Tal Día como Hoy

Juan Ignacio Molina

Jesuita, naturalista, historiador, botánico y geógrafo chileno

Anúncio

Juan Ignacio Molina González, también conocido como Abate Molina y en Italia como Giovanni Ignazio Molina (Hacienda Huaraculén, Villa Alegre, Capitanía general de Chile, 24 de junio de 1740 - Bolonia, Estados Pontificios, 12 de septiembre de 1829), fue un sacerdote jesuita, naturalista, botánico, geógrafo y cronista chileno.​​​ Precursor del estudio de las ciencias y la historia en Chile, perteneciente al movimiento ilustrado y uno de los más importantes autores de la Escuela Universalista Española del siglo XVIII.​

Nace en la hacienda Huaraculén, ubicada en Villa Alegre, actualmente en región del Maule, siendo sus padres Agustín Molina y Francisca González Bruna. Molina se educó inicialmente en el convento San Francisco de Talca, para posteriormente continuarla en el prestigioso Seminario de Concepción, regentando por los jesuitas. Desde muy temprano le atrajo la naturaleza del entorno donde se encontraba y su estudio. Dada su excelencia académica —especialmente en lenguajes— fue aceptado entre los jesuitas a los quince años de edad. Vivió en la hacienda de Bucalemu, en el sector conocido hoy como El Convento en el humedal El Yali.​ Su curiosidad lo llevó a realizar diversas excursiones tanto en los alrededores del Maule (por ejemplo observando la explosión del volcán Peteroa), como de Concepción y más al sur. No solo tuvo la oportunidad de explorar la naturaleza, sino que también las comunidades mapuche, que vivían en independencia del imperio español al sur del río Biobío. Estas observaciones serían la base de sus escritos naturalistas y sociales.​

En 1768 se vio obligado a abandonar Chile debido a la orden de expulsión de la orden de los jesuitas del reino de España. Tras un largo viaje junto a un grupo de otros expulsos, primero al puerto del Callao y después a España, termina asentándose en Italia. Primero se establece en Imola, donde llega en un barco desde Cádiz con otros expulsos, para posteriormente trasladarse a Bolonia, donde pasaría el resto de sus días (sin nunca volver a Chile). Gracias a sus habilidades lingüísticas y conocimientos, obtuvo la cátedra de lengua griega en la Universidad de Bolonia, donde también llegaría a ser profesor de Historia Natural. También alcanzó el rango de miembro del Real Instituto Italiano de Ciencias, Letras y Artes y la alta dignidad de primer académico americano de la docta Academia del Instituto de las Ciencias. Es en Bolonia donde escribe su primera gran obra, el Compendio de la Historia Geográfica, Natural y Civil del Reyno de Chile (1776). Si bien su autoría generó alguna discusión, dado que fue inicialmente anónimo y algunos historiadores se la acreditaban al jesuita Felipe Gómez de Vidaurre, su autoría es confirmada por Diego Barros Arana y posteriormente por muchos otros. Posterior a la publicación del Compendio, Molina logra recuperar algunos de sus manuscritos originales que habían sido decomisados en el Callao, con los que publica sus Saggio della storia naturale del Cile (1782) y Saggio della storia civile del Cile (1787).​

Si bien tras la independencia de Chile intenta volver a su país natal, según le señala a su amigo y coterráneo maulino Nicolás de la Cruz, su salud nunca le permite retornar, falleciendo en Bolonia en 1829.​

El Compendio de la Historia Geográfica, Natural y Civil del Reyno de Chile (1776) y sus actualizaciones con los Ensayos de Historia Natural de Chile (1782) y la Historia Civil de Chile (1787) tuvieron una importante influencia en Europa, llegando a ser citado por importantes intelectuales contemporáneos como Alexander von Humbolt.​Su obra fue originalmente escrita en italiano, pero traducida prontamente al alemán, inglés, español y francés. La edición italiana estaba acompañada con nueve láminas, un mapa de Chile y un plano de la ciudad de Santiago.​ La primera parte del Compendio describió por primera vez la historia natural del Reino de Chile, incluyendo su situación geográfica y aspectos naturales que comprenden los ríos, flora, fauna y minerales que allí se encuentran. Introduce a la ciencia numerosas especies propias de ese país. Es así como en botánica es reglamentario y permisible escribir simplemente Molina cuando se hace una referencia a alguna de sus descripciones. Además, es también el primero en mencionar las minas de Paramillos de Uspallata, de plomo, plata y zinc. En la segunda parte del Compendio se narran los acontecimientos ocurridos en Chile desde la conquista hasta 1655, incluyendo una detallada descripción del pueblo mapuche.

