Tal Día como Hoy

Juan Santamaría

Héroe nacional costarricense

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Juan Santamaría (Alajuela, República Federal de Centro América (actual Costa Rica), 29 de agosto de 1831-Rivas, Nicaragua, 11 de abril de 1856) es uno de los dos héroes nacionales reconocidos oficialmente por Costa Rica, junto al expresidente Juan Rafael Mora Porras, y uno de los 14 héroes nacionales de la campaña nacional de 1856 -1857. Se le atribuye la quema del llamado Mesón de Guerra, en Rivas, durante la batalla del mismo nombre, el 11 de abril de 1856, en el marco de la Campaña Nacional de 1856-1857 y la Guerra Nacional de Nicaragua. En dicho mesón, se encontraban los filibusteros comandados por el estadounidense William Walker. En ese acto heroico, que contribuyó a que los costarricenses lograsen ganar la batalla, perdió la vida. No fue sino hasta 35 años más tarde, en 1891, cuando se le empezó a idealizar como héroe nacional en medio de una época determinante para la consolidación de la identidad costarricense.

El 15 de septiembre de aquel 1891 se inauguró la estatua de bronce elaborada por el escultor francés Aristide Croisy en el Parque Juan Santamaría de Alajuela. Después se ha bautizado con su nombre al principal aeropuerto del país, al Museo Histórico Cultural de la citada ciudad, y se le han consagrado obras literarias, musicales y de artes plásticas, además de múltiples estudios de carácter histórico, en parte motivados porque, a lo largo de los años, algunas personas se han cuestionado su existencia.

El 11 de abril de 2011 marca la fecha en la cual Juan Santamaría es oficialmente declarado por las autoridades costarricenses como héroe nacional, a pesar de que la fiesta cívica en honor al soldado alajuelense se venía celebrando en el país ritualmente desde 1915. Para muchos costarricenses, Juan Santamaría representa el vivo espíritu nacional en la forma de un joven de cuna humilde que está dispuesto a dar la vida por la libertad de su pueblo y de su país.

El futuro héroe fue hijo extramatrimonial de Manuela Santamaría Rodríguez, también conocida como Manuela Gallego (mote con que se conocía a la familia Rodríguez en Alajuela, como consta en la partida de nacimiento de Narcisa, madre de Manuela, y en las de sus tías María de la Trinidad y Teresa Josefa) o Manuela Carvajal (debido a que su padre era Mateo Santamaría Carvajal, quien en aquel tiempo utilizaba indistintamente sus apellidos paterno o materno).​ Resulta claro que el apellido legítimo de Manuela era el de Santamaría, heredado a Juan como hijo natural que era, aunque la documentación donde aparece registrado el nombre de ella también hace ver el uso del apellido Gallego, mote que le aplicaban a su madre y el de Carvajal, apellido usado frecuentemente por su padre. No se conoce el nombre del padre de Juan, según consta en su fe de bautismo de la Parroquia de Alajuela, en la que figuran las siglas "p.n.c" (de padre no conocido).​ No obstante, en El negro en Costa Rica , Meléndez y Duncan citan que fue hijo natural de un guanacasteco de etnia negra, de allí que fuera mulato.​ En algunos textos se le atribuyen dos hermanos llamados Joaquina y Rufino,​ pero la petición de pensión de su madre dice con claridad que Juan era su único hijo.​ A los diez años, ingresó en el cuartel de armas aprendiendo a tocar el tambor.​​​ En su infancia y juventud, fue jornalero y ayudante de albañil.​​​ Fue sacristán de la Iglesia de Alajuela y también sirviente de casa.​​​ Sus amigos le apodaban El Erizo por su cabello ensortijado.​ En ocasión de la Campaña Nacional de 1856-1857, ingresó en las tropas de su provincia natal comandadas por el coronel Manuel G. del Bosque emprendiendo el viaje el 4 de marzo de 1856.​​​

Participación en la campaña contra los filibusteros

En 1853 en Nicaragua se estaba dando una guerra civil, debido a que los partidarios liberales del bando democrático se habían alzado en armas contra el gobierno del presidente Fruto Chamorro Pérez, cuyos seguidores formaban el bando legitimista, que se hace fuerte en la ciudad de Granada.

