Juan de Brébeuf (en francés: Jean de Brébeuf; Condé-sur-Vire, Normandía, Francia, 25 de marzo de 1593-Misión de St. Ignace II, Tay, Ontario, Canadá, 16 de marzo de 1649) fue un presbítero jesuita francés que viajó por Nueva Francia en 1625. Realizó su ministerio religioso en Francia entre 1629 y 1633 y, posteriormente, trabajó sobre todo con los hurones. Aprendió su idioma y su cultura y escribió mucho sobre ellos para ayudar a otros misioneros.
En 1649, Brébeuf y otros misioneros fueron capturados cuando los iroqueses arrasaron un pueblo de los hurones, referido en francés como St. Louis. Los misioneros y los hurones capturados fueron torturados ritualmente y se les asesinó el 16 de marzo de 1649. La Iglesia católica beatificó a Brébeuf en 1925 y fue canonizado, junto con otros ocho jesuitas, en 1930.
Brébeuf nació el 25 de marzo de 1593 en Condé-sur-Vire, Normandía, Francia. (era tío del poeta Georges de Brébeuf). Se unió a la Compañía de Jesús en 1617, cuando tenía 24 años, y pasó dos años bajo la dirección espiritual de Lancelot Marin. Entre 1619 y 1621 fue profesor en el Colegio de Rouen. Brébeuf estuvo cerca de ser expulsado de la Compañía cuando contrajo la tuberculosis en 1620, una enfermedad mortal común que le impedía estudiar y ser profesor.
Sus notas como estudiante no fueron particularmente buenas, pero Brébeuf tenía facilidad para aprender idiomas. Posteriormente, en Nueva Francia, enseñaría los idiomas indígenas a los misioneros y comerciantes franceses. Brébeuf fue ordenado sacerdote en Pontoise en febrero de 1622.
Después de tres años como mayordomo en el Colegio de Rouen, Brébeuf fue escogido por el provincial jesuita de Francia, el sacerdote Pierre Coton, para embarcar de misionero a Nueva Francia.
En junio de 1625, Brébeuf llegó a Quebec con los sacerdotes Carlos Lalemant y Énemond Massé, y con los jesuitas laicos Francois Charton y Gilbert Burel. Trabajó en Sainte-Marie among the Hurons.
Durante unos cinco meses, vivió con una tribu de los innu, que hablaban algoquino. Posteriormente, se le envió con los hurones, con el sacerdote Anne Nouée. Desde entonces, Brébeuf trabajó sobre todo como misionero de los hurones, que hablaban iroqués. Brébeuf residió durante una breve temporada con la tribu bear en Toanché, pero no logró convertirlos al catolicismo. Fue convocado a Quebec debido al peligro de que toda la colonia fuese descubierta por los ingleses. Llegó a Quebec el 17 de julio de 1628 después de haber estado fuera cuatro años. El 19 de julio de 1629, Samuel de Champlain se rindió y entregó la colonia a Inglaterra. Los misioneros regresaron a Francia.
En Ruan, Francia, Brébeuf sirvió como predicador y confesor. Realizó sus votos finales como jesuita en 1630. Entre 1631 y 1633, Brébeuf trabajó en el Colegio de Eu, en el norte de Francia, como mayordomo, ministro religioso y confesor. Regresó a Nueva Francia en 1633, donde permaneció el resto de su vida.
Junto con Antoine Daniel y Ambroise Davost, Brébeuf escogió Ihonatiria (Saint-Joseph I) como el lugar central de su actividad misionera con los hurones. En aquel entonces, los hurones sufrieron una epidemia de una nueva enfermedad euroasiática contraída de los europeos. Su tasa de mortalidad fue alta, ya que no era inmunes a esa enfermedad ampliamente endémica en Europa. Culparon a los europeos por las muertes, aunque nadie sabía cual era la causa.
