Tal Día como Hoy

Juegos Olímpicos de Barcelona 1992

Vigésimo quinta edición de los Juegos Olímpicos de Verano

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Los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, oficialmente conocidos como los Juegos de la XXV Olimpiada, fueron un evento multideportivo internacional celebrado en la ciudad de Barcelona, España, entre el 25 de julio y el 9 de agosto de 1992. En esta edición participaron 9356 atletas —6652 hombres y 2704 mujeres— de 169 comités nacionales.​ Son los segundos Juegos Olímpicos que se han realizado en un país hispanohablante después de México 1968.

Debido a los cambios políticos que se sucedieron al comienzo de los años 1990, estos fueron los primeros Juegos Olímpicos sin boicots de ninguna clase, algo inédito desde Múnich 1972.​ Tras la disolución de la URSS, los estados postsoviéticos participaron con la bandera olímpica bajo el nombre de Equipo Unificado, a excepción de las tres repúblicas bálticas que sí acudieron como comités independientes. Y Alemania, una de las mayores potencias olímpicas, concurrió como estado unificado por primera vez desde 1964. Otros hechos destacables fueron el regreso de Sudáfrica —ausente en siete ediciones por el apartheid— y la ausencia de Yugoslavia por las sanciones internacionales de la guerra de los Balcanes; sus atletas compitieron como «participantes independientes».​​

La concesión de los Juegos sirvió para impulsar la transformación urbanística de Barcelona con el anillo olímpico de Montjuic, la mejora de infraestructuras en todos los distritos, la rehabilitación de edificios, y la apertura de la ciudad al mar Mediterráneo mediante la construcción de la Villa Olímpica del Poblenou y el Puerto Olímpico.​​​ Los beneficios no se limitaron a la Ciudad Condal, pues se siguió un modelo descentralizado con subsedes en otras localidades del área metropolitana y el resto de Cataluña.​ Del mismo modo, la sociedad se implicó a nivel organizativo con la colaboración entre administraciones, el fomento del deporte, y la participación de más de 35 000 voluntarios.​ Este evento dio a conocer el potencial de la capital catalana, y sirvió también como carta de presentación de la España democrática ante la comunidad internacional.​ El entonces presidente del COI, el barcelonés Juan Antonio Samaranch, declaró en la clausura que habían sido «los mejores Juegos Olímpicos» de la era moderna hasta la fecha.​

En el ámbito deportivo, se celebraron 257 eventos en 25 deportes olímpicos. El bádminton y el béisbol debutaron en el programa oficial, se incluyeron categorías femeninas de judo, y regresaba el piragüismo en eslalon tras veinte años de ausencia. Entre los atletas más destacados, el bielorruso Vitali Shcherbo ganó seis medallas de oro en gimnasia artística; la húngara Krisztina Egerszegi certificó su reinado en natación con tres oros; el atleta Carl Lewis sumó dos triunfos más a su palmarés; y la selección de baloncesto de Estados Unidos, formada por vez primera con los mejores jugadores profesionales de la NBA, fue campeona imbatida con victorias superiores a los treinta puntos de diferencia.

El Equipo Unificado fue líder del medallero con 112 preseas —45 oros, 38 platas y 29 bronces—, seguida por Estados Unidos (108), Alemania (82), China (54) y Cuba (31). En cuanto al país anfitrión, España llevó a cabo un plan de profesionalización deportiva que le hizo merecedora de su mejor actuación hasta la fecha: 22 medallas, trece de oro.​

Tras su conclusión, se realizaron los IX Juegos Paralímpicos en la misma ciudad del 3 al 14 de septiembre. Esta fue la última vez que los Juegos de Verano e Invierno se celebraban en el mismo año.

Barcelona es una ciudad ubicada a orillas del mar Mediterráneo, capital de la comunidad autónoma de Cataluña y la segunda más habitada de España. En los años 1980 el país estaba inmerso en plena transición a la democracia, dejando atrás una dictadura de 36 años, y buscaba abrirse a la comunidad internacional. Del mismo modo, Cataluña había logrado el restablecimiento de su autogobierno en 1979 y Barcelona aspiraba a convertirse en una ciudad moderna e influyente de primer nivel.​

