Junípero Serra Ferrer (Petra, Mallorca; 24 de noviembre de 1713-Monterrey, Alta California; 28 de agosto de 1784), bautizado como Miguel José Serra Ferrer y más conocido tradicionalmente como fray Junípero Serra, fue un fraile franciscano español. Profesor, doctor en filosofía y teología, abandonó la cátedra y se trasladó a América, donde fundó nueve misiones españolas en la Alta California, y presidió otras quince.
Fue beatificado por el papa san Juan Pablo II el 28 de septiembre de 1988, y el 23 de septiembre de 2015 fue canonizado por el papa Francisco, en la ciudad de Washington D. C. A partir de ese momento es también conocido por muchos católicos como san Junípero Serra.
En calidad de padre presidente fundó una serie de misiones y atendió a la fundación de otras, con un total entre ambas de nueve misiones. La primera de las misiones fundadas por él fue la de San Diego de Alcalá el 16 de julio de 1769; la misión se encuentra dentro del actual término municipal de San Diego. Estableció su sede central la Misión de San Carlos Borromeo de Carmelo, fundada por él en 1770.
En julio de 1771 fundó la Misión de San Antonio de Padua y en agosto la de San Gabriel, esta última en el actual área metropolitana de Los Ángeles. El 1 de septiembre de 1772 fundó la Misión de San Luis Obispo de Tolosa. También tuvo participación en la fundación de la Misión de San Juan Capistrano en 1776 y en la de San Buenaventura en 1782. Se sabe que visitó las misiones de Santa Clara de Asís y de San Francisco de Asís, esta última en la localidad de San Francisco.
Las misiones fueron primordialmente creadas para evangelizar a los nativos. Otro objetivo fue la integración de las personas en la sociedad española y su capacitación para asumir la propiedad y gestión de la tierra. Como cabeza de la Orden en California, Serra no solamente lidió con cargos religiosos, sino también con otras autoridades españolas en Ciudad de México y con los oficiales militares locales que mandaban las guarniciones cercanas.
Nació el 24 de noviembre de 1713 en Petra (Mallorca), pueblo de canteros y labradores, del matrimonio formado por Antonio Serra y Margarita Ferrer. Su nombre de bautismo era Miguel José.
Sus padres eran analfabetos, pero ingresaron a su hijo en la escuela del convento franciscano de San Bernardino en Petra, y de ahí partió a ampliar estudios en el convento de San Francisco de Palma de Mallorca. A los dieciséis años se hace fraile y toma por nombre Junípero, en honor a uno de los primeros compañeros de san Francisco de Asís. Su interés por la filosofía se vio alimentado por Ramon Llull. Se dedicó a la docencia de filosofía de 1740 a 1743 en el convento de San Francisco, y luego ocupó la cátedra de Teología Escotista en la Universidad Luliana.
Junto a su amigo, el padre Francisco Palou, embarcó el 13 de abril de 1749 rumbo a Málaga y después a Cádiz, sin embargo las demoras logísticas y burocráticas les hicieron esperar 8 meses antes del viaje.
En 1749, junto con veinte misioneros franciscanos partió hacia el Virreinato de la Nueva España, que se convertiría posteriormente en el actual México. Hicieron escala en Puerto Rico, donde aprovecharon para predicar entre los nativos. En la travesía hacia Nueva España el barco estuvo a punto de naufragar, pero llegaron finalmente al puerto de Veracruz el 7 de diciembre de 1749.
Mientras sus acompañantes seguían su camino hacia Ciudad de México en carruajes, fray Junípero y un religioso andaluz decidieron hacer el camino a pie, con un recorrido de 500 kilómetros. A raíz de ese viaje contrajo una dolencia en una pierna que le acompañó el resto de sus días.
Impulsó su labor misional desde el Colegio de Misioneros de San Fernando de la capital de México. En seis meses recibió la aprobación del virrey para iniciar una misión en Sierra Gorda, un territorio montañoso donde ya habían fracasado algunos franciscanos. Si bien todas las misiones trataban del fomento del cristianismo, en el caso de Serra las actuaciones materiales de subsistencia, como la ganadería y la agricultura, eran también un vínculo imprescindible de los hombres con Dios. En las misiones, Serra también educó a los amerindios en diversas áreas del saber y levantó iglesias.
