John Illingworth Hunt, conocido como Juan Illingworth o Juan Illingrot (Stockport, Reino de Gran Bretaña, 10 de marzo de 1786 - Hacienda Chonana, a orillas del río Daule, Ecuador, 4 de agosto de 1853) fue un militar, agricultor y político inglés naturalizado ecuatoriano que tuvo una destacada participación en las guerras de emancipación hispanoamericana luchando primero al servicio de Chile, entre 1819 a 1821, y luego al de la Gran Colombia, entre 1822 a 1830, para finalmente prestar sus servicios a la naciente república del Ecuador que se volvería su patria adoptiva.
Luego de haber prestado valiosos servicios en la marina de su país de origen durante las guerras napoleónicas, pasó a Chile para unirse a la causa independentista del continente hispanoamericano. Bajo la bandera chilena actuó como corsario al mando de la corbeta Rosa de los Andes con la que hostilizó las costas que van desde el Perú hasta Panamá, y también realizó una exitosa campaña sobre el litoral del Pacífico de Colombia al liberar sus poblados del dominio realista, lo que permitió acelerar el avance del ejército patriota sobre Quito y Pasto. Luego se unió a las filas del ejército de la Gran Colombia, combatiendo en tierra en las principales batallas que permitieron la independencia de los territorios que actualmente son parte de Ecuador. Se radicó luego en Guayaquil en donde hizo gran parte de su vida y formó familia, y también le tocó ser parte en la creación de la primera Escuela Náutica de la zona en 1822, de la cual saldrían varios marinos que prestarían buenos servicios a la Gran Colombia y luego al Ecuador. Establecida la República del Ecuador, y luego de varios vaivenes, entraría en el campo de la agricultura y la política hasta su deceso en 1853.
La historiografía chilena lo considera como uno de los comandantes de buques corsarios más destacados que haya servido bajo la bandera de Chile, la historiografía colombiana como un marino que prestó útiles servicios a la independencia con sus acciones en el litoral del Pacífico de ese país, y la historiografía ecuatoriana como un héroe de su independencia y precursor de su Armada.
Nació en Stockport, Reino Unido, el 10 de marzo de 1786. Sus padres fueron Abraham Illingworth y Mary Hunt. Era sobrino del hermano de Abraham, el arcediano Cayley Illingworth, y de William Illingworth, Esq. (archivista), y sobrino nieto de William Cayley (diputado), descendiente de los barones Cayley y St Quintin, pertenecientes a la nobleza de Nottinghamshire y Yorkshire.
Después de haber recibido una buena educación secundaria ingresó en 1801, con 15 años de edad, a la Royal Navy. En 1804 se embarcó por primera vez como guardiamarina en el navío HMS Venerable, de 74 cañones, que estaba mandado por el capitán John Hunter. Estuvo poco tiempo en este buque ya que el 24 de noviembre naufragó en un temporal en Torbay, salvándose él y el resto de la tripulación.
Luego sirvió por dos años en el navío HMS Saint George, de 98 cañones, bajo las órdenes del capitán Miguel de Courcy, y después pasó a formar parte de la tripulación de la fragata HMS Surveillante, de 38 cañones, que había sido capturada en 1803 a los franceses en Haití. En esta fragata estuvo bajo el mando del capitán Jorge Collier, oficial atrevido y emprendedor, con el que participó en el asedio naval a Copenhague en septiembre de 1807, integrando parte de la flota del almirante James Gambier. Esto dentro del desarrollo de la llamada guerra de las cañoneras que su país libró con el Reino de Dinamarca y Noruega, siendo incluido este conflicto en el marco de las guerras napoleónicas al igual que casi todas las confrontaciones por las que pasaba Europa en esos momentos.