Antes de llevarse la organización de los Juegos Olímpicos, Barcelona se había postulado como sede hasta en cinco ocasiones.​ La primera vez fue para los JJ. OO. de 1924, siendo derrotada por París, y posteriormente lo intentó en las citas de 1928, 1936 y 1940.​​ Intentó incluso celebrar una Olimpiada Popular en julio de 1936, abierta para todos aquellos participantes que no quisieran concurrir a unos Juegos en la Alemania Nazi, pero el evento nunca se puso en marcha por el golpe de Estado que daría inicio a la guerra civil española.​​

Después de acoger con éxito los Juegos Mediterráneos de 1955, Barcelona trató de impulsar una candidatura olímpica para los JJ. OO. de 1972. Sin embargo, en aquella época el Comité Olímpico Español priorizó la candidatura de Madrid.​​

Barcelona destaca también por su tradición deportiva en el ámbito nacional, con clubes pioneros como el Real Club Náutico de Barcelona (1876), el Real Club de Tenis (1889), el Fútbol Club Barcelona (1899), el Real Automóvil Club de Cataluña (1906), el Club Natació Barcelona (natación, 1907) y el Laietà Basket Club (baloncesto, 1922).​

El 30 de junio de 1981, el pleno del ayuntamiento de Barcelona —cuyo alcalde en aquella época era Narcís Serra— aprobó por unanimidad la presentación de una candidatura para los Juegos Olímpicos de 1992.​ Después de que España celebrase con éxito la Copa Mundial de Fútbol de 1982, el consistorio encargó al secretario de Estado para el Deporte, Romà Cuyàs Sol, un proyecto sobre el impacto que tendría la cita olímpica,​ y en el que se destacaban varios puntos fuertes: la transformación urbanística, el impulso al deporte, y la apertura internacional de España tras completar su transición democrática, con vistas a su futuro ingreso en la Comunidad Económica Europea.​ Además debe destacarse que el presidente del COI era el barcelonés Juan Antonio Samaranch, quien ya había propuesto a la Ciudad Condal como candidata para 1972, por lo que fue percibido como una oportunidad única.​

La propuesta no estuvo exenta de dudas porque los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 habían resultado un fracaso a nivel económico, y era necesario que las administraciones financiasen las obras.​ Narcís Serra pidió su aval directamente al rey Juan Carlos I, firme defensor de la idea desde el primer minuto,​ porque tenía dudas sobre la implicación del entonces presidente Leopoldo Calvo-Sotelo.​​ No obstante, el apoyo gubernamental quedó garantizado con la llegada del socialista Felipe González en 1982.​

El proyecto olímpico fue asumido por el siguiente alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, quien se encargó de recabar los apoyos entre los principales estamentos implicados: la Casa Real, el Gobierno de España y la Generalidad de Cataluña.​ La candidatura fue defendida oficialmente por el Comité Olímpico Español el 28 de febrero de 1984.​

Desde el primer momento se planteó que los Juegos Olímpicos debían ponerse al servicio de la ciudad y no al contrario.​​ Durante la etapa de Porcioles se había producido un desarrollismo urbano incontrolado, por lo que los JJ. OO. serían la oportunidad para vertebrar la ciudad.​ El aspecto más importante era la apertura de Barcelona al mar,​ a través de la construcción de un puerto olímpico, la regeneración del litoral, y la edificación de una villa olímpica en Poblenou como primer gran barrio marítimo.​​​ La segunda apuesta fue el anillo olímpico, que entre otras instalaciones contaría con un gran pabellón multiusos (el Palau Sant Jordi) y la sede del Instituto Nacional de Educación Física de Cataluña.​​ El estadio olímpico de Montjuic, construido originalmente en 1929, sería remodelado por completo.​

Para ponerlo todo en marcha se creó una oficina olímpica el 26 de noviembre de 1982, conformada al principio por el Ayuntamiento de Barcelona, el gobierno de Cataluña y la cámara de comercio de Barcelona.​ A ella se sumaron posteriormente el gobierno de España y el Comité Olímpico Español.​ Además, se organizó una amplia campaña de relaciones públicas a través de la Asociación Barcelona Olímpica 1992 —presidida por Leopoldo Rodés y con destacados miembros de la sociedad civil— que explicó las bondades del proyecto a los distintos Comités Olímpicos.​ Antes de la elección ya se habían inscrito más de 60 000 voluntarios procedentes de toda España.​ El dosier final de 1200 páginas se presentó el 28 de febrero de 1986, en el último día de plazo.​

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