Juana Manuela Gorriti Zuviria (Rosario de la Frontera, 15 de junio de 1818-Buenos Aires, 6 de noviembre de 1892) fue una escritora y cronista argentina, considerada la primera mujer novelista de la literatura argentina. Perteneciente al clan jujeño de los Gorriti, de importante actuación en la Independencia Argentina y en la Guerra Gaucha. Primera dama de Bolivia, esposa del presidente Manuel Belzú, fue testigo directo también de la consolidación de ese país. En su exilio en Lima continuó con su labor de tertulias culturales y sus escritos, fundando una revista cultural. Finalizó sus días en Buenos Aires, en su país natal.
Los historiadores no se ponen de acuerdo con la fecha de exacta de nacimiento, Tristán Valdaspe documenta, en su Historia de la literatura castellana, 1809 como su fecha de nacimiento y 1874 su fallecimiento. Por su parte, Julio A. Muzzio afirma en su Diccionario histórico y bibliográfico de la República Argentina que el nacimiento fue el 15 de junio de 1818; esta fecha la reitera José Arturo Scotto en Notas Biográficas de 1910 que también da fecha a su muerte, el 6 de noviembre de 1892. Mientras que el diario La Nación, en su suplemento Sueños y realidades del año 1907, afirma que nació en junio de 1814 sin precisar fecha de fallecimiento. Por su parte, Ricardo Rojas, en Literatura Argentina, solo da fecha a su fallecimiento, el 6 de noviembre de 1892.
En un estudio realizado para confeccionar una placa de bronce realizada a principios del siglo XX por la Sociedad de Ayuda Mutua del Personal Subalterno de las escuelas del CE16 para donar a la institución que lleva su nombre se utilizan las siguientes fechas y lugares de su nacimiento y muerte: el nacimiento el 15 de junio de 1818 en Horcones, provincia de Salta (según una información de Delfín Gorriti) y la fecha de defunción el 6 de noviembre de 1892 en Buenos Aires, de acuerdo a un aviso fúnebre publicado al día siguiente en el diario La Nación.
En la Iglesia del Socorro se encuentra el acta de defunción.
Nació en Horcones (cabeza de estancia de los Gorriti ubicada al norte de la actual Rosario de la Frontera, Salta). Pasó allí sus veranos, aunque su familia estaba en la estancia que fuera de su abuelo paterno, y en el antiguo fuerte de Miraflores, a orillas del río Pasaje (también llamado río Juramento), donde su padre compró una estancia. Su familia estaba radicada en Jujuy y en Salta luego Fue hija del abogado y patriota jujeño José Ignacio Gorriti (tres veces Gobernador de Salta) y Feliciana Zuviría, tucumana hermana del jurisconsulto Facundo Zuviría, casados en Rosario de la Frontera. Fue la penúltima de ocho hermanos.
Su padre fue José Ignacio Gorriti, diputado representante de Salta en el Congreso de Tucumán que declaró la Independencia el 9 de julio de 1816, fue gobernador de la provincia de Salta y amigo personal del Gral. Güemes. Contribuyó a la causa de la independencia aportando dineros y hacienda y fue combatiente. Su madre fue Feleciana Zuviría. Su abuelo paterno murió en Horcones y fue sepultado en la antigua iglesia parroquial de Rosario de la Frontera en 1875.
Una tía la envió a la ciudad de Salta a los seis años para que estudiara en una escuela religiosa, pero no toleró estar encerrada, se enfermó y debió volver a su hogar, lo que fue el fin de sus estudios formales. A partir de entonces leyó numerosos libros y comenzó a escribir cuentos.
En 1831, siendo su padre unitario, y tras enfrentar en armas al federal Facundo Quiroga, su familia se vio obligada a emigrar de Horcones y Miraflores y radicarse en Bolivia, específicamente en la provincia de Tarija, donde recibió el afecto y consideración del pueblo y autoridades, esto debido a que antes su padre José Gorriti fue gobernador de Salta y, por ende de Tarija. La familia Gorriti se estableció en la ciudad de Tarija en habitaciones facilitadas gentilmente por la familia Ávila Ichazo (hoy sobre las calles Gral. Trigo y Aráoz de La Madrid); en dicha vivienda, para su manutención, se dedicaron a la elaboración y venta de empanadas.
Allí vivió entre los libros de la biblioteca que su padre había trasladado desde Horcones, tierra a la que siempre evoca en su obra.
Manuela estudió brevemente en Salta, pero aprendió a hacerse fuerte en el destierro.
Meses más tarde, mientras la familia Gorriti residía en Tarija, el 10 de abril de 1832 arribó a la ciudad de Tarija el capitán Manuel Isidoro Belzú por órdenes del coronel José Ballivián y; semanas después, Juana Manuela y Belzú se conocieron y se enamoraron.
Pese a la fuerte y tenaz oposición de su padre, Juana Manuela Gorriti —de 14 años— se casó con Manuel Isidoro Belzú —de 24 años—, hombre de temperamento vibrante e impetuoso, contrajeron nupcias el 19 de agosto de 1832 en Tarija, en la Iglesia Matriz y, fungiendo de testigos: Francisco Burdett O'Connor y Sebastián Agreda, los actos sociales se realizaron en la casa del coronel Francisco O’Connor y su esposa Francisca Ruyloba Echevarría.
El texto de la trascripción dice:
Abandonaron Tarija y construyeron un hogar que fue tranquilo en los primeros tiempos, nacieron de esta unión dos niñas: Edelmira y Mercedes, que se casarían con un miembro de la oligarquía chuquisaqueña y con el general Jorge Córdova (el cual años después sería futuro presidente de Bolivia), respectivamente.
Belzú abandonó su hogar para ponerse al frente de un batallón, presentándose en el palacio gubernamental para exigir la renuncia del presidente Ballivián. Su intento fracasó, fue procesado, destituido y expatriado al Perú.
Aunque Juana estaba en desacuerdo con lo actuado por su esposo, porque iba contra sus principios, lo siguió a Perú. Sin embargo, su compañero preparó una nueva revuelta para ponerse al frente de un ejército con el propósito de derrotar al gobierno de su país. Entró triunfante en La Paz y se proclamó presidente de la República en el año 1848.
Juana quedó sola en Lima, donde abrió una escuela mixta de educación primaria, que pudo formar a varias generaciones de mujeres limeñas. Allí tuvo origen su ya famoso salón literario, que congregó a las personalidades más sobresalientes. Sus cuentos y novelas fueron publicados y difundidos en Chile, Colombia, Venezuela, Argentina, Madrid y París.
Su matrimonio con Manuel Isidoro Belzú fue desgraciado, pues éste, en afán de permanecer en el centro de la vida boliviana, no dudó en conspirar y fomentar rebeliones en Bolivia con tal de recuperar el poder en la naciente República, sumiendo al país en una permanente inestabilidad política, luego del derrocamiento del mariscal Andrés de Santa Cruz (en 1838)