de la historia de China. Su reinado de 61 años (1662 - 1722) fue el más largo de la historia del país y asentó el poder de la nueva dinastía Qing. A pesar del origen foráneo de esta dinastía, el largo reinado de Kangxi fue un periodo de esplendor en el ámbito de la cultura china, gracias en gran medida a la intensa labor de mecenazgo artístico desarrollada por el propio emperador.

Después de que su padre, el emperador Shunzhi, falleciera de viruela a la edad de 22 años, el pequeño Xuanye ascendió al trono en 1662, cuando contaba siete años de edad. Durante los primeros años de su reinado, el ejercicio de las funciones de gobierno estuvo en manos de cuatro regentes: Ebilun, Suksaha, Soni y Oboi. Este último era el principal de los regentes, y sería el responsable de la adopción de políticas que privilegiaban a la clase dirigente manchú, distanciándose de la línea de gobierno del fallecido emperador Shunzhi, que había adoptado muchos de los hábitos administrativos y culturales chinos. Durante esta época, continuarían las acciones militares para consolidar el poder sobre el vasto territorio que había estado controlado por la dinastía Ming, cuyo derrumbe había propiciado la conquista manchú. En el primer año de reinado de Kangxi, el Príncipe de Gui, el último pretendiente al trono Ming, fue ejecutado por estrangulamiento, junto con su único hijo, tras haber sido entregado a la corte Qing por el rey de Birmania, país en el que se había refugiado junto a sus seguidores. Con la ejecución del Príncipe de Gui, el único foco importante de resistencia a la nueva dinastía se encontraba en la isla de Taiwán, donde un antiguo general del ejército Ming, Zheng Chenggong, más conocido en Occidente como Koxinga, había establecido un sistema de gobierno dominado primero por él y después por sus hijos, que mantenía la lealtad a la dinastía derrocada de los Ming.

Las ambiciones del regente Oboi de mantener su control sobre las instituciones de gobierno más allá de los primeros años de reinado del joven emperador lo enfrentaron a este, que en los inicios de su adolescencia deseaba ya asumir las funciones de monarca. A partir de 1667, el joven emperador se enfrentó en repetidas ocasiones a Oboi y dos años después lo hizo encarcelar bajo la acusación de treinta graves delitos contra el Estado. Así, en 1669, el emperador Kangxi ejercía ya el poder absoluto.

El emperador Kangxi favorecería el desarrollo de la cultura china en la corte de Pekín, promoviendo la producción de obras de arte y manteniendo el canon neoconfuciano como materia de estudio obligado para los aspirantes a las plazas de funcionarios públicos. A diferencia de su padre y sus antepasados, el emperador Kangxi, nacido y criado ya en la corte pequinesa, hablaba perfectamente el idioma chino, además del manchú. De esta manera, su estilo de gobierno acentuó la adopción de la cultura china en la corte, continuando la tendencia asimilacionista que había comenzado su padre, el emperador Shunzhi, y distanciándose así de las políticas promanchúes de los cuatro regentes.

La disolución de la antigua dinastía Ming había dejado el camino libre para la conquista de China por los ejércitos manchúes. Con todo, la conquista fue posible en gran medida gracias a la colaboración de una parte de la clase militar china del antiguo régimen, que veía en la nueva dinastía el elemento de estabilidad necesario para poner fin al caos surgido tras el derrumbe del estado Ming. La dependencia que la corte Qing tenía de estos colaboradores chinos fue especialmente importante en el sur, territorio con características orográficas y climáticas muy diferentes de las regiones originarias de los manchúes. Mientras el norte era dominado de manera directa por el ejército manchú, la administración en el sur quedó bajo la dirección de tres grandes señores feudales, Wu Sangui, Shang Kexi y Geng Jimao, quienes, a cambio de reconocer la autoridad de la corte de Pekín y ayudar a ésta a acabar con los focos de resistencia de los legitimistas Ming, controlaban la administración local y la recaudación de impuestos.

