Judas Tadeo fue, según el Nuevo Testamento, uno de «los doce» apóstoles de Jesús de Nazaret. En el Evangelio de Mateo y el de Marcos se le llama simplemente Tadeo, mientras que en el Evangelio de Lucas y en los Hechos de los Apóstoles se le llama Judas de Santiago, aunque la identificación entre «Tadeo» y «Judas de Santiago» es tradicional, ha sido discutida por los especialistas. En todos los casos, parece existir la tendencia de acompañar el nombre de «Judas» con alguna especificación, quizá por la preocupación de los escritores de aquellos textos por diferenciarlo de Judas Iscariote, el apóstol a quien se atribuye haber traicionado a Jesús.
El nombre «Judas» es una palabra hebrea (יהודה, Yehuda), que significa alabanzas sean dadas a Dios. «Tadeo», término proveniente del idioma arameo, significa el valiente, hombre de pecho robusto. También se lo llamó «Lebeo», que significa hombre de corazón tierno.
Junto con Simón el Cananeo, Judas Tadeo era uno de los apóstoles considerados como más judaizantes dentro del grupo de «los Doce». Según el Evangelio de Juan, fue testigo privilegiado de la Última Cena, durante la cual tuvo una participación activa explícita. La tradición eclesiástica le atribuye la autoría de la epístola de Judas, punto también debatido por los biblistas.
La escasez de datos sobre Judas Tadeo y algunas identificaciones equívocas de su persona se vieron reflejadas en la variedad iconográfica que lo caracteriza. Se lo representó con una maza o un mazo, herramienta con la que —según la tradición católica— sufrió martirio (hasta el siglo XIV se personificó con frecuencia con alabarda o hacha, e incluso con espada). La «regla doblada», con la que también se suele representar, es una estilización del sable shamsir de origen persa, arma con la que asimismo se atribuye su decapitación. A menudo sus representaciones portan una imagen de Jesús, a veces con forma de medallón, en el pecho, en recuerdo de la leyenda contenida en el libro La Leyenda Dorada según la cual este apóstol habría llevado el mandylion a la corte del rey Abgaro V de Edesa, para sanarle, aunque en realidad, de acuerdo con Eusebio de Cesarea quien fue a sanar al rey Abgar V fue Tadeo de Edesa, uno de los setenta y dos discípulos mencionados en Lucas, error a pesar del cual se popularizó la iconografía del medallón en el pecho de Judas Tadeo. También se lo representa con una llama de fuego sobre su cabeza, significando su presencia en Pentecostés, y un rollo en representación de la epístola de Judas, uno de los libros canónicos, que la tradición eclesiástica tendió a atribuirle. En el simbolismo medieval, se consideró la piedra preciosa crisoprasa como atributo del apóstol Judas Tadeo.
La tradición católica lo venera como el santo de las causas difíciles y desesperadas. Su festividad se celebra en la liturgia católica romana el 28 de octubre, aunque popularmente suele ser recordado el día 28 de cada mes, en la liturgia hispánica-mozárabe se celebra el 1 de julio; mientras que en las Iglesias orientales se celebra el 19 de junio.
Judas Tadeo, quien según la tradición católica —no así en el protestantismo— sería hijo de Cleofás y posiblemente hermano de otro apóstol, Santiago el Menor, parece haber gozado de varios nombres. Jerónimo de Estridón lo llamó «el Trinomio», es decir, con tres nombres.
«Judas» es una palabra hebrea que significa «alabanzas sean dadas a Dios». El término poseía una significación positiva, que posteriormente tornaría en negativa debido a otro apóstol, Judas Iscariote, nombre proverbial en el habla popular y símbolo universal de traición y alevosía.
«Tadeo» puede significar «el valiente», «hombre de pecho robusto». El término proviene del arameo «taddà’», que quiere decir «pecho» y, por lo tanto, suele implicar «magnanimidad». De allí también la variante «Lebeo», proveniente de una raíz hebrea que hace referencia al corazón, y que significaría «hombre de corazón tierno» o «niño del corazón». Aunque menos probable, también se ha atribuido el término «Tadeo» a una abreviación derivada del nombre griego «Teodoro» o «Teódoto».
Algunos escrituristas, sin embargo, sostuvieron que Judas de Santiago y Judas Tadeo no serían la misma persona. Se han propuesto teorías alternativas para explicar la discrepancia entre los evangelios: el reemplazo no registrado de uno por el otro durante el ministerio de Jesús causado por apostasía o muerte; la posibilidad de que el número de doce para los apóstoles fuera un número simbólico o una estimación; o, simplemente, que los nombres no fueron registrados perfectamente por la Iglesia primitiva. Con todo, estas líneas de interpretación son hasta ahora minoritarias. Algunos autores que sostienen la línea de pensamiento clásica indican que, dado que el nombre «Judas» resultó tan mancillado por Judas Iscariote, resulta natural que los Evangelios de Marcos y de Mateo se refieran a «Judas de Santiago» con el nombre alternativo: «Tadeo».
Por lo comentado anteriormente, Judas Tadeo es así llamado tradicionalmente por unir al menos dos nombres diversos: mientras los Evangelios de Mateo y de Marcos lo llaman simplemente «Tadeo» (o su variante, «Lebeo»), Lucas en su Evangelio y en los Hechos de los Apóstoles lo llama «Judas de Santiago».
Forma parte del llamado «tercer grupo de apóstoles». Junto con Simón el Cananeo (o Simón el Zelote) y Judas Iscariote, son los apóstoles más judaizantes. La expresión «Judas de Santiago» que aparece en Lucas 6, 16 puede entenderse como «hijo» o también «hermano» de Santiago. Si acaso significara «hijo de Santiago», sería definitivamente distinto de «Judas, hermano de Santiago» (o «hermano de Jacobo» en la traducción de Reina-Valera), autor de la Epístola homónima.
Judas Tadeo es uno de los apóstoles menos mencionado. En los Evangelios, además de la aparición de su nombre en la nómina de apóstoles, sólo es nombrado una vez, en el Evangelio de Juan, donde el evangelista menciona una petición de Judas Tadeo a Jesús durante la Última Cena:
La pregunta define en parte la personalidad atribuida a Judas Tadeo:
En primer término, llama la atención la dificultad que produce llevar un nombre que remite al traidor, lo que provoca que el propio evangelista haga la aclaración: «Le dice Judas –no el Iscariote–». Bastan estas breves palabras del Evangelio de Juan para configurar la fisonomía espiritual de un hombre que debió cargar valientemente toda su vida con un nombre con una connotación muy negativa.
La pregunta de Judas Tadeo es un eco de la objeción que los judíos y paganos presentaban a los cristianos que afirmaban la resurrección de Jesucristo.
Comentando la pregunta de Judas Tadeo, el papa Benedicto XVI escribió:
Si se identifica a Judas Tadeo con Judas de Santiago, también es mencionado en los Hechos de los Apóstoles, como uno de aquellos que, después de la resurrección y ascensión de Cristo, permanecieron orantes a la espera de la venida del Espíritu Santo:
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