Tal Día como Hoy

Juanma Lillo

Entrenador de fútbol

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Juan Manuel Lillo Diez (Tolosa, Guipúzcoa, 3 de noviembre de 1965), conocido como Juanma Lillo, es un entrenador de fútbol español. Actualmente es asistente en la Selección de fútbol de México en el cuerpo técnico de Rafael Márquez.

Consiguió ascender a la U. D. Salamanca en dos temporadas consecutivas desde 2.ªB hasta la Primera División española y haber debutado en esta categoría con 29 años como el entrenador más joven de la historia de la misma.

Cuando solo tenía 17 años, empezó a entrenar a equipos de fútbol base de su pueblo natal. Primero, al juvenil del Amaroz K. E., un equipo de barrio, del que pasó al juvenil del Tolosa C. F., al que ascendió a categoría nacional. La temporada 1986/87, con apenas 20 años, dio el salto al banquillo del primer equipo del Tolosa C. F., que pasaba apuros en Tercera División, y consiguió salvarlo del descenso. Luego regresó al juvenil, con el que fue subcampeón de liga.​

De 1988 a 1991 dirigió al Club Deportivo Mirandés, con un paréntesis la temporada 1989/90, en la que realizó el servicio militar y obtuvo el carné de entrenador de categoría nacional. En su primer año como técnico mirandesista logró el título de liga de Tercera División y el ascenso a Segunda B. En su segunda etapa, sin embargo, fue cesado por sus desencuentros con la directiva.​

Pasó a entrenar a la Cultural Leonesa en la Segunda División B la temporada 1991/92. En León ya utilizaba la formación 4-2-3-1, de la que es considerado inventor y firme mentor.​

«Mis influencias han sido Cruyff y Lillo», sostuvo Pep Guardiola. El mismo Pep desechó una oferta del Manchester City para mudarse a jugar al fútbol mexicano (Dorados) y poder ser dirigido por Juan Manuel Lillo.​

La etapa de la U. D. Salamanca

Juanma Lillo cimentó su prestigio como entrenador principalmente por su etapa al frente de la Unión Deportiva Salamanca.​ El Salamanca, un equipo que había estado nueve temporadas en Primera División entre 1974 y 1984, se encontraba en aquel entonces en el pozo de la Segunda División B. La temporada anterior el equipo había fallado en el playoff de ascenso a Segunda División. El presidente y propietario del club, Juan José Hidalgo, apostó en el verano de 1992 por el joven y poco conocido técnico vasco, que solo contaba con 26 años, para que se hiciera cargo del equipo. La labor de Lillo en la Leonesa la temporada anterior fue determinante en el fichaje.

De la mano de Lillo, el Salamanca se mostró muy sólido esa temporada; acabó la temporada en 2.ª posición, pero falló en el playoff del ascenso, siendo este para el Hércules C. F. Aunque se había fallado en el objetivo final, dado que había realizado una buena temporada, el club depositó de nuevo la confianza en Lillo de cara a la temporada 1993/94, ya que el presidente tenía un proyecto de ascenso a más largo plazo.

La segunda temporada, manteniendo como base el equipo de la campaña anterior, el Salamanca volvió a solventar con relativa facilidad la fase regular y fue campeona de su grupo. El equipo base estaba formado por Olabe, Sito, Rodolfo, Torrecilla, Josema, Medina, Sukunza, Carlos, Barbará, Vellisca y Quico. En el playoff, al tercer intento consecutivo, el equipo charro obtuvo el premio del ascenso tras imponerse a Levante U. D., U. D. Las Palmas y Barakaldo C. F. en la liguilla final. Esa temporada comenzó a sonar el nombre de Lillo como posible técnico del Real Valladolid y a comentarse el excelente juego que realizaba aquel equipo.