En 1809 el buque en que servía tuvo que llevar a su bordo al general Arthur Wellesley, futuro Duque de Wellington, hacia Lisboa para hacer frente a las tropas francesas en la guerra peninsular. Entre 1809 y 1810, en la misma fragata y al mando de Collier, se distinguió en las variadas operaciones militares que este comandante realizó en el golfo de Vizcaya, en las costas francesas y españolas, capturando buques de guerra y mercantes así como también atacando baterías costeras. Uno de los hechos de armas más destacados que ejecutó durante este período fue cuando, en dos ocasiones, atacó a descubierto las baterías francesas en la bahía de Quiberon, clavó sus cañones y demolió sus trincheras a la vista del enemigo y bajo el tiro de sus reductos.
En 1811 fue ascendido a teniente primero y destinado a la fragata HMS Cornelia, de 32 cañones, que era mandada por el capitán Guillermo Fitzwilliam Owen. En esta fragata participó en la invasión a la isla de Java realizada entre agosto y septiembre, formando parte de la flota del almirante Robert Stopford. Conquistada esa isla regresó a las costas británicas en 1813 a bordo de la misma embarcación, luego de haber pasado por Filipinas y las costas de China.
Su estado de salud a su regreso había decaído un poco debido al clima de la parte oriental del mundo. Pese a ello se embarcó luego en el navío HMS Blenheim, de 74 cañones, mandado por el capitán sir Samuel Warren. Con él estuvo en el bloqueo a la isla de Texel y luego pasó al Mediterráneo, donde estuvo desde junio de 1813 hasta la paz de 1814 al abdicar Napoleón Bonaparte al trono francés.
Como la guerra había terminado obtuvo licencia del almirantazgo y viajó al sur de Francia, pasando luego a España para recuperarse de su alicaída salud en el clima más benigno de este lugar. Estuvo en estos países entre 1815 y 1817, y junto con recobrar su salud, adquirió con mediana perfección el conocimiento del idioma francés y español.
Al regresar a Gran Bretaña el capitán Warren pidió que nuevamente se pusiera bajo su mando pero se excusó de entrar nuevamente al servicio activo por la paz general que había en Europa, que no prometía ocasiones para poder distinguirse y ser promovido.
En las guerras de emancipación hispanoamericana
En 1817 el agente de la naciente República de Chile en Londres, José Antonio Álvarez Condarco, consiguió que se hiciera cargo de la arriesgada empresa de conducir a través del Atlántico y el Cabo de Hornos hasta las costas chilenas a su connacional Thomas Cochrane y a otros marinos que habían sido contratados para servir en la naciente Armada de Chile. Para llevar a cabo este viaje Condarco había arrendado la corbeta Rose, que pertenecía a un comerciante inglés llamado Guillermo Henderson. Este sería el primer buque que tendría bajo su mando.
Para evitar que los agentes españoles en la zona se enteraran de la misión de esta corbeta se le habilitó falsamente para llevar a cabo un proyecto de colonización en el río Columbia, en la costa norte del Océano Pacífico. Para disimular mejor este proyecto se dirigió en los primeros meses de 1818 a Prusia en supuesta demanda de inmigrantes germanos, pero completando el engaño regresó furtivamente a Londres para embarcar a los oficiales contratados por Condarco y luego hizo vela hacia Boulogne-sur-Mer, donde se encontraban asilados Cochrane y su familia a los que también embarcó. Finalmente zarpó hacia Chile bajo bandera inglesa, recalando en Valparaíso el 28 de noviembre. Fue igualmente contratado por el gobierno chileno para servir en la Armada, pero debido a desacuerdos que tuvo con Cochrane no fue integrado en la escuadra naval.
En febrero de 1819 el Estado chileno compró a la Rose, pasando desde ese momento a llamarse Rosa de los Andes. Se decidió utilizar este buque en operaciones corsarias para hostilizar a los realistas en distintos puntos del Pacífico. Se le designó para comandar la embarcación, y le fueron otorgados los despachos de capitán de corbeta de la marina chilena.
Zarpó con la Rosa de los Andes de Valparaíso el 25 de abril rumbo al norte. Su buque era una velera corbeta con arboladura de fragata de 400 toneladas y un andar de 12 millas. Fue dotada con una tripulación de 270 hombres, entre marinos y soldados de mar, y armada con 36 cañones de a 12 y 18 libras. También tenía 4 embarcaciones menores de diferentes dimensiones para el servicio.