Tal Día como Hoy

Juicios de Núremberg

Proceso judicial contra colaboradores nazis cercanos a Hitler

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Los juicios de Núremberg o procesos de Núremberg (en alemán: Nürnberger Prozesse) fueron un conjunto de procesos judiciales emprendidos por iniciativa de las naciones aliadas vencedoras al final de la Segunda Guerra Mundial, durante la Conferencia de Potsdam, en los que se determinaron y sancionaron las responsabilidades de dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen nacionalsocialista de Adolf Hitler en los diferentes abusos y crímenes contra la humanidad cometidos en nombre del Tercer Reich a partir del 1 de septiembre de 1939 hasta la caída del régimen el 8 de mayo de 1945.​ Los juicios se desarrollaron 10 años después de que se hubieran promulgado las leyes nazis del mismo nombre por Hitler.

Desarrollados en la ciudad alemana de Núremberg —su palacio de justicia conectado a una prisión seguía en pie pese a la guerra​ — entre el 20 de noviembre de 1945 al 1 de octubre de 1946,​​ fue el proceso que obtuvo mayor repercusión en la opinión pública mundial, dirigido a partir del 20 de noviembre de 1945 por el Tribunal Militar Internacional (TMI) establecido por la Carta de Londres, en contra de 24 de los principales dirigentes supervivientes del gobierno nazi capturados y de varias de sus principales organizaciones. Otros doce procesos posteriores fueron conducidos por el Tribunal Militar de los Estados Unidos, entre los cuales se encuentran los llamados Juicio de los doctores y Juicio de los jueces.

El primer y más destacado juicio de Núremberg escuchó a 240 testigos en un proceso en el que se leyeron aproximadamente 300.000 declaraciones. Entre los 24 acusados, el tribunal dictó doce condenas a muerte, siete de prisión y tres absoluciones.​ Al menos cuatro procesados se suicidaron antes o después de haber sido condenados en los juicios.​

La tipificación de los crímenes y abusos realizada por los tribunales y los fundamentos de su constitución representaron un avance jurídico que sería aprovechado posteriormente por las Naciones Unidas para el desarrollo de una jurisprudencia específica internacional en materia de guerra de agresión, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, así como para la constitución, a partir de 1998, del Tribunal Penal Internacional permanente. De esta forma, el proceso Núremberg marcó el inicio de una “Justicia internacional”,​ aunque sin embargo es en ocasiones considerado como una “Justicia del vencedor” y no está exento de “zonas de sombras”.​​

La Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) fue redactada justo después de finalizar los juicios de Núremberg y mientras aún estaba en funciones el Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente. Aunque el acuerdo sobre el respeto al principio de presunción de inocencia fue alcanzado rápidamente, los redactores estaban preocupados por el hecho de que una prohibición de la retroactividad pudiera utilizarse para argumentar que en Núremberg los juicios habían sido ilegales, ya que habían juzgado “crímenes contra la paz” y “crímenes contra la humanidad”, que no existían previamente en las leyes nacionales. Por ello, el segundo párrafo del artículo 11 de la DUDH constituye una prohibición a las leyes retroactivas.​

Una exposición permanente en el Memorial de los Juicios de Núremberg informa sobre la historia previa, el desarrollo y los efectos de los procesos.​

Entre 1939 y 1945 la Alemania nazi invadió muchos países europeos, incluidos Polonia, Dinamarca, Noruega, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Francia, Yugoslavia, Grecia y la Unión Soviética.​ La agresión alemana estuvo acompañada de una inmensa brutalidad en los territorios ocupados;​ solo en la Unión Soviética hubo 27 millones de muertos en la guerra, la mayoría civiles, lo que suponía una séptima parte de la población anterior a la guerra.​ El ajuste de cuentas legal se basó en la naturaleza extraordinaria de la criminalidad nazi, particularmente porque se percibía como singular el asesinato sistemático de millones de judíos.​

