Julio César Méndez Montenegro (Ciudad de Guatemala; 23 de noviembre de 1915-30 de abril de 1996) fue profesor y luego decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos de Guatemala, que se desempeñó como presidente de Guatemala desde el 1 de julio de 1966 hasta el 1 de julio de 1970.
Méndez Montenegro fue el único civil en ocupar la presidencia de la República dentro del periodo comprendido entre 1950 hasta 1986.Fue parte en el movimiento revolucionario del 20 de octubre de 1944.
Hijo de Marcial Méndez y de Mélida Montenegro de Méndez. Obtuvo el diploma de bachiller en ciencias y letras en el Instituto Nacional Central para Varones y el de abogado y notario en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Se casó con Sara de la Hoz, quien tuvo como secretaria de prensa a la periodista Irma Flaquer Azurdia durante su gobierno.
En junio de 1944, Méndez Montenegro fue uno de los 311 ciudadanos que firmaron un memorial solicitando al presidente Jorge Ubico Castañeda la reinstauración de las garantías constitucionales en Guatemala; este documento fue un factor importante en los movimientos populares que concluyeron con la renuncia de Ubico Castañeda el 1 de julio de 1944.
Su hermano Mario Méndez Montenegro fundó el Partido Revolucionario (PR) y era uno de los principales candidatos a ser el presidente del «Tercer Gobierno de la Revolución», cuando el coronel Enrique Peralta Azurdia convocó a elecciones generales, con la entrada en vigencia de la Constitución de 1965.
Sin embargo, Mario Méndez se suicidó al pensar que perdería las elecciones y se le solicitó a Julio César Méndez como candidato del Partido Revolucionario para seguir con el apellido Méndez Montenegro
La aparición de los escuadrones de la muerte y la persecución que inició el gobierno de facto de Enrique Peralta Azurdia en contra de los líderes de izquierda provocó que en 1966 los guatemaltecos salieran a votar con temor; pero a pesar de ello, eligieron a Julio César Méndez Montenegro como presidente y al célebre periodista Clemente Marroquín Rojas como vicepresidente. Méndez Montenegro y Marroquín Rojas ya antes de asumir el puesto habían tenido un diferendo, pues Marroquín Rojas se negaba a firmar el conocido como «Pacto Secreto con el Ejército», que era la condición que ponía el alto mando militar para entregar la presidencia a Méndez Montenegro.
Durante su gobierno se estableció el celeste como el color de la bandera nacional y se restableció, en 1967, el decreto 2795 promulgado por el gobierno del general Jorge Ubico Castañeda que otorgó a las fincas cafetaleras y a las empresas bananeras el permiso para castigar a los colonos jornaleros: «Estarán exentos de responsabilidad criminal los propietarios de fincas...».
Estableció la fecha del 30 de junio como «Día del Ejército» en conmemoración de la Reforma Liberal de 1871 cuyos líderes, los generales Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios, crearon al actual Ejército de Guatemala. Su gobierno fue controlado por los militares, al punto que el periódico satírico No nos tientes de la huelga de Dolores de los estudiantes de la Universidad de San Carlos dijo de él: «Perdimos a un licenciado, ¡pero ganamos a un coronel!» Asimismo, hubo persistentes rumores de que Méndez Montenegro era únicamente un presidente títere, y que el alto mando del ejército lo mantenía alcoholizado en los dispensarios de licor que se encontraban en las cercanías del Palacio Nacional.[cita requerida]
Durante su gobierno se discutió la posibilidad de ceder las minas de níquel en El Estor, Izabal, a una empresa canadiense, pero la concesión no se concretó.
El 2 de marzo de 1968, presionado por la oposición política al proyecto de reforma tributaria que presentara meses atrás, el doctor Alberto Fuentes Mohr renunció al cargo de ministro de Hacienda y Crédito Público, y su lugar lo ocupó Mario Fuentes Pieruccini, quien prometió austeridad y de inmediato fue visitado por el embajador norteamericano John Gordon Mein.
