Julio Ramón Ribeyro Zúñiga (Lima-31 de agosto de 1929-ibídem, 4 de diciembre de 1994) fue un escritor peruano, considerado uno de los mejores cuentistas de la literatura latinoamericana. Es una figura destacada de la generación del 50 del Perú, a la que también pertenecen Mario Vargas Llosa y Enrique Congrains Martin.
Nacido en el barrio de Santa Beatriz, Lima, vivió su infancia en el distrito de Miraflores. Cursó Letras y Derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú. En 1953 viajó a España con una beca de periodismo. Concluida dicha beca, pasó a Francia, donde siguió un curso en la Universidad de La Sorbona, que no concluyó. Permaneció en Europa realizando trabajos eventuales, alternando su estancia en París con breves temporadas en Alemania y Bélgica. En 1958 regresó al Perú y ejerció la docencia en la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga. En 1961 retornó a París donde trabajó por más de diez años como redactor y traductor de la Agencia France Press. También ejerció como representante del Perú ante la UNESCO. En 1972, el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado lo nombró agregado cultural en la embajada peruana en París. En 1973 se le detectó cáncer pulmonar. Entre 1986 y 1990, ejerció como embajador-delegado permanente del Perú ante la UNESCO. Regresó definitivamente al Perú en 1994 y falleció ese mismo año, víctima del cáncer.
Publicó los libros de cuentos Los gallinazos sin plumas (1955), Cuentos de circunstancias (1959), Tres historias sublevantes y Las botellas y los hombres (1964). Publicó también las novelas Crónica de San Gabriel (1960), Los geniecillos dominicales (1965) y Cambio de guardia (1976). Luego recopiló su obra cuentística en La palabra del mudo, agregando otros cuentos inéditos, cuya primera edición es de 1972 y que fue ampliada en 1977 y 1992. Póstumamente se hicieron otras ediciones, convirtiéndose en su obra más representativa y difundida. Su cuento emblemático, sin duda, es «Los gallinazos sin plumas», narración descarnada sobre la vida en una barriada de Lima, que tiene como protagonistas a dos niños que recolectan desperdicios en los muladares, obligados por su abuelo desalmado.
Aunque el mayor volumen de su obra lo constituye su cuentística, sumada a su novelística, también destacó en otros géneros: ensayo, teatro, diario y aforismo (frases cortas y sabias). Su obra ha sido traducida al inglés, francés, alemán, italiano, holandés, polaco y al árabe.
En el año de 1994, antes de su muerte, ganó el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo.
Julio Ramón Ribeyro nació el 31 de agosto de 1929, en Santa Beatriz, Cercado de Lima. Hijo de Julio Ramón Ribeyro Bonello (empleado de la Casa Ferreyros) y Mercedes Zúñiga Rabines (secretaria bilingüe en el Banco del Perú y Londres), fue el primero de cuatro hermanos (Juan Antonio, Mercedes y Josefina «Chamina»).
Su familia era de clase media, pero en generaciones anteriores había pertenecido a la clase alta. Entre sus ancestros se contaban personajes ilustres de la cultura y la política peruana, de tendencia conservadora y civilista. Su tatarabuelo, Juan Antonio Ribeyro, fue canciller de la República y presidente del Consejo de Ministros entre 1863 y 1864 y en 1872, así como rector de la Universidad de San Marcos; su bisabuelo, Ramón Ribeyro, fue también rector de la misma universidad, canciller de la República y ministro de Justicia, Culto e Instrucción.
En su niñez vivió en Santa Beatriz, que era un barrio de clase media limeño. Luego, en 1937, su familia se mudó a Miraflores, residiendo en el barrio de Santa Cruz, aledaño a la huaca Pucllana.
Su educación escolar la recibió en el Colegio Champagnat de Miraflores. La muerte de su padre, fallecido de tuberculosis, lo afectó mucho y complicó la situación económica de su familia.
Posteriormente, estudió Letras y Derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú, entre los años 1946 y 1952. Colaboró en la revista universitaria Letras peruanas, dirigida por Jorge Puccinelli. En la universidad coincidió con Pablo Macera, Alberto Escobar y Luis Felipe Angell «Sofocleto», entre otros jóvenes con intereses intelectuales y artísticos.
Inició su carrera como escritor con el cuento La vida gris, que publicó en la revista Correo Bolivariano, en 1949. Otros cuentos suyos aparecieron en diversas revistas literarias por esa misma época. En 1952 ganó una beca de periodismo de ocho meses otorgado por el Instituto de Cultura Hispánica, que le permitió viajar a España.
Primer viaje a Europa (1953-1958)
Ribeyro zarpó rumbo a España a bordo del Américo Vespucci, el 20 de octubre de 1952, llegando a Barcelona el 14 de noviembre. De ahí pasó a Madrid, donde permaneció un año, haciendo estudios en la Universidad Complutense de dicha ciudad. También escribió algunos cuentos y artículos.
Culminada su beca en 1953, viajó a París, y residió en el barrio latino, para preparar una tesis sobre literatura francesa en la Universidad La Sorbona. Pero abandonó sus estudios y permaneció en Europa realizando trabajos eventuales, alternando su estancia en Francia con breves temporadas en Alemania y Bélgica.
Por ese entonces escribió su primer libro Los gallinazos sin plumas, una colección de cuentos de temática urbana, considerado como uno de sus más logrados escritos narrativos. Escrita en París, fue publicada en Lima, en 1955.
Entre 1955 y 1956 estuvo en Múnich, con una beca por un año, donde escribió su primera novela, Crónica de San Gabriel, que sería publicada en 1960. Regresó a París en 1956 y luego viajó a Amberes en 1957, donde trabajó en una fábrica de productos fotográficos.
En 1958, regresó a Alemania y permaneció un tiempo en Berlín, Hamburgo y Fráncfort del Meno. Durante su estadía europea tuvo que realizar muchos oficios para sobrevivir, como reciclador de periódicos, conserje, cargador de bultos en el metro, vendedor de productos de imprenta, etc.
Regresó a Lima en 1958. En ese mismo año publicó otra colección de cuentos: Cuentos de circunstancias. Trabajó como profesor en la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, en Ayacucho, a cuya solicitud se dedicó a la creación de un Instituto de Cultura Popular, en 1959.