En los comienzos de 1942, representantes de nueve gobiernos en el exilio de países ocupados por Alemania en Europa emitieron una declaración para pedir un tribunal internacional que juzgase los crímenes alemanes cometidos en los países ocupados. Estados Unidos y el Reino Unido rechazaron respaldar esta propuesta mencionando el fracaso de los procesamientos por crímenes de guerra después de la Primera Guerra Mundial.​​ La Comisión de Crímenes de Guerra de las Naciones Unidas, con sede en Londres y que no contaba con participación soviética, se reunió por primera vez en octubre de 1943 y se quedó estancada sobre el alcance de su mandato. El jurista belga Marcel de Baer y el académico de Derecho Bohuslav Ečer abogaban por una definición más amplia de los crímenes de guerra que podría incluir "el crimen de guerra".​​ El 1 de noviembre de 1943 la Unión Soviética, el Reino Unido y los Estados Unidos emitieron la Declaración de Moscú advirtiendo a los líderes nazis sobre la intención de los firmantes de "perseguirlos hasta los confines de la tierra [...] para que se pueda hacer justicia".​ La declaración afirmaba que los nazis de alto rango que hubieran cometido crímenes en varios países serían juzgados conjuntamente, mientras que otros serían juzgados donde habían cometido sus crímenes.​​​

El jurista soviético Aron Trainin desarrolló el concepto de crímenes contra la paz (librando una guerra de agresión) que luego sería central para los procedimientos en Núremberg.​​ Las ideas de Trainin fueron reimpresas en Occidente y adoptadas ampliamente.​​

De entre todos los Aliados, la Unión Soviética fue la que más presionó por juzgar a los líderes alemanes derrotados por agresión además de por crímenes de guerra.​ La Unión Soviética buscaba llevar a cabo un juicio con un resultado predeterminado similar a los juicios de Moscú de la década de 1930 para demostrar la culpabilidad de los líderes nazis y que este caso sirviera para obtener reparaciones de guerra para reconstruir la economía soviética, que había sido devastada por la guerra.​ Los Estados Unidos insistieron en celebrar un juicio que pudiera ser visto como legítimo como un medio de reformar Alemania y demostrar la superioridad del sistema occidental.​ El Departamento de Guerra de los Estados Unidos estuvo elaborando planes para formar un tribunal internacional entre finales de 1944 y principios de 1945. El gobierno británico seguía prefiriendo las ejecuciones sumarias de los líderes nazis y mencionaba los fallidos juicios posteriores a la Primera Guerra Mundial y mostrando reparos acerca de castigar crímenes de forma retroactiva.​​​ La forma en que se haría justicia quedó sin resolver en la Conferencia de Yalta de febrero de 1945.​ El 2 de mayo, en la Conferencia de San Francisco, el presidente de los Estados Unidos Harry S. Truman anunció la formación de un tribunal internacional militar.​ El 8 de mayo Alemania se rindió incondicionalmente, llegándose al final de la Segunda Guerra Mundial en Europa.​

En la Conferencia de Londres, celebrada del 26 de junio al 2 de agosto de 1945, representantes de Francia, la Unión Soviética, el Reino Unido y los Estados Unidos negociaron la forma que adoptaría el juicio. Hasta el final de las negociaciones no estaba clara la celebración del mismo.​

Los delitos que serían perseguidos serían crímenes contra la paz, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra.​ En la conferencia se debatió si las guerras de agresión estaban prohibidas en el derecho internacional consuetudinario vigente. En cualquier caso antes de que se adoptara la carta no existía ninguna ley que estableciera la responsabilidad penal por agresión.​​ A pesar de los recelos de otros aliados, el negociador estadounidense y juez de la Corte Suprema, Robert H. Jackson, amenazó con la retirada de Estados Unidos si no se procesaba la agresión, porque había sido la razón fundamental para la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.​ Jackson aceptó definir los crímenes contra la paz y los otros tres aliados se opusieron porque socavaría la libertad de acción del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.​

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