En mayo de 1968, la Comisión de Legislación del Congreso de la República informó a los trabajadores del Estado que la Ley de Servicio Civil, fue aprobada para entrar en vigor el 1 de enero de 1969, señalándose como un logro el establecimiento de la semana inglesa —días laborales de lunes a viernes— con el propósito que cada lunes los trabajadores regresen a sus oficinas con las energías repuestas.
Formación de Ferrocarriles de Guatemala (FEGUA)
En marzo de 1968 concluyeron las negociaciones entre el gobierno de Méndez Montenegro con personeros de la International Railways of Central America (IRCA), para lograr concluir con la huelga de cuatro mil trabajadores que acumuló setenta y dos días. La huelga estuvo organizada por el poderoso sindicato ferrocarrilero (SAMF) y al resolverla ambas partes llegaron a varios acuerdos, entre los cuales estaba incluido que fondos del gobierno cubrirían los 1,6 millones de quetzales para pagar los sueldos de los trabajadores quienes depusieron el movimiento a partir del 14 de marzo.
La concesión del ferrocarril para la International Railways of Central America (IRCA), que se inició en 1904 durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, llegó a su término durante su gobierno. La empresa, que había tenido pérdidas sustanciales luego de la construcción de la carretera al Atlántico durante los gobiernos de Jacobo Arbenz Guzmán y Carlos Castillo Armas, y —con excusas como el pago de los salarios atrasados de la huelga de 1968— creó exprofesamente un estado de insolvencia para que pasara a propiedad del Estado de Guatemala, hecho que se ejecutó al margen del procedimiento administrativo público, lo que permitió a la IRCA evitar la responsabilidad por el pasivo dejado.
Las FAR participaron en la contienda política arengando a la población para que votara por Méndez Montenegro, pero al asumir este la presidencia el Ejército de Guatemala, quien era el que en realidad tenía el poder, no le permitió ningún margen de acción, y los intentos por reducir la violencia tanto de la extrema derecha y de la extrema izquierda no fueron suficientes. De hecho, durante su gobierno la violencia política se incrementó. Es más, dos años después de la toma de posesión, el vicepresidente de la República Clemente Marroquín Rojas hace público que el presidente había pactado previamente con el ejército, quien arrogándose ser quien decidía lo mejor para la nación, lo conminó a que les deje mano libre para aplicar su estrategia contrainsurgente a cambio de dejarlo gobernar.
Poco después de la toma de posesión de Méndez Montenegro, el ejército guatemalteco —entonces formado por cinco mil efectivos— lanzó su mayor ofensiva contrainsurgente hasta la fecha en el departamento de Zacapa. Esta campaña se llamó Operación Guatemala, y estuvo supervisada por el coronel Carlos Arana Osorio, junto con la asesoría y entrenamiento de las Octavo Grupo de las Fuerzas Especiales del Ejército de los Estados Unidos. El nuevo programa contrainsurgente consistía en el uso de tácticas de tierra arrasada como medio para desplazar y separar a la guerrilla de su base social. El programa contrainsurgente incorporó muchas de las estrategias y equipo militar que los Estados Unidos estaban utilizando en ese entonces en la guerra de Vietnam. A cambio del apoyo militar para su gobierno, Méndez Montenegro autorizó a las fuerzas armadas a utilizar cualquier método que fuera necesario para eliminar la insurgencia; sin las restricciones legales, las fuerzas de seguridad recurrieron al terror para controlar a la población y desmantelar el apoyo civil de los rebeldes. Continuaron los secuestros y las desapariciones forzadas de civiles, y la represión fue más intensa en las regiones en donde operaba el MR-13, y en la ciudad de Guatemala, en donde operaba el PGT.
Méndez Montenegro nombró al coronel Rafael Arriaga Bosque, quien había estado a cargo de la ofensiva urbana contrainsurgente durante el gobierno de Peralta Azurdia, y activó la Unidad de Comando Especial del Ejército de Guatemala, la cual estuvo a cargo del coronel Máximo Zepeda a partir de enero de 1967, encargándose a partir de ese momento de todas las operaciones gubernamentales contra el PGT. Compuesto de civiles y militares, esta unidad funcionó como un aparato represivo y como ente recabador de inteligencia.