Juan el Bautista (en griego Ἰωάννης ὁ βαπτιστής, Ioannēs ho baptistēs o Ἰωάννης ὁ βαπτίζων, Ioannēs ho baptizōn; conocido como profeta Yahya en el Corán), o simplemente el Bautista o san Juan, fue un predicador ambulante judío coetáneo de Jesús de Nazaret, nacido a finales del siglo I a. C. Es venerado como un importante personaje religioso en el cristianismo, el islam, el drusismo y la fe bahá'í. Es considerado un personaje muy importante en el mandeísmo, pero no su fundador.
Juan usaba el bautismo como sacramento central de su movimiento mesiánico. Su ejecución fue recogida por el historiador judío Flavio Josefo. La mayoría de los académicos está de acuerdo en que Juan bautizó a Jesús. Algunos estudiosos creen que Jesús fue discípulo de Juan y que basó una parte de su predicación en las enseñanzas de Juan. Varios evangelios cristianos cuentan que algunos de los primeros seguidores de Jesús habían sido antes discípulos de Juan. Algunos expertos mantienen que Juan estaba influenciado por los esenios, una secta judía con algunas características ascéticas que esperaba un apocalipsis y practicaba rituales muy relacionados con el bautismo, aunque no hay evidencias que apoyen esta hipótesis.
Los autores de los libros del Nuevo Testamento presentan a Juan como el anticipo de una figura mesiánica mayor que él mismo, que sería Jesús. Esta imagen respetada pero subalterna de Juan obedecería a un intento de ganarse a los seguidores del Bautista para la comunidad cristiana. Juan también tiene elementos en común con el profeta Elías.
El historiador judío Flavio Josefo (37-100 d. C.) mencionó a Juan el Bautista en sus Antigüedades judías (libro XVIII, capítulo 5, 2), afirmando que fue decapitado por orden de Herodes Antipas e indicando que esto tuvo lugar en la fortaleza de Maqueronte.
La primera referencia conocida a este pasaje se puede encontrar en el siglo III, cuando fue citada por Orígenes en la obra Contra Celsum. De acuerdo con este pasaje, la ejecución de Juan fue la culpa de una derrota que Herodes sufrió en torno al año 36 d. C. Hay divergencias entre este pasaje y las narraciones bíblicas que se detallan a continuación. Según Josefo, el bautismo de Juan para aquellas almas que ya se hayan «purificado anteriormente por la rectitud» es para la purificación del cuerpo, y no para el perdón de los pecados, como se dice en Marcos 1:4.
Juan el Bautista es mencionado en los cuatro evangelios canónicos y en el evangelio no canónico de los nazarenos. Los evangelios sinópticos (de Marcos, Mateo y Lucas) describen el bautismo de Jesús. En el Evangelio de Juan hay una mención tácita del hecho (Juan 1:32-34).
El Evangelio de Marcos presenta a Juan como el cumplidor de una profecía de Isaías (que, en realidad, es una compilación de frases del Segundo Isaías, del Libro de Malaquías y del Éxodo). Esta profecía hablaba de un mensajero que iba por delante y de una voz que clama en el desierto. Dice que Juan usaba un manto hecho de pelo de camello y que se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre. Juan proclamaba el bautismo del arrepentido para el perdón de los pecados. Según Marcos, Juan decía que vendría otro después de él que no bautizaría con agua, sino con el Espíritu Santo.
Según el autor desconocido de este evangelio, Jesús acudió a Juan y fue bautizado por él en el río Jordán y añade a la escena un mensaje que enfatiza la superioridad de Jesús sobre Juan a ojos de Dios:
Posteriormente, se narra la muerte de Juan. El tetrarca Herodes Antipas, al escuchar historias de Jesús, piensa que Juan el Bautista ha resucitado de los muertos. Posteriormente, Marcos explica que Juan condenó a Herodes Antipas por casarse con Herodías, la exmujer de su hermano (al que llama Felipe). Herodías pedía su ejecución, pero Herodes Antipas se entretenía escuchando sus historias y era reacio a hacerlo porque le temía, ya que era un hombre «recto y sagrado».
El relato narra posteriormente que la hija de Herodías danzó ante Antipas, lo que le gustó tanto que le ofreció que escogiera cualquier cosa como premio. La hija preguntó a su madre, la cual le dijo que pidiera la cabeza de Juan el Bautista. Aunque reacio, Antipas ordenó la decapitación de Juan, y su cabeza le fue entregada a Salomé en un plato. Los discípulos de Juan tomaron el cuerpo y lo enterraron en una tumba (Marcos 6:17-29).
Este pasaje presenta varios problemas. El Evangelio de Marcos identifica erróneamente a Herodes Antipas como un «rey», cuando era un tetrarca, y llama Filipo al exmarido de Herodías cuando se sabe se llamaba Herodes Boeto (también conocido como Herodes el Joven). Además, otros textos hablan de «la hija de Herodes, Herodías». Muchos académicos creen que esto último es lo correcto y que fue corregido en versiones posteriores del texto de Marcos y los evangelios de Mateo y Lucas. Flavio Josefo dice que Herodías tenía una hija llamada Salomé.
Los académicos han especulado sobre el origen de esta historia. Muestra signos de haber sido compuesta en arameo, que era un idioma que Marcos aparentemente no hablaba, por lo que puede haberla sacado de alguna fuente palestina. Hay diversas opiniones sobre la cantidad de material histórico que contiene. Muchos académicos han considerado que la historia del arresto, la ejecución y el entierro de Juan puede haberse elaborado para relacionarla con el destino de Jesús.
El relato del Evangelio de Mateo contiene la profecía de Isaías, y la información del Libro de Malaquías y del Libro del Éxodo es mencionada por el propio Jesús más adelante. La descripción de Juan se toma directamente del Evangelio de Marcos: «un manto hecho de pelo de camello, un cinturón de cuero en la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre», junto con el anuncio de que el que vendría posteriormente bautizaría con el Espíritu Santo «y el fuego» (Mateo 3:1-12). A diferencia de Marcos, Mateo describe a Juan como crítico con los fariseos y saduceos y aparece predicando que «el reino de los cielos se acerca» y un «juicio venidero». Mateo abrevia la historia de la decapitación de Juan y añade dos elementos: que Herodes Antipas quería ver muerto a Juan y que Jesús fue informado de este hecho por sus discípulos.
Mateo no se centra en Herodes Antipas, sino en Juan como el precursor de Jesús. Mientras que Marcos dice que Herodes Antipas mató a Juan a regañadientes y por la insistencia de Herodías, Mateo afirma que Herodes Antipas quería ver muerto a Juan.
En este evangelio, Jesús dice:
En el Evangelio de Lucas y en los Hechos de los Apóstoles
El Evangelio de Lucas incluye un relato de la concepción milagrosa de Juan el Bautista por su madre Isabel, que era estéril (Lucas 1:7-9) y esposa de Zacarías, ambos ancianos y sin hijos. Se ha afirmado que quizás este evangelio definiese a Isabel como estéril por haber pasado ya la menopausia.
Según el relato de Lucas, el ángel Gabriel le anticipó el nacimiento de Juan a Zacarías mientras este ejercía de sacerdote en el Templo de Jerusalén. Zacarías es descrito como un sacerdote de la casa de Abías e Isabel es descrita como descendiente de Aarón (Lucas 1:5). Esto implica que ambos cónyuges eran descendientes de Aarón. Los católicos, los anglicanos y los luteranos celebran la natividad de Juan el Bautista el 24 de junio, seis meses antes de la Navidad.