Tal Día como Hoy

Juana Azurduy

Militar boliviana

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Juana Azurduy Llanos de Padilla (ciudad de La Plata, hoy Sucre, 26 de enero de 1780-Sucre, 25 de mayo de 1862)​​ fue una patriota de Charcas (actual Bolivia) que luchó en las guerras de independencia hispanoamericanas por la emancipación del Virreinato del Río de la Plata contra la Monarquía española y asumió la comandancia de las guerrillas que conformaron la denominada Republiqueta de La Laguna, por lo que su memoria es honrada tanto en Argentina como en Bolivia.​

Contrajo matrimonio con Manuel Ascensio Padilla, hijo de un hacendado vecino a la propiedad de ella. Fruto de ese matrimonio nacieron cinco hijos, todos participaron en las batallas y los primeros cuatro fallecieron muy jóvenes a causa de la malaria. Con su esposo compartían ideales independentistas, lo que los impulsó a comandar un ejército con el propósito de independizar su territorio.​

A lo largo de su trayectoria militar fue relacionándose con varias personas, como Juan Huallparrimachi, a quien adoptó como protegido junto a su esposo, y posteriormente las acciones militares que provocaron su viudez la llevaron a relacionarse con Martín Miguel de Güemes (quizá su máximo referente militar).​

La muerte de este último marcó el fin de su carrera y le generó grandes problemas económicos en sus últimos días. Murió en compañía de un joven discapacitado, hijo de un familiar lejano en una vivienda precaria. Debió pasar casi un siglo para que su trayectoria fuese reconocida.​​

En 1816 se le dio el grado de Teniente Coronel del Ejército de las Provincias Unidas por decisión del jefe del ejército Juan Martín de Pueyrredón, y en 1825 Simón Bolívar la nombró Coronel del Ejército de Bolivia.​​

En 2009 le fue conferido el grado póstumo de General por el Congreso Argentino y en 2011 la Asamblea Plurinacional de Bolivia le confirió también el grado de Mariscal del Estado Plurinacional. En ambos países se imprimió papel moneda con su rostro como ilustración. Una provincia boliviana lleva su nombre así como varias instituciones, sobre todo educativas, de ese país y de Argentina. En homenaje a la heroína se compusieron canciones interpretadas por artistas como Jenny Cárdenas y Mercedes Sosa, tal como "Juana Azurduy" con letra de Félix Luna y música de Ariel Ramírez, y también películas inspiradas en su persona.​​​​​​

Juana Azurduy nació el 26 de enero de 1780 en La Plata, hoy Sucre - Bolivia,​ población ubicada en la provincia de Charcas,​ del Virreinato del Río de la Plata, actual Bolivia. La familia Azurduy era originaria de Chuquisaca.

Perteneció a una familia chuquisaqueña de buena posición económica; su padre era propietario de varias fincas de la región, su madre era de Chuquisaca, y tenía un hermano que falleció prematuramente dos años antes.​ Quedó huérfana en forma imprevista, por lo que debió completar su crianza alternando entre sus tíos y temporalmente en un convento.​​

Sus padres fueron Juliana Llanos, una mestiza de Chuquisaca y Iridoro Azurduy, un rico blanco dueño de muchas propiedades. Su padre tenía una buena posición económica, dueño de varias propiedades en la zona.​ Tuvo un hermano, Blas, que falleció prematuramente dos años antes.​ Este hecho presumiblemente hizo que sus padres esperasen otro varón y por eso criaron a su hija con características de un hijo hombre. Además la sociedad de Chuquisaca por esos años era muy conservadora, y un hijo varón permitiría conservar el apellido Azurduy que era considerado noble y también hubiese podido seguir con las actividades económicas de su padre cuando alcanzase la mayoría de edad.​ Sus padres continuaron buscando el hijo varón y años después nació Rosalía, otra hija mujer que hizo convencer al padre que no iba a tener más varones.​