La temporada 1994/05 fue posiblemente la más brillante de la carrera de Lillo. Con pocos refuerzos esa temporada y manteniendo la base del equipo anterior (cabe destacar la llegada del decisivo Ismael Urzaiz a aquel equipo), Lillo consiguió que su U. D. Salamanca se convirtiera en uno de los equipos revelación de la Segunda División y se colase finalmente en la promoción de ascenso al lograr la 4.ª plaza. Su eliminatoria de promoción con el Albacete Balompié tuvo tintes épicos, ya que el Salamanca remontó al Albacete Balompié un 0-2 obtenido en el partido de ida, forzando la prórroga y goleando en esta a los albaceteños a domicilio por 0-5.​

La temporada 1995/96 es la del debut de Lillo en la Primera División española. Los dos ascensos consecutivos no habían pasado desapercibidos y Lillo se había convertido en uno de los «técnicos de moda» del fútbol español. En septiembre de 1995, con 29 años, se convierte en el entrenador más joven en debutar en la Primera División española. Sin embargo, esa temporada se truncó su racha de buenos resultados. Aunque el juego del equipo no es del todo malo, le cuesta mucho puntuar y desde el comienzo de temporada ocupa las últimas plazas. Tras rumores de destitución a lo largo de la temporada, a finales de febrero de 1996, tras perder en casa con el Rayo Vallecano, uno de sus rivales directos, finalmente Lillo fue destituido.​ Había entrenado al equipo durante veintiocho jornadas, quedaba todavía un tercio de liga, y su equipo ocupaba la penúltima plaza, a cuatro puntos de la salvación. En el momento de su cese, Lillo contaba todavía con el apoyo de la inmensa mayoría de la afición salmantina, así como con el apoyo explícito de sus jugadores, que criticaron su destitución con una nota pública.​ Tras la marcha de Lillo, el equipo fue a peor y acabó en último lugar y descendido matemáticamente jornadas antes de acabar la liga.​

Paso por varios equipos de la Primera División

Con el buen prestigio obtenido a su paso por Salamanca todavía intacto, Lillo fue contratado en el verano de 1996 por el Real Oviedo, equipo de la Primera División española que venía de realizar una campaña mediocre (13.º) el año anterior.​ Sin embargo, la temporada del Oviedo bajo la batuta de Lillo fue aún peor y la directiva le cesó en abril de 1997, cuando solo quedaban ocho jornadas para el final de la liga.​ Había obtenido 10 victorias, 8 empates y 16 derrotas y el equipo se encontraba en el puesto 17.º, a tres puntos de la promoción. Su sustituto, José Antonio Novo, mantuvo números similares y el equipo logró la salvación.

La temporada 1997/98 no comenzó entrenando a nadie, pero en febrero de 1998 se incorporó al C. D. Tenerife para enderezar el rumbo del equipo canario, por el que ya habían pasado tres entrenadores y que se encontraba en puestos de promoción.​ En Tenerife, Lillo realizó el cometido para el que había sido contratado, ya que logró librar al Tenerife del descenso y de la promoción en las últimas trece jornadas que entrenó al club. Debido a ello, la directiva le mantuvo la confianza y siguió la temporada 1998/99 al frente del equipo chicharrero. Sin embargo, no llegó a comerse el turrón: fue destituido tras el último partido antes del parón navideño, en la jornada 15, y el equipo se encontraba en puestos de descenso.​ El Tenerife acabó descendiendo aquella temporada.

Tras una temporada y media sin entrenar, en el verano de 2000 recibe la llamada del Real Zaragoza.​ El equipo aragonés se había clasificado para la Copa de la UEFA la temporada anterior, pero su entrenador, Txetxu Rojo, se había marchado al Athletic Club. El objetivo de Lillo al frente del club era repetir la clasificación europea y avanzar lo máximo posible en la UEFA. Sin embargo, el Zaragoza fue eliminado a las primeras de cambio en la UEFA ante el Wisla Cracovia y el crédito de Lillo en la Liga se agotó para la jornada cuarta, cuando el equipo había empatado dos partidos y perdido otros dos, lo que derivó en su despido.​ El brevísimo paso de Lillo de apenas tres meses por Zaragoza le supuso una importante pérdida de prestigio y le dejó cierta mella. Desde entonces y hasta la temporada 2009/10, no volvió a entrenar en la Primera División.

Hasta 2003 estuvo alejado de los banquillos. Durante ese periodo cabe citar que ejerció como comentarista televisivo de Antena 3 durante la Copa Mundial de Fútbol de 2002.​

En las elecciones a la presidencia del F. C. Barcelona celebradas en junio de 2003, la candidatura de Lluís Bassat, que era la favorita, presentaba a Josep Guardiola como director deportivo; y este afirmó públicamente que Lillo sería el entrenador del Barça, pero finalmente salió elegido Joan Laporta, por lo que Lillo perdió su oportunidad de entrenar a uno de los equipos grandes de Europa.​

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