Tal Día como Hoy

Juan Yagüe

General español (1891-1952).

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Juan Yagüe Blanco (San Leonardo, 9 de noviembre de 1891​-Burgos, 21 de octubre de 1952)​ fue un militar español, conocido por pertenecer al grupo de los llamados africanistas.​ Formó parte del cuerpo de la Legión durante la guerra del Rif y durante la sublevación de Asturias en 1934 tuvo el mando de las tropas africanas que fueron enviadas para reprimir a los obreros sublevados. Militante convencido de la Falange Española y amigo de José Antonio Primo de Rivera, desempeñó un importante papel durante el golpe de Estado de julio de 1936 y posteriormente durante la guerra civil española, primero al mando de la columna que ocupó Extremadura y también como comandante del Cuerpo de Ejército Marroquí durante la batalla del Ebro. También ha sido considerado responsable de la masacre de Badajoz, perpetrada tras la toma de la ciudad por las tropas bajo su mando, por lo que recibió el apelativo popular de el Carnicero de Badajoz.​​​

Tras la guerra fue nombrado ministro del Aire por Franco y posteriormente capitán general de la VI Región Militar, en Burgos. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial llegó a mantener contacto y afinidad con Hermann Göring, jerarca de la Alemania nazi.​

Nacido en la localidad soriana de San Leonardo el 9 de noviembre de 1891.​ Era hijo de Juan Yagüe Rodrigo, médico oriundo de Ucero (Soria), y de Maximiana Blanco Salas, natural de la localidad burgalesa de Salas de los Infantes.​

En agosto de 1907 ingresó en la Academia de Infantería de Toledo mientras era director de la misma el coronel Juan San Pedro y Cea.​ Coincidió en la misma promoción que los generales Francisco Franco y Emilio Esteban Infantes. En 1912 es ascendido a primer teniente después de cuatro años de destino en Burgos, y hasta marzo de 1914 no pasa a prestar sus servicios en el Regimiento de Infantería "Saboya" n.º 6, de guarnición en Tetuán.​

Algún tiempo después Yagüe marchó a África, donde combatió en la guerra del Rif dentro de las fuerzas de la Legión. Fue allí donde se ganó la fama de oficial "africanista",​ al igual que otros mandos como Varela, Millán-Astray, Sanjurjo, Goded o Franco.​

Nunca mostró demasiadas simpatías por el régimen republicano, al considerar que éste había frustrado su carrera militar.​ En octubre de 1934 fue enviado a Asturias al mando de las tropas africanas con la misión de reprimir a los obreros y mineros asturianos que se habían rebelado. En principio, este puesto lo ocupaba el teniente coronel López Bravo, pero el jefe del Estado Mayor, Francisco Franco, lo sustituyó cuando expresó alguna duda acerca de que las tropas fueran a disparar contra la población civil.​ Una vez desplegado en Asturias, Yagüe destacó por el empleo de una extraordinaria violencia en la represión de los obreros insurrectos.​ Cuando el general Eduardo López Ochoa alcanzó un acuerdo con los obreros, Yagüe se indignó y mantuvo una encendida discusión con él, llegando a acusarlo de ser cómplice de los rebeldes.​

Yagüe se afilió a Falange Española y fue amigo de José Antonio Primo de Rivera, y su actuación política siempre fluctuó entre dicha ideología y la fidelidad a Franco. En momentos delicados como el de la unificación de Falange con los carlistas de 1937, que generó algunos conflictos, siempre optó por el segundo.

Después de las elecciones de febrero de 1936, Yagüe pasó a integrar la conspiración militar para derribar al Gobierno del Frente Popular. Por aquel entonces era el comandante de una de las banderas de la Legión, ostentando el rango de teniente coronel y destinado en Ceuta.

A mediados de julio, en el transcurso de unas maniobras militares del Ejército de África en Llano Amarillo, durante el banquete posterior al desfile Yagüe celebró un encuentro con otros oficiales implicados en la trama golpista.​ Durante la reunión se oyó en repetidas veces «¡CAFÉ!», que en realidad quería decir «¡Camaradas, Arriba Falange Española!».​ Yagüe estaba a cargo de la sublevación militar en Ceuta.​ A las 23:00 del 17 de julio, después de que la sublevación hubiera comenzado en Melilla de forma inesperada, se hizo con el control de Ceuta de forma rápida y fácil, sin siquiera haber disparado un solo tiro.​ Una vez que la rebelión había triunfado en todo el Marruecos español, el descabezamiento de los mandos de la Legión dejó a Juan Yagüe como comandante en jefe de la unidad.​ Fue el comienzo de la guerra civil española.