Los democráticos, cuya plaza fuerte era la ciudad de León, contrataron por intermedio de Francisco Castellón Sanabria y Máximo Jerez Tellería a los filibusteros del sur de Estados Unidos bajo el mando de William Walker, quien se hizo con el control del gobierno y se declaró presidente de Nicaragua.

Tras el descubrimiento de oro en California en 1848, se abrió al año siguiente la llamada vía del Tránsito,​ por la que los viajeros que iban del este al oeste de Estados Unidos, se desplazaban a San Juan del Norte. El barco que los esperaba allí los conducía por el río San Juan y el lago de Nicaragua a La Virgen, donde tomaban diligencias que los dejaban en San Juan del Sur, sitio en el que se embarcaban para California. El trayecto era a la inversa para quienes iban del oeste al este de Estados Unidos.

El éxito de la vía del Tránsito incrementó el interés por construir un canal interoceánico, y avivó la competencia entre Estados Unidos y Gran Bretaña, la cual culminó en la firma del tratado Clayton-Bulwer​ en abril de 1850, por el cual ambas potencias se comprometían a no tener un control exclusivo sobre el posible canal. En tales circunstancias, el interés de Walker por consolidar su presencia en el sur de Nicaragua y el norte de Costa Rica se explica porque tal dominio le garantizaría una posición estratégica en cualquier negociación para la construcción del canal.​ Aunque Walker ganaba apoyo de los liberales nicaragüenses y de los esclavistas de Estados Unidos, que veían la oportunidad de anexionar Centro América, también surgía cierta aversión contra él en la zona e incluso en el Reino Unido.​​​

Juan Rafael Mora Porras, jefe de Estado de Costa Rica en ese entonces, tuvo la visión suficiente para reconocer el peligro que implicaba el proyecto de Walker para la integridad territorial de Costa Rica, por lo que llamó a la población a tomar las armas y marchar al norte, a Nicaragua, a luchar contra el invasor extranjero.​ Santamaría era tambor en el cuartel de Alajuela y en esa calidad partió con el ejército costarricense.

Después de eliminar un pequeño grupo de soldados de Walker en la batalla de Santa Rosa, las tropas costarricenses siguieron su ruta hacia el norte y llegaron a la ciudad de Rivas (Nicaragua) el 8 de abril. Tres días después allí se produjo la segunda batalla de Rivas.

La primera batalla de Rivas ocurre un año antes, en 1855, al llegar William Walker a Nicaragua y enfrentarse contra fuerzas de ese país. Pero es en 1856 que los costarricenses tendrían uno de los más recordados enfrentamientos contra los filibusteros.

El combate del 11 de abril en Rivas fue feroz. Los costarricenses no eran capaces de hacer que los hombres de Walker salieran del llamado Mesón de Guerra, la casa que tenían como centro de comando, y desde donde ellos tenían una posición de ataque ventajosa.

Según la historia secular, el 11 de abril de 1856, el general salvadoreño José María Cañas sugirió que uno de los soldados avanzara hacia el mesón con una antorcha y la incendiara. Como voluntario a la tarea se presentó el teniente Luis Pacheco Bertora (cartaginés), quien lo intentó, pero cayó seriamente herido de tres balazos.​​ Al caer Pacheco, tomó la tea un nicaragüense que peleaba en las filas costarricenses, Joaquín Rosales, pero cayó abatido por las balas antes de llegar al mesón.​​ Juan Santamaría, de 25 años, se ofreció, con la condición de que, en caso de que muriera, algún otro soldado se hiciera cargo de su madre.​​ Entonces tomó la antorcha, avanzó y fue mortalmente herido por el enemigo.​​​ Antes de morir, logró prender fuego al mesón y así contribuyó a la victoria costarricense en Rivas.​​​​​

El reconocimiento de los méritos de Juan Santamaría como héroe de la Campaña Nacional de 1856-1857 surgió casi treinta años después de su hazaña en 1885,​

El 25 de abril de 1885, se bautizan dos embarcaciones de guardacostas con los nombres de

cuando su memoria fue en cierto modo excavada de un pasado indiferente y se le glorificó al punto de convertirlo en el héroe nacional de Costa Rica.

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