Tal Día como Hoy

Juan I de Inglaterra

Rey de Inglaterra (1199-1216)

Anúncio

Juan I de Inglaterra (24 de diciembre de 1166-19 de octubre de 1216), también conocido como Juan sin Tierra (en anglonormando, Johan sans Terre; en inglés, John Lackland),​ fue rey de Inglaterra desde 1199 hasta su muerte en 1216. Perdió el Ducado de Normandía y gran parte de Aquitania ante Felipe II de Francia, lo que resultó en el colapso de la mayor parte del llamado Imperio angevino y contribuyó al posterior crecimiento del poder de la dinastía de los Capetos durante el siglo XIII. La revuelta de los barones al final de su reinado condujo a la firma de la Carta Magna.

Al ser el más joven de los cinco hijos de Enrique II y Leonor de Aquitania, no se esperaba que heredara territorios significativos desde el principio. Sin embargo, después de la rebelión fallida de sus hermanos mayores entre 1173 y 1174, Juan se convirtió en el hijo favorito de Enrique II. Fue nombrado señor de Irlanda en 1177 y recibió tierras en Inglaterra y en el continente europeo. Sus hermanos mayores —Guillermo, Enrique y Godofredo— murieron jóvenes. Cuando su hermano Ricardo fue coronado rey en 1189, Juan era el presunto heredero al trono. Intentó infructuosamente una rebelión contra los administradores reales de su hermano mientras este participaba en la tercera cruzada. A pesar de esto, después de que Ricardo I falleciera en 1199, fue proclamado rey de Inglaterra y en 1200 llegó a un acuerdo con Felipe II para el reconocimiento de las posesiones inglesas en las tierras continentales angevinas mediante la Paz de Le Goulet.

Cuando estalló nuevamente la guerra con Francia en 1202, Juan logró victorias al principio, pero la escasez de recursos militares y el trato dado a los nobles normandos, bretones y angevinos provocaron el colapso del imperio en el norte de Francia en 1204. El rey trató de recuperar estas tierras durante gran parte de la siguiente década, aumentó las rentas de la Corona, reformó el ejército y reconstruyó alianzas continentales con enemigos de los franceses. Sus reformas judiciales tuvieron un impacto duradero en el sistema del commonlaw anglosajón, además de proporcionar una fuente adicional de ingresos. Un pleito con el papa Inocencio III condujo a la excomunión del rey inglés en 1209, una disputa resuelta finalmente por el propio Juan en 1213. En 1214, Felipe II derrotó al rey inglés y sus aliados en la batalla de Bouvines. A su regreso, muchos barones ingleses se sublevaron, descontentos con su política fiscal y su trato a la nobleza más poderosa de Inglaterra. Aunque tanto Juan como los barones acordaron la paz con la Carta Magna de 1215, ninguna de las partes cumplió con las condiciones. La guerra civil estalló poco después, con los barones apoyados por Luis VIII de Francia. El conflicto llegó pronto a un punto muerto. A fines de 1216 murió Juan de disentería, contraída en una campaña en el este de Inglaterra. Su muerte apaciguó las tensiones entre los partidarios reales, lo que permitió a los partidarios de su hijo Enrique III continuar la guerra con nuevo impulso y vencer a los barones rebeldes y a Luis VIII al año siguiente.

Los cronistas contemporáneos fueron en su mayoría críticos con la actuación de Juan como rey, tanto que su reinado ha sido desde entonces objeto de importantes debates y revisiones por parte de los historiadores desde el siglo XVI en adelante. El historiador Jim Bradbury resumió la opinión histórica actual de las cualidades positivas de Juan y observó que ahora es considerado un «administrador diligente, un hombre hábil y un general capaz».​ No obstante, los historiadores modernos coinciden en que también tuvo muchos defectos como monarca; así, el historiador Ralph Turner calificó como «rasgos desagradables, incluso peligrosos de su personalidad» la mezquindad, el rencor y la crueldad.​ Estas cualidades negativas sirvieron de inspiración para los escritores de ficción en la época victoriana y, por esto, Juan sigue siendo un personaje recurrente de la cultura popular occidental, principalmente como villano en películas e historias relacionadas con las leyendas de Robin Hood.

Hijo de Enrique II de Inglaterra y Leonor de Aquitania, nació el 24 de diciembre de 1166.​ Su padre había heredado territorios importantes a lo largo de la costa atlántica (Anjou, Normandía e Inglaterra) y expandió su imperio al conquistar Bretaña.​ Se había casado con la poderosa Leonor de Aquitania, quien reinaba en el Ducado de Aquitania y tenía un débil reclamo sobre Toulouse y Auvernia en el sur de Francia, además de haber sido esposa de Luis VII de Francia.​ El resultado fue el Imperio angevino, llamado así por el título paterno de Enrique II (conde de Anjou) y, más específicamente, su sede en Angers.​ Sin embargo, el imperio era intrínsecamente frágil: aunque todas las tierras debían lealtad a Enrique II, cada región tenía su propia identidad histórica, tradiciones y estructuras de gobierno.​​ A medida que uno se desplazaba hacia el sur a través de Anjou y Aquitania, la magnitud de la autoridad de Enrique II en las provincias disminuía considerablemente, por lo que apenas se asemejaba al concepto moderno de imperio. Algunos de los lazos tradicionales entre ciertas regiones del imperio —como Normandía e Inglaterra— se fueron disolviendo lentamente con el tiempo.​ No estaba claro qué pasaría con el imperio a la muerte de Enrique II. Aunque la costumbre de la primogenitura —según la cual el hijo mayor heredaba las tierras de su padre— se fue extendiendo lentamente por Europa, era menos popular entre los reyes normandos de Inglaterra.​ La mayoría de los nobles creía que Enrique II dividiría el imperio, otorgaría a cada hijo una porción sustancial y esperaría a que sus hijos continuaran trabajando juntos como aliados después de su muerte.​ Para complicar las cosas, gran parte del Imperio angevino era administrado por Enrique II en calidad de vasallo del rey de Francia, que en ese momento era un miembro de la línea rival de la casa de los Capetos. Enrique II se aliaba con frecuencia con el emperador del Sacro Imperio contra Francia, lo que hacía a la relación feudal aún más desafiante.​

Poco después de su nacimiento, Juan pasó del cuidado de su madre al de una nodriza, una práctica tradicional en las familias nobles medievales.​ Leonor se dirigió a Poitiers —capital de Aquitania— y envió a Juan y su hermana Juana al norte, a la abadía de Fontevrault.​ Esto se hizo posiblemente con el objeto de introducir a su hijo más joven, sin herencia obvia, hacia una futura carrera eclesiástica.​ Leonor pasó los años siguientes conspirando contra su esposo Enrique II, y ninguno de los padres estuvo presente durante la infancia de Juan.​ Al igual que sus hermanos, es probable que tuviera asignado un magister​ mientras estuvo en Fontevrault; más tarde recibió las enseñanzas de Ranulf de Glanvill, un importante administrador inglés.​​ Pasó algún tiempo en la corte noble de su hermano mayor Enrique, donde probablemente recibió instrucción en cacería y habilidades militares.​

Juan medía alrededor de 1.65 m, erarelativamente bajo de estatura, con un «cuerpo poderoso, el pecho en forma de barril» y era pelirrojo oscuro; según sus contemporáneos, aparentaba ser un habitante más de Poitou.​ Disfrutaba de la lectura e, inusualmente durante este período, construyó una biblioteca itinerante de libros.​ También le gustaban los juegos —en particular el backgammon— y era un cazador entusiasta, demasiado para los estándares medievales;​​ le encantaba la música, aunque no las canciones.​ Juan se volvió un «conocedor de joyas», ya que tenía una gran colección y se hizo famoso por su ropa opulenta y, según los cronistas franceses, su afición al «mal vino».​​​ Cuando creció, tenía en ocasiones un carácter «simpático, ingenioso, generoso y hospitalario», pero, en otros momentos, podría estar celoso, demasiado sensible y propenso a ataques de ira, «mordiendo y mordisqueando los dedos» con furia.​​​

Durante los primeros años de Juan, Enrique II intentó resolver la cuestión de su sucesión. Su hijo el joven Enrique había sido coronado rey de Inglaterra en 1170, pero su padre no le dio ningún poder formal; también le prometió Normandía y Anjou como parte de su futura herencia. Ricardo sería nombrado conde de Poitou con autoridad sobre Aquitania, mientras que Godofredo se convertiría en duque de Bretaña.​​ En este momento, parecía poco probable que Juan heredara tierras importantes, tanto que su padre le apodó en broma lackland (lit., «sin tierra»).​

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Juan I de Inglaterra | World in Stories