Juicio Final, Juicio Universal o Día del Juicio Final son expresiones que definen una visión religiosa del fin de la humanidad o fin de los tiempos (es decir, la Escatología): la que concibe este como un juicio que decidirá el destino final de cada uno para toda la eternidad. La utilización de las mayúsculas para escribir estas expresiones se debe a su contexto religioso.
La creencia en un juicio colectivo o Juicio Final dictado a la conclusión de los tiempos apareció por primera vez consignada en el zoroastrismo, prefigurando las diversas escatologías posteriores del cristianismo, el judaísmo tardío y el islam.
Comentarios de la Iglesia católica
Las tres parábolas precedentes: Parábola del siervo fiel Mateo (24,42-51), Parábola de las diez vírgenes (25,1-13) y la Parábola de los talentos (25,14-30), enlazan a continuación con el anuncio del «juicio del Señor». Jesús presenta con toda su magnificencia y solemnidad este Juicio Final, que hará pasar a todos, personas y cosas en el orden de la justicia divina. La Tradición cristiana le da el nombre de Juicio Final, para distinguirlo del juicio particular donde cada uno tendrá que pasar inmediatamente después de la muerte:
Todas los aspectos enumerados —dar de comer, dar de beber, vestir, visitar— son obras de amor cristiano cuando al hacerlas a estos «pequeños» se ve en ellos al mismo Jesús. Por esto es importante ejercitar las obras de misericordia —tanto las corporales como las espirituales— recomendadas por la Iglesia y también la importancia que tiene el pecado de omisión:
En el judaísmo, la creencia en el juicio final se sustenta en varios pasajes bíblicos (de la Biblia hebrea o Tanaj), como el relativo al Valle de Josafat (Yehoshaphat, que significa en hebreo "Yahve juzga"):
Ezequiel refiere un Innominado valle "que estaba lleno de huesos":
En otros pasajes se dan enigmáticos cálculos sobre cuándo llegará ese "tiempo del fin":
Según la escatología cristiana, en el día del Juicio Final, tras la segunda venida de Jesucristo y la resurrección de la carne, toda la humanidad será juzgada según sus obras.
Entre los textos neotestamentarios que describen ese momento están el Evangelio de Mateo (cp. 24 y 25), el Evangelio de Marcos (cp. 13), el Evangelio de Lucas (cps. 17 y 21) y el Apocalipsis. Sea o no el autor de este último texto el mismo que el del Evangelio de San Juan, sí parecen estar relacionados ambos en su interés por la ampliación de la concepción escatológica propia del cristianismo primitivo: si el Evangelio de Juan comienza con un principio en el Verbo (el "Logos"), en el Apocalipsis (20, 7-15) se describen el Juicio Final y la llegada de la Nueva Jerusalén. No obstante, la lectura del libro del Apocalipsis se realizaba originariamente como la esperanza de un cristiano en la caída de Roma y en el final de la persecución contra los primeros cristianos. Su inclusión en los libros canónicos supuso el cambio de interpretación, pasando de ser profético a ser también alegórico.
En la Epístola a los Romanos (2:5-11) se utilizan las expresiones Día de la Ira y Juicio de Dios (no debe confundirse con ordalía):
El Comentario al Apocalipsis de Beato de Liébana (786) fue un libro particularmente difundido en la cristiandad latina de los siglos finales de la Alta Edad Media (los ejemplares llamados Beatos), no solo por su texto, sino por sus imágenes.
Hipótesis del juicio final. La obra de Beato no fue la única sobre el tema. Gonzalo de Berceo compuso Los Signos que aparecerán antes del Juicio Final, siguiendo la lectura de San Jerónimo sobre el Apocalipsis, y la tradición de poemas y textos latinos (Pedro Damián, Hildeberto de Tours, Pedro Comestor, Alain de Lille, Bonvesin de la Riva) que interpretan hasta quince signos, tras los cuales:
De acuerdo con la Iglesia católica, el Juicio Final sucederá cuando haya ocurrido la resurrección general y la segunda venida de Cristo:
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días cree que todos los muertos (quienes moran en el mundo de los espíritus) recibirán instrucciones y conocimiento, y la oportunidad de recibir las ordenanzas del evangelio si las desean, antes del juicio final y la resurrección. En el día del juicio final los justos serán recompensados.
El Día del Juicio (Yaum al-Qiyāmah -"Día de la Resurrección"- o al-sā'ah -"la Hora"-, en el árabe coránico) se describe en diversos pasajes del Corán y los hadices.
La sura 82 (de la hendidura) lo denomina Día de la Retribución:
La sura anterior (del arrollamiento) también lo describe: