Juan Gualberto Guevara y Cuba (Vítor, Arequipa, 12 de julio de 1882-Lima, 26 de noviembre de 1954) fue un sacerdote peruano, que fue el primer cardenal del Perú. También fue Arzobispo de Trujillo (1940-1945); y el 29.º Arzobispo de Lima y Primado del Perú (1945-1954). Fue el 18 de febrero de 1946 cuando recibió el capelo cardenalicio de manos del papa Pio XII. Como jefe de la iglesia católica peruana supo mantener el prestigio del catolicismo frente a los cambios sociales y políticos ocurridos en el Perú durante la década de 1950. Mostró especial interés en fomentar las vocaciones sacerdotales, mejorando el seminario de Lima, y apoyó la actividad laica a través de la Acción Católica Peruana. También se mostró extremadamente estricto en cuestiones de moral y costumbres, lo que le valió no pocas críticas.
Hijo de Simón Guevara y Eulogia Cuba. Nació en la ciudad de Vítor, capital de uno de los distritos de la provincia de Arequipa.
Cursó sus estudios escolares en el Colegio San Vicente de Paúl, que dirigían entonces los padres lazaristas encabezados por Hipólito Duhamel. Este personaje había modernizado la enseñanza en Arequipa, dando a la vez importancia a la formación catequística y moral de los jóvenes. Uno de los profesores de dicho plantel fue el futuro arzobispo de Lima, Emilio Lissón. La educación que allí recibió Guevara fue determinante para que orientara su vocación religiosa.
A temprana edad ingresó al Seminario de San Jerónimo. Recibió las órdenes menores de subdiaconado y diaconado de manos del obispo Manuel Segundo Ballón.
El 2 de junio de 1906 fue ordenado presbítero en Puno por el obispo Ismael Puirredón. Empezó a ejercer su ministerio como vicepárroco y capellán de Yura. Luego pasó a ser vicepárroco de Arica, entre 1906 y 1910.
En Tacna, ciudad peruana entonces ocupada por Chile, demostró patriotismo al ayudar a los sacerdotes peruanos expulsados a salvar los libros parroquiales que ayudarían en la preparación del plebiscito que determinaría si las provincias cautivas de Tacna y Arica permanecerían en poder de Chile o volverían al Perú (plebiscito que no llegó a realizarse). Las autoridades chilenas lo expulsaron de Arica y pasó entonces a regentar la parroquia de Vítor.
En 1912 ingresó a la Universidad Nacional de San Agustín, y se graduó de bachiller en Letras. Fue vicerrector del Seminario de Arequipa en 1914, subdirector del periódico El Deber en 1916 (el único periódico católico del sur del país) y sacristán en la Catedral de Arequipa, entre 1916 y 1920.
En 1920 viajó a Roma y en la Pontificia Universidad Gregoriana se graduó de doctor en Derecho Canónico en 1922. De regreso al Perú en 1923, asumió la dirección del periódico El Deber (cargo que ejerció por más de veinte años), y se incorporó a la plana docente del Instituto Arévalo.
En 1927 fue nombrado canónigo del cabildo diocesano de Arequipa. En 1930 fue promovido a la dignidad de IX tesorero. Ese mismo año fue designado capellán del Colegio de los Sagrados Corazones de Arequipa y al año siguiente dirigió la Acción Social Católica, organización laica arequipeña.
Luego de habérsele conferido el título de prelado doméstico de Su Santidad, fue preconizado para ocupar la vacante sede diocesana de Trujillo, por fallecimiento de su obispo Carlos García Irigoyen. El 2 de marzo de 1940 fue consagrado obispo de Trujillo, por el arzobispo titular de Seleucia Pieria, Fernando Cento. El 23 de mayo de 1943 su diócesis fue elevada a la categoría de arzobispado. Por lo tanto, Guevara se convirtió en el primer arzobispo de Trujillo.
Entre las muchas obras que realizó destacan las siguientes:
Una minuciosa visita pastoral por el extenso territorio de su diócesis hasta la provincia de Pataz.
La separación del colegio de externos del local del seminario, pues hasta entonces habían estado juntos, ocasionando problemas de disciplina.
La celebración en Trujillo del 3.º Congreso Eucarístico Nacional, de 27 a 31 de octubre de 1943.
La coronación canónica de la Virgen de la Puerta de Otuzco (1944).
Arzobispo de Lima y primer Cardenal del Perú
Su labor en su arquidiócesis trujillana le valió el reconocimiento de sus superiores. El papa Pío XII ordenó su nombramiento como arzobispo de Lima, el 16 de diciembre de 1945, en reemplazo del fallecido monseñor Pedro Pascual Farfán. Recibió asimismo los títulos de Primado del Perú y Vicario General Castrense.
Poco después, antes de finalizar ese mismo año de 1945, el papa lo elevó a la dignidad de cardenal de la Iglesia Católica Romana, título que por primera vez en 400 años de historia eclesial peruana recaía en un prelado nacido en el Perú.