El primer destino de fray Junípero fue Santiago Xalpan (hoy Jalpan de Serra) en la Sierra Gorda, en el actual Querétaro, donde permaneció nueve años dedicado a convertir a los indígenas pames de la zona, al tiempo que les enseñaba los rudimentos de la agricultura, de la ganadería de tiro y de labor, así como a hilar y tejer.
El siguiente destino de fray Junípero debería haber sido el inhóspito territorio apache, en el río San Sabá, afluente del Colorado, en Texas. Sin embargo, la muerte del virrey detuvo la salida del grupo misionero hacia aquellas tierras, por lo que el fraile tuvo que esperar en la Ciudad de México por espacio de varios años antes de recibir su siguiente destino misional. Desde el colegio misional de San Fernando atendía diversas misiones de Nueva España, hacía de maestro de novicios y tenía un cargo de comisario de la Inquisición.
En 1767, Carlos III decretó, mediante la Pragmática Sanción de 1767, la expulsión de los jesuitas de todos los dominios de la corona, lo que incluía al Virreinato de Nueva España. Esta expulsión se debió a la sospecha de que esta orden religiosa intentaba interferir en asuntos de Estado.
Los jesuitas, que atendían la población indígena y europea de las Californias, fueron sustituidos por 16 misioneros de la orden de los franciscanos encabezados por fray Junípero. La comitiva salió de Ciudad de México el 14 de julio de 1767 y embarcó por el puerto de San Blas rumbo a la península de Baja California. Tras una corta travesía arribaron a Loreto, sede de la Misión de Nuestra Señora de Loreto, que es considerada la madre de las misiones de la Alta California y la Baja California.
Una vez que llegó la comitiva a la península, determinaron seguir explorando la Alta California para llevar el Evangelio a la población indígena. También les enseñó a cultivar y a realizar diferentes artesanías de arcilla ya que, al contrario de la población del centro de la Nueva España, no conocían la agricultura y su alimentación se limitaba a la recolección de frutas y raíces silvestres, bellotas, la cacería de venados, alces, conejos y la pesca. No acostumbraban usar la vestimenta y para protegerse del frío cubrían sus cuerpos con pieles de venado, plumas, capas de piel de nutria y barro.
Las costas de California habían sido exploradas y cartografiadas en 1542-1543 por Juan Rodríguez Cabrillo quien, partiendo desde el puerto de Colima, recorrió la península de la Baja California en dirección norte encontrando la bahía de San Diego, para a continuación dirigirse a la zona de Los Ángeles y Santa Mónica. Aunque España había tomado posesión de la costa del Pacífico, que era parte del Imperio, las posesiones francesas de la Luisiana y las colonias inglesas en América podían suponer una amenaza para la hegemonía española. En el extremo norte la expedición rusa de Vitus Bering descubre en 1741 un paso entre el país eslavo y Alaska, zona que resultó rentable por el comercio de pieles. Era fundamental para España, entonces, ir intensificando la colonización hacia el norte.
El Visitador General José de Gálvez promovió la ocupación de la Alta California. Entre el 31 de octubre de 1768 y el 10 de enero de 1769, Gálvez y Junípero Serra sopesaron minuciosamente todos los aspectos de cuatro expediciones que serían proyectadas. Las tres primeras tendrían lugar a comienzos de 1769. La cuarta tendría lugar por tierra. Estaría mandada por el explorador Gaspar de Portolá y llevaría a Junípero como capellán y diarista. La marcha se inició el 28 de marzo de 1769 con una comitiva con ganado vacuno, porcino y equino. Al llegar a la bahía de San Diego encontraron a los buques San Carlos y San Antonio fondeados, que habían llegado antes que ellos. Fundaría allí la Misión de San Diego de Alcalá el 16 de julio de 1769.