Fue llamado Echon por los hurones. Brébeuf se encargó de la enseñanza. Sus largas conversaciones con sus amigos hurones le permitieron tener un buen conocimiento de su cultura y de su espiritualidad. Él aprendió su dioma y lo enseñó a otros misioneros y colonos. Compañeros jesuitas como Ragueneau describieron su facilidad y adaptabilidad al estilo de vida hurón.
El progreso de Brébeuf como misionero logrando conversiones fue lento. No fue hasta 1635 cuando algunos hurones aceptaron ser bautizados como cristianos. Él dijo que había realizado 14 conversiones en 1635 y, el año siguiente, dijo que había logrado 86. En 1636 escribió un informe detallado de la Fiesta Hurón de la Muerte, un reentierro masivo de restos de seres queridos después del traslado de la comunidad de un pueblo. Estaba acompañado de un elaborado ritual y de la entrega de regalos. En la década de 1940, una excavación arqueológica en el lugar descrito por Brebéuf confirmó muchas de sus observaciones.
En 1639, Brébeuf fue sucedido como superior de la Misión de Saint-Joseph I por Jerónimo Lalemant; fue llamado a ser el superior en su nueva fundación, la Misión Saint-Joseph II. En 1640, tras una misión sin éxito en el pueblo neutral, Brébeuf se rompió la clavícula. Fue enviado a Quebec para recuperarse, y trabajó como procurador de la misión. Enseñó el hurón, actuando como confesor y asesor de ursulinas y religiosos hospitalarios. Los domingos y festivos, predicaba a los colonos franceses.
El rigor educativo de los seminarios jesuitas preparaba a los misioneros para adquirir las lenguas nativas. Pero, como ellos habían aprendido las lenguas clásicas y romances, ellos tenían mucha dificultad con las diferentes normas lingüísticas de los idiomas indígenas del Nuevo Mundo. El estudio de Brébeuf de las lenguas también fue moldeado por su formación religiosa. La teología católica actual trató de conciliar el conocimiento de los idiomas del mundo con el relato bíblico de la Torre de Babel, ya que la Biblia era la base de la historia europea. Esta influencia se puede ver en sus escritos sobre los idiomas, recopilados en las Relaciones jesuitas.
La gran facilidad de Juan de Brébeuf para los idiomas fue una de las razones por las que fue escogido como misionero de los hurones en 1626. Se caracterizó por su compromiso de aprender el idioma hurón. Las personas con una fuerte actitud positiva hacia el idioma suelen aprender el idioma con mucha más facilidad. Era ampliamente reconocido que Brébeuf dominaba mejor el estilo de la oratoria nativa, con el uso de metáforas, circunloquios y repetición. También se prodigó a la hora de enseñar el idioma y escribió para advertir al resto de los misioneros de las dificultades.
Con el aumento de sus habilidades en la lengua hurón, Brébeuf se mostró optimista sobre el avance de los objetivos de los misioneros. Mediante el conocimiento de las creencias religiosas de los hurones y la comunicación de los fundamentos cristianos, estaba seguro de que podría convertirlos al cristianismo. Él mostraba a la gente que no acabaría con todas sus creencias tradicionales.
Brébeuf trabajó incansablemente para registrar sus hallazgos en beneficio de otros misioneros. Se basó en el trabajo de los franciscanos recoletos y avanzó significativamente en sus estudios, sobre todo en las representaciones fonéticas. Descubrió y escribió sobre las características de las palabras compuestas en hurón, lo que pudo haber sido su mayor contribución lingüística. Este avance tuvo enormes consecuencias en posteriores estudios, convirtiéndose en la base de todo el trabajo lingüístico jesuita posterior.
Él tradujo el catecismo de Diego de Ledesma del francés al hurón, y organizó su impresión. Fue el primer texto impreso en esa lengua con ortografía francesa. También realizó un diccionario del idioma hurón, centrándose en la traducción de frases religiosas de oraciones y de la Biblia.
Hacia 1642, Brébeuf compuso el villancico hurón, que es la canción navideña más antigua de Canadá. Escribió la letra en hurón. La música está basada en la canción tradicional francesa Une Jeune Pucelle (Una bella criada).