Juan José Arévalo Bermejo (Taxisco, 10 de septiembre de 1904-Ciudad de Guatemala, 8 de octubre de 1990) fue un estadista, educador, político, diplomático y escritor guatemalteco, presidente de Guatemala desde el 15 de marzo de 1945 hasta el 15 de marzo de 1951.
Hijo de Mariano Arévalo Bonilla y Elena Bermejo de Paz, obtuvo en 1934 el doctorado en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Nacional de La Plata en Argentina, desempeñándose luego como profesor en la Universidad Nacional de Tucumán y Universidad de Buenos Aires, secretario de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de La Plata, inspector de la Universidad Nacional de Cuyo y organizador de la Escuela Normal de San Luis.
En 1944, fue elegido presidente de Guatemala de 1945 a 1951 tras la Revolución de 1944. Es considerado el primer presidente libre y popularmente electo en ese país. Se definió a sí mismo como un socialista espiritual, que impulsó numerosas reformas para integrar a las clases más pobres de la sociedad guatemalteca, basado en el New Deal del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt; sin embargo, por ser estas reformas totalmente nuevas para Guatemala, la derecha de su país lo tildó de comunista. Durante su gobierno se produjeron más de 30 intentos de golpes de estado. Firmó el Código de Trabajo de 1947 que puso fin a la llamada "ley de vagancia", que obligaba a los campesinos a trabajar 50 días al año en las haciendas. También incorporó el máximo de ocho horas, el salario mínimo, el descanso los domingos y habilitó a los sindicatos. El trabajo infantil pasó a estar prohibido, el gobierno creó el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, legalizó el derecho a la huelga y el derecho al voto alcanzó a todos los varones mayores de edad y a las mujeres con capacidad de leer y escribir.
Durante el gobierno del coronel Jacobo Árbenz Guzmán, quien le sucedió en el cargo, fue embajador itinerante de Guatemala. Fue también un prolífico escritor, cuyas obras versan sobre temas de pedagogía e historia de Guatemala. Durante su exilio fue embajador de Guatemala en Francia, Chile, Venezuela, República Dominicana e Israel, y regresó a Guatemala en 1978. Finalmente murió en la Ciudad de Guatemala, el 8 de octubre de 1990. Es padre del actual presidente de la República de Guatemala Bernardo Arévalo.
Arévalo nació en Taxisco, Santa Rosa, el 10 de septiembre de 1904, hijo de Mariano Arévalo Bonilla y Elena Bermejo de Paz. Nació en el seno de una familia de clase media baja. Desde su niñez demostró liderazgo e inteligencia, fue compañero de estudios de Luis Martínez Mont desde los diecisiete años, con quien fueron discípulos del profesor Miguel Morazán en la Escuela Normal Central para Varones. Martínez Mont y Arévalo fueron desde entonces entrañables amigos; estudiaron juntos magisterio y para 1923 ya eran profesores ejemplares en la Escuela Normal Central para Varones. También se embarcaron en la creación de una revista literaria, que llamaron Alba y aunque solo tuvo cuatro números, publicó textos de los reconocidos escritores guatemaltecos Rafael Arévalo Martínez, Flavio Herrera y Carlos Wyld Ospina. En 1927, como parte de su proyecto educativo, el gobierno del general Lázaro Chacón había convocado a un concurso para docentes, donde los mejores serían premiados con becas para estudiar pedagogía en el extranjero; ambos ganaron: Martínez Mont partió hacia Suiza y Arévalo hacia Argentina.
Su partida de nacimiento oficial se encuentra microfilmada y digitalizada por familysearch.org.
El año 1932 fue difícil para Arévalo: el gobierno del general Jorge Ubico había decidido recortarles la pensión que les enviaba mensualmente y que les servía para dedicarse a estudiar de lleno. En un principio recibían 175 quetzales mensuales pero ahora se les entregarían solo 116 quetzales; esta reducción obedeció a los cambios en educación que hizo el general Ubico, quien no prosiguió el proyecto de reestructuración que habían iniciado los generales José María Orellana y Lázaro Chacón.
Retorno a Guatemala y gobierno de Jorge Ubico
La situación en Guatemala se complicaba para los intelectuales ya que sus proyectos en el extranjero fracasaban; Luis Martínez Mont, Arévalo y dos amigos más se marcharon y se prometieron «servir a Guatemala desde fuera, pero servirla limpios de culpa, pues el país era cada día más una cárcel. Los cementerios crecían a velocidad inusitada, el magisterio estaba intimidado». Debido al gobierno autoritario de Jorge Ubico Castañeda, no era fácil poder salir del país en esos días. En 1932, a Luis Martínez Mont lo invitaron a un viaje a Washington como parte de una delegación oficial, y concluyeron que era una oportunidad única para marcharse de Guatemala; Martínez pensó que desde Estados Unidos sería sencillo volar a Suiza y retomar sus contactos. Arévalo también ideó un plan: enviarle un telegrama a Ubico para informarle que iría a visitar a unos amigos a Argentina y que estaría fuera solamente unos días. Ambos prometieron escribirse algún texto cifrado para confirmar que era seguro partir; el primero en hacerlo fue Martínez Mont, quien redactó desde Washington: «Johnny Walker. Todo va bien. No dejes pasar el mes de septiembre sin demostrar que tienes grande la quijada. Salú che». Arévalo entendió el mensaje como una invitación a irse de Guatemala; pero cuando apenas estaba llegando a Buenos Aires se enteró de que Martínez no voló a Suiza sino que retornó a Guatemala, a integrarse en el gabinete de Ubico y unos meses después le habían nombrado director de la Escuela Normal Central para Varones. «Aquella enigmática carta desde Washington insinuándome que aprovechara el mes de septiembre para abandonar el país, aparecía ahora con los visos de un empujón a fin de que yo dejara el campo vacío», «no me lo expliqué nunca», escribió Arévalo.
En 1934 obtuvo el doctorado en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la educación de la Universidad Nacional de La Plata por la tesis titulada "La pedagogía de la personalidad".
En 1936 fue designado titular de la cátedra de Literatura en la recién creada Facultad de Filosofía y Letras de Universidad Nacional de Tucumán en Argentina. Simultáneamente fue elegido como secretario de la Facultad de Humanidades y
Ciencias de la Educación en la Universidad de la Plata. En ese momento publica La filosofía de los valores en la pedagogía, que le abrió camino para ser nombrado profesor adjunto de Ciencias de la Educación en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. El prestigio ganado en Argentina por sus ideas renovadoras en el campo de la pedagogía, llevó a que la Universidad Nacional de Cuyo lo contratara para reorganizar la Escuela Normal de San Luis y proyectar un Instituto Pedagógico. En abril de 1943 fue nombrado inspector General de los establecimientos educativos de la Universidad de Mendoza, pero renuncia cuando se produce el golpe de Estado de 1943. Para ese momento, se encontraba ya separado de su primera esposa Elisa Martínez Contreras. Nuevamente designado profesor en la Universidad de Tucumán, lo sorprende el derrocamiento de Ubico y el llamado de la juventud guatemalteca, que lo ha proclamado candidato a la presidencia.
Para la inmensa mayoría de los participantes en las manifestaciones contra el gobierno autoritario de Ubico, y para el resto del pueblo guatemalteco, el Dr. Arévalo era prácticamente un desconocido. Pero un proceso interno de los grupos involucrados en la Revolución de Octubre lo llevó a la presidencia. Como resultado de las jornadas de junio de 1944 que llevaron a la renuncia del general Jorge Ubico, se formaron dos partidos revolucionarios:
El «Frente Popular Libertador» (FPL) que era el «partido estudiantil» formado y dirigido por los jóvenes que desde las asociaciones estudiantiles refundaron la Asociación de Estudiantes Universitarios Entre sus principales dirigentes, todos estudiantes de la Universidad Nacional, figuraron los hermanos Mario y Julio César Méndez Montenegro, Manuel Galich, José Manuel Fortuny, y muchos más, junto con algunos profesionales jóvenes como Augusto Charnaud y Alfonso Bauer Paiz. Este partido creció enormemente en todo el país, pues muchos de los líderes estudiantiles eran de provincia y tenían liderazgo y prestigio en sus pueblos de origen.