Juan Ramón Duarte Ibarguren (Los Toldos, Buenos Aires, 1914 - Buenos Aires, 9 de abril de 1953), fue un político argentino, hermano mayor de Eva Perón, que se desempeñó como secretario privado del presidente Juan Domingo Perón.
Fue empresario del cine y gestor del Fondo de Fomento Cinematográfico, institución que tuvo un papel fundamental en el desarrollo del cine argentino a lo largo de su historia. Tenía el 25% de las acciones de la empresa Argentina Sono Film y gran parte de la empresa Emelco.
Falleció de un disparo en la cabeza, como consecuencia de un supuesto acto suicida.
Juan Ramón Duarte nació en el campo La Unión, propiedad de su padre, a 20 km de la población de Los Toldos y 60 km al sur de Junín. Fue el único varón de los cinco hijos que tuvieron Juan Duarte y Juana Ibarguren. Su hermana menor fue Eva Duarte, Evita. Era conocido por su sobrenombre de Juancito. Al igual que su hermana, Juan Duarte no fue reconocido por su padre, quien vivía en concubinato con su madre, al tiempo que mantenía una familia formal en Chivilcoy.
Poco después de morir su padre, debió comenzar a trabajar con 16 años para aportar a la difícil situación económica de su familia, que en 1930 se había radicado en Junín buscando prosperar en la ciudad. Al comenzar a trabajar como viajante de comercio para la empresa de jabones Guereño, Juancito se convirtió en el principal sostén de la familia. En 1934 migró a Buenos Aires y pocos meses después lo siguió su hermana Eva.
Con cinco años de diferencia entre ambos, Eva y Juan Duarte mantuvieron siempre una estrecha relación. Juan cuidaba a Eva cuando ésta era una adolescente pobre intentando abrirse camino como actriz en la gran ciudad.
Cuando Eva conoció a Juan Domingo Perón en 1944, quien sería elegido presidente dos años después, y contrajo matrimonio con él, volviéndose una de las personas más poderosas del país, ella pasó a cuidar a Juan Duarte, dándole empleo como secretario privado de Perón.
Mantenía relaciones oficiales con dos actrices, Elina Colomer, quien fue muy probablemente su gran amor, y Fanny Navarro, solía acudir al salón de tango Tabarís.
Juan Duarte estableció una estrecha amistad con Héctor Cámpora, conocido como Camporita, quien en 1973 sería elegido presidente de la Nación.
Durante la dictadura autodenominada Revolución Libertadora su pareja Navarro interrogada por un personaje oscuro llamado El capitán Gandhi en persona dirigió el interrogatorio: después de sacar de la bolsa la cabeza de Duarte la apoyó sobre el escritorio mostrándosela a Colomer. Próspero Germán Fernández Alvariño, cercano a Pedro Eugenio Aramburu, junto a otros compañeros, exhumó el cuerpo de Juan Duarte sin orden judicial, le cortó la cabeza, y la puso sobre una bandeja tapada por un pañuelo en su oficina. Fernández Alvariño había sido uno de los jefes de los grupos parapoliciales antiperonistas o comandos civiles, que cruzó fuego con las Fuerzas Armadas y de Seguridad en el golpe fallido de junio y el efectivo de septiembre de 1955 que se instaló como Revolución Libertadora..
Héctor Olivera, director de la película Ay, Juancito, reflexiona sobre Juan Duarte:
El 26 de julio de 1952 murió Eva Perón a causa de un cáncer de útero. Su hermano, Juan Duarte, se vio afectado por el fallecimiento.
En noviembre de ese año Duarte viajó a Europa para recibir tratamiento médico por una enfermedad diagnosticada previamente, según testimonios periodísticos y biográficos de la época.
En abril de 1953, el presidente Juan Domingo Perón realizó una alocución radial
El 9 de abril de 1953, Juan Duarte fue hallado muerto en su domicilio, con una herida de bala en la cabeza. La versión oficial informó que se trató de un suicidio. Sectores de la oposición política sostuvieron entonces la hipótesis de un homicidio, interpretación que ha sido recogida en distintas obras historiográficas posteriores, sin que se haya modificado la conclusión judicial original.
Tras su muerte se difundió una carta atribuida a Duarte, dirigida a Perón, cuyo contenido fue reproducido por la prensa y por investigaciones posteriores como parte del debate histórico sobre el episodio.
El único testimonio citado en algunas reconstrucciones periodísticas fue el de Alfredo Gómez Morel, escritor chileno que en ese momento se desempeñaba como custodio, aunque su relato ha sido considerado de valor limitado por los historiadores debido a la ausencia de corroboración independiente.
Juan Duarte fue sepultado en el Cementerio de la Recoleta, en la tumba familiar. Durante el funeral, su madre, Juana Ibarguren, expresó públicamente su convicción de que la muerte no había sido voluntaria, según consignaron testigos y cronistas de la época.