A principios de agosto de 1936 ya había atravesado el estrecho de Gibraltar y se encontraba en la Península. En Sevilla los sublevados organizaron una Columna, al frente de la cual fue puesto Yagüe, formada principalmente con efectivos del Ejército de África.​ Inmediatamente se puso en marcha, avanzando hacia el norte con el objetivo de llegar a Madrid. La violencia de los legionarios y las tropas marroquíes de Yagüe pronto crearon el terror en Extremadura, provocando la huida de miles de refugiados.​ En Almendralejo, por ejemplo, murieron alrededor de mil civiles. El 10 de agosto Yagüe alcanzó Mérida, después de haber avanzado unos trescientos kilómetros en menos de siete días. Esto constituyó una gran victoria, ya que supuso la unión de las fuerzas sublevadas en el sur con las fuerzas de Emilio Mola en el norte.​ Pero la ciudad de Badajoz había quedado aislada en la retaguardia de los sublevados y seguía resistiendo.

Yagüe y tres mil soldados de su columna se dirigieron a la capital pacense, donde resistían otros tres mil efectivos republicanos, muchos de ellos milicianos. La batalla de Badajoz fue de las más cruentas de la campaña. El 14 de agosto de 1936 se produjo el asalto de la Legión contra las murallas de la ciudad, que inicialmente fue rechazado por las ametralladoras republicanas, causando muchas bajas entre las fuerzas asaltantes; un segundo asalto logró entrar en la ciudad. La batalla se alargó hasta que anocheció, y tras lo cual las fuerzas del Ejército de África desencadenaron una sangrienta represión. Algunas fuentes hablan de dos mil​ y cuatro mil civiles ejecutados.​ La magnitud de la matanza se trasluce, en mayores proporciones, en la respuesta que Yagüe le dio al periodista John T. Whitaker, del New York Herald Tribune, cuando éste le interrogó sobre lo sucedido:​

El portugués Mário Neves fue otro de los pocos periodistas que habló con el militar, quien reconoció los fusilamientos que estaban ocurriendo. El historiador Hugh Thomas señala que Yagüe no hizo nada por evitar las ejecuciones.​ La luego denominada matanza de Badajoz provocó un escándalo internacional y supuso que Yagüe acabara siendo conocido como el Carnicero de Badajoz.

Ascendido a coronel, Yagüe continuó el avance hacia Madrid, a lo largo del río Tajo.​ El 2 de septiembre sus fuerzas llegaron a las afueras de Talavera de la Reina y al día siguiente tomaron al asalto la ciudad, logrando una importante victoria. Nuevamente, sus fuerzas volvieron a perpetrar otra masacre sobre la población civil. El avance hacia la capital continuó, pero se ralentizó mucho en comparación con las semanas anteriores por el significativo aumento de la resistencia republicana.​ Las bajas también se incrementaron. El 21 de septiembre el Ejército de África conquistó la población de Maqueda, donde la carretera se dividía en dos: una continuaba hacia Madrid y la otra se desviaba hacia Toledo, donde resistía un grupo de fuerzas sublevadas al mando del coronel Moscardó. En ese momento intervino Franco en el mando de las operaciones y decidió desviarse a Toledo, para gran indignación de algunos de los altos mandos sublevados. Yagüe y otros oficiales mantuvieron una postura totalmente opuesta y le advirtieron sobre el error que suponía este cambio.​

Yagüe fue sustituido por el general Varela, que sería quien continuase el avance hacia Madrid.​

En abril de 1937 Franco publicó el Decreto de Unificación, por el cual ordenaba la unificación de la Falange con la Comunión Tradicionalista carlista en un único partido político, la Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (FET y de las JONS). A esta decisión se opuso un sector de Falange liderado por Manuel Hedilla, sustituto temporal de Primo de Rivera. En medio del conflicto Yagüe llegó a mandar un telegrama a Hedilla en el que le decía: "Hoy más que nunca estoy a sus órdenes". Aunque el telegrama fue interceptado por sus oficiales superiores, Franco ignoró este incidente y no tomó ninguna acción.​ De hecho, en diciembre de 1937 Franco lo nombró miembro del Consejo Nacional de FET y de las JONS, que se reunió en el burgalés Monasterio de las Huelgas.​

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