La primera edición de la obra en español se hizo en dos volúmenes, el primero de Historia Natural, publicado en 1788 y traducida por Domingo Joseph de Arquellada Mendoza y el segundo, de Historia Civil, traducido por Nicolás de la Cruz Bahamondes y publicado en 1795. Estas traducciones no se realizan directamente del Compendio, sino que incluyen las actualizaciones realizadas por Molina en los Ensayos (saggios) de 1782 y 1787. Las traducciones realizadas por de la Cruz fueron enviadas a Chile el mismo año de su realización, gozando de amplia difusión entre intelectuales ilustrados criollos, y posteriores independentistas, como Manuel de Salas y Anselmo de la Cruz.​

La impronta ilustrada de Molina lo llevó a describir en su obra las formas en que la naturaleza podía servir al mejoramiento de la sociedad chilena, promoviendo conocimientos sobre la aplicación de técnicas para el desarrollo de la industria y la agricultura. Esta visión económica fue influenciada por el pensamiento económico ilustrado italiano, el milanés Pietro Verri especialmente. Además de eso, parece plausible que ya tuviese también acceso a obras como La Riqueza de las Naciones en Bolonia.​​ De esta último probablemente toma sus ideas de los "estados de la civilización", que aplica a su descripción detallada de los mapuches, a quienes clasifica tomando en cuenta sus avanzadas técnicas de producción de alimentos, licores y tejidos, además de su reconocimiento a la propiedad privada. La descripción del los progresos de los mapuches es parte del objetivo de Molina de desacreditar la hipótesis de la inferioridad de las especies naturales y los habitantes americanos propuestas por Cornelius De Pauw, entre otros. En cuanto a las condiciones comerciales internas de la colonia chilena, Molina describe el problema de la falta de demanda interna para permitir el desarrollo de la industria. Este argumento de la necesidad de aumento de población para estimular la demanda de productos es propia de Verri y otros ilustrados de sus contemporaneous. Señala además la relevancia de mejorar las rutas de comercio e infraestructura, con el objetivo (aún cercano al mercantilismo) de mejorar la balanza de comercio externo de Chile.​

Todavía de considerable interés y más controversial son sus Analogías menos observadas de los tres reinos de la Naturaleza (1815) y Sobre la propagación del género humano en las diversas partes de la tierra (1818). En la primera propuso —más de cuatro décadas antes que Darwin— una teoría de la evolución gradual. De acuerdo a su proposición, el Creador organizó la naturaleza no en tres reinos (animal, mineral, vegetal) totalmente distintos, sino como una cadena continua de organización, sin pasos o quiebres bruscos, en «tres especies de vida, esto es, la vida formativa, la vegetativa y la sensitiva; de modo que la primera, destinada a los minerales, participe en algún grado de la segunda, propia de los vegetales, y esta, de la tercera, asignada a los animales». Así por ejemplo, los minerales cristalinos anteceden las formas vegetales más simples. Y las organizaciones vegetales complejas dan paso a las animales. En la segunda obra mencionada, Molina propuso la tesis de que las diferencias físicas observables en la raza humana se deben a factores climáticos y geográficos, anticipando la hipótesis del poblamiento externo del continente americano.​

El impacto que tales ideas causaron fue tal que un antiguo estudiante de Molina lo acusó de herejía y el obispo de Bolonia ordenó que un consejo de teólogos examinara su obra. Afortunadamente para él, ese comité no encontró nada contra la fe en sus escritos y autorizó su publicación. A pesar de esto, sus Analogías no fueron publicadas por mucho tiempo, conservándose en Italia solo su original en castellano. Se puede argumentar que esto privó a Darwin —quien cita a Molina numerosas veces— y a sus partidarios de poderosos antecedentes y argumentos y le costó a Molina mismo la posibilidad de ser conocido como uno de los precursores de la teoría de la evolución.

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Juan Ignacio Molina | World in Stories