Justos entre las Naciones (en hebreo: חסידי אומות העולם; transcrito como Jasidei Umot Ha-Olam) es una expresión del judaísmo empleada para referirse tradicionalmente al conjunto de aquellas personas que no pertenecen al pueblo judío, a los que también denomina como noájidas o ger toshav, que merecen consideración y respeto por observar una conducta moral acorde con los Siete preceptos de las naciones y a los que, según esta creencia, les espera una recompensa Divina.
Tras la constitución del Estado de Israel, esta expresión también designa de manera oficial a un programa de reconocimiento y distinción aprobado mediante una ley de 1953 por el Knéset o Parlamento israelí. Desarrollado a partir de 1963 por Yad Vashem, Institución creada para honrar a las víctimas y los héroes del Holocausto o Shoá, con el objeto de rendir el máximo honor a aquellas personas que, sin ser de confesión o ascendencia judía, prestaron ayuda de manera altruista y singular a las víctimas, por su condición de judíos, de la persecución emprendida por el régimen nacionalsocialista del Tercer Reich alemán y otros afines en Europa con anterioridad y durante la Segunda Guerra Mundial.
Estas personas reciben el título de "Justo de las Naciones" o "Justo" que se les otorga, junto con otros privilegios, en nombre del Estado de Israel y del "pueblo judío", en forma de un diploma certificado y de la denominada "Medalla de los Justos" en la cual, una inscripción remite a una frase del Talmud que simboliza la fe en la Humanidad:
Hasta el 1 de enero de 2022, un total de 28.217 personas de 51 países distintos habían sido declaradas "Justas de las Naciones" entre cada uno de sus nombres registrado por el Yad Vashem e inscrito en el "Muro de Honor del Jardín de los Justos" en Jerusalén.
La noción de "Justos" en la tradición religiosa judía
Según una de las tradiciones del judaísmo, la mayoría de los preceptos y obligaciones que contiene la Torá o sus comentarios, deben ser observados solamente por los creyentes judíos a quienes se les supone haberlos recibido por transmisión de sus antepasados familiares. Estas obligaciones, que se recopilan en los 613 mandamientos o mitzvot, no afectan en principio a los no judíos, quienes tienen que seguir reglas de conducta menos detalladas pero que, si respetan particularmente los 7 mandamientos dados a Noe, la tradición permite su reconocimiento, y entonces se los llama Justos de las Naciones o gentiles y son a quienes según la religión judía, les espera una recompensa divina.
Uno de los ejemplos de gentiles es personificado en la figura bíblica de Job o la de Melquisedec.
Según la Halajá, los 7 preceptos divinos que deben ser observados por los no judíos son:
No adorar falsas deidades y reconocer un solo Dios;
Apoyar los tribunales de Justicia que fomenten y garanticen el respeto de la moral pública;
Perseguir y sancionar la muerte violenta;
Perseguir y sancionar el robo;
Repudiar las conductas inmorales y aquellas sexualmente perversas que destruyan los lazos de la familia;
Prohibir el consumo de animales vivos.
Estos preceptos fueron según la tradición enunciados por mediación divina en tiempos del patriarca Noé a toda la Humanidad tras sobrevivir al Diluvio y por ello, son considerados como esenciales por los rabinos, si bien existen otros ordenamientos que incumben a los no judíos pero de menor imperativo en su seguimiento.
Según educan los rabinos, las sociedades que violan deliberadamente estos preceptos no pueden sobrevivir y se exponen a su decadencia y destrucción como ilustra el episodio de Sodoma y Gomorra, de manera que su supervivencia es mantenida por la voluntad divina en defensa del Bien de los "Justos" que viven en el seno de la sociedad.
Durante la Edad Media, el término "Justos" fue difundido por las obras literarias generalmente con el sentido de designar a aquellos que muestran consideración hacia los judíos. El Sefer Ha Zohar califica como "Justos" a todo no judío que se comporta con justicia.
Es un término moderno para hacer referencia a quien sigue las creencias judías, sin ser judío; y acepta seguir los Siete preceptos de las naciones; es decir, a quienes desde la antigüedad eran denominados por los judíos (y los antiguos israelitas) como Bnei Noaj, Jasidei Umot Ha-Olam, Yir'ei HaShem o Ger toshav. En la actualidad, el noájida que habita el Estado de Israel es denominado Ger Toshav.