El emperador Kangxi asistió con preocupación a la creciente independencia de los tres feudos del sur. En 1671, Shang Kexi y Geng Jimao fueron sucedidos por sus hijos Shang Zhixin y Geng Jingzhong, lo que confirmaba que estos feudos se estaban convirtiendo en auténticas monarquías hereditarias. El emperador intentó reafirmar la autoridad de la corte, lo cual motivó el enfrentamiento con los tres feudos. Este enfrentamiento desembocaría en una guerra abierta, la Guerra de los Tres Feudos, en el año 1673. En diciembre de ese año, Wu Sangui, el mismo que años antes había abierto a las tropas manchúes las puertas del paso de Shanhaiguan en la Gran Muralla china, proclamaba una nueva dinastía, a la que dio el nombre de "Zhou", como recreación de la idealizada dinastía Zhou de la antigüedad china. Shang Zhixin y Geng Jingzhong se sumaban a la rebelión, que prometía la expulsión de los invasores extranjeros y que abolió los estilos de ropa y corte de pelo que habían impuesto los manchúes como símbolo de sometimiento de sus nuevos súbditos.

La Guerra de los Tres Feudos puso en graves dificultades a la corte del emperador Kangxi, que por momentos pareció encaminada a la derrota ante el apoyo popular a la rebelión. Sin embargo, la superioridad militar de los ejércitos manchúes acabó imponiéndose. Wu Sangui falleció en 1678, en plena guerra, y su nieto y heredero Wu Shifan se suicidaría en 1681, cuando las tropas Qing asediaban la capital rebelde, la actual ciudad de Hengyang, en la provincia de Hunan.

Tras el final de la Guerra de los Tres Feudos, las tropas manchúes se lanzaron al ataque de la isla de Taiwán, donde la presencia de los legitimistas Ming suponía una amenaza permanente para el régimen manchú. Allí, los descendientes de Zheng Chenggong mantenían el sistema que se consideraba heredero de los Ming. El ejército del estado taiwanés de los Zheng estaba, sin embargo, muy debilitado por el apoyo prestado a la rebelión de los tres feudos. Además, uno de sus almirantes, Shi Lang, había desertado para unirse a los manchúes. En 1683, bajo el mando del propio Shi Lang, las tropas manchúes conquistaban primero las Islas Pescadores, en una dura batalla, para después hacerse con el control definitivo sobre Taiwán. Por primera vez en su historia, la isla de Taiwán pasaba a ser integrada como parte del estado chino, como una prefectura de la provincia de Fujian.

Así, en 1683 el emperador Kangxi acababa con todos los focos de resistencia de los legitimistas Ming y consolidaba la estabilidad de la dinastía. En este proceso, su capacidad para ganarse el apoyo, en diferentes momentos, de sectores de la sociedad china, fue esencial. A pesar del recelo suscitado por las imposiciones de cortes de pelo y modos de vestir ajenos y de la humillación de verse dominados por un pueblo considerado extranjero, muchos chinos se vieron persuadidos por la fortaleza militar de los Qing y también por la exaltación de la cultura china llevada a cabo por el emperador Kangxi, que proyectó la imagen de la nueva dinastía como una auténtica dinastía china.

Tras acabar con las rebeliones de los legitimistas Ming, el foco de conflictos armados del imperio Qing se desplazó a los límites septentrionales del territorio, donde los rusos, en plena expansión territorial en Siberia y hacia la costa del Pacífico, habían llegado ya hasta las tierras ancestrales de los manchúes en el nordeste, en la región del río Amur. En el noroeste, la amenaza procedía de los mongoles ölöd (o züüngar, mongoles occidentales), quienes habían sometido a los mongoles jalja (orientales), y habían conquistado también el Turquestán Oriental (la actual Región Autónoma Uigur de Xinjiang). De esta manera, bajo el liderazgo de su caudillo militar Galdan, los mongoles, étnica y lingüísticamente afines a los manchúes, formaban un imperio rival al noroeste de China.

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Kangxi | World in Stories