Juana fue bautizada en Tarabuco a los 26 días de abril de 1780. Creció en Chuquisaca viviendo en el campo con libertades que a otros niños no le daban sus padres en esa época.​ Compartió las tareas con los pobladores originarios de la zona a quienes observaba trabajar y dialogaba con ellos utilizando el lenguaje quechua que su madre le había enseñado, y además compartía con ellos las ceremonias religiosas. Ella contaba que su padre le había enseñado a andar a caballo, y lo hacía a galope sin sentir miedo, y además realizaron juntos muchos viajes.​

Sus padres fallecieron ambos en forma imprevista, cuando tenía siete años de edad. Su madre falleció de muerte súbita lo que obligó a su padre a mandarla a regresar a su hogar en el campo. Pero al poco tiempo su padre, que tenía una aventura amorosa, fue asesinado supuestamente por un aristócrata del que nunca logró conocerse su identidad.​

Al quedar huérfanas las hermanas quedaron a cargo de sus tíos, Petrona Azurduy y Francisco Díaz Valle, quienes lo hicieron más por las propiedades que quedaron a manos de las menores que por amor a las niñas. La formación que su padre le había inculcado a su hija basada en la rebeldía y en la libertad se contradecía con la disciplina de sus nuevos tutores Petrona y Francisco; sobre todo la tía, con quien las peleas eran frecuentes.​

Para resolver el problema de convivencia resolvieron enviar a Juana a un convento. Rosalía era muy pequeña y logró convivir con sus tíos sin mayores sobresaltos. Azurduy aceptó ser enviada al convento para terminar la relación conflictiva con sus tutores y porque algunas religiosas ocupaban posiciones de poder y prestigio en la sociedad chuquisaqueña, y se suponía que ella podía hacerlo también y de paso ayudar a los marginados.​

Pero en un convento también hay que mantener la disciplina, y no había más libertades que en la casa de sus tíos, por lo que se dio cuenta de que esa vida tampoco era para ella; aparte de que la vida no era al aire libre. Estas limitaciones en sus libertades hicieron que Azurduy discutiera fuertemente con la madre superiora, lo que terminó en su expulsión del convento de Santa Teresa, y a los diecisiete años volvió a su casa en Toroca.​

Dado que la convivencia de Juana con sus tíos volvió a ser difícil, se alojó en la casa que había sido de su padre. Además colaboró con su tío, que ya era muy mayor, en la administración de las propiedades. En esa casa volvió a encontrar la libertad que su padre le había inculcado.​

Los Azurduy eran vecinos con los Padilla, una familia de hacendados cuyo padre Melchor era amigo del padre de Azurduy. Los Padilla tenían dos hijos, Pedro y Manuel Ascencio. Las dos familias compartían las fiestas y las tareas. Entre Juana Azurduy y Manuel Ascencio Padilla se empezó a formar una relación de simpatía, y se reencontraron cuando ella regresó a su casa luego de abandonar el convento: ella estaba sola en su finca y se cruzaba a visitar a su vecina Eufemia Gallardo de Padilla, esposa de Melchor, y quien debió haber coordinado el encuentro de la futura pareja, ya que veía en la joven muchacha una buena candidata para su segundo hijo.​

En los encuentros previos al matrimonio, Azurduy escuchaba con interés los relatos de Manuel de sus experiencias vividas, como la vez que siendo todavía un infante presenció la ejecución de Dámaso Catari, responsable de una rebelión de connacionales suyos que se desarrolló durante meses,sin que el ejército hispánico pudiera contenerla.​ Finalmente contrajeron matrimonio en mayo de 1799, cuando ella tenía 19 años de edad.​​

El matrimonio de Juana y Manuel tuvo cinco hijos: Manuel, Mariano, Juliana, Mercedes y Luisa. Ella se ocupó de que crecieran saludablemente y el padre de la economía familiar. El deseo de darle un futuro próspero a sus hijos llevó a Padilla a postularse para un cargo político en el gobierno de Chuquisaca pero su condición de criollo fue un impedimento para lograrlo: solamente podían acceder a esas posiciones los ciudadanos con linaje español, y también eran notorias las diferencias con los impuestos que debían pagar. Estas circunstancias hicieron que el matrimonio dialogara cuando los niños descansaban sobre la necesidad de que esa desigualdad terminase.​

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