Juan González Moreno (Aljucer, Murcia, 11 de abril de 1908 - Murcia, 10 de enero de 1996), fue un destacado escultor español del siglo XX.
Juan González Moreno nació en Aljucer, una localidad ubicada en plena Huerta de Murcia. Sus padres, Antonio González Pellicer y Rosario Moreno González, fueron agricultores y Juan fue el mayor de nueve hermanos. En 1915 su familia se traslada a Algezares, completando sus estudios primarios en clases nocturnas en la escuela del patronato de San José, en el murciano Barrio del Carmen.
A los catorce años tiene lugar su primer acercamiento a la escultura, en el marco de una tradición muy arraigada en la zona: los talleres belenistas.
Sin embargo González Moreno no opta por la senda autodidacta o de aprendizaje en taller, sino que también cultiva la teoría artística. Así, en 1923 ingresa como aprendiz en el taller de escultura del barrio de San Antolin, y ese mismo año se matrícula en las clases de dibujo y modelado que imparte José María Sánz en la
Real Sociedad Económica de Amigos del País de Murcia. En esta antiquísima e ilustrada institución social, se instruye en el estudio de disciplinas como la aritmética, la geometría, el dibujo, el modelado o el vaciado. Allí es donde conoce a Sánchez Picazo, Antonio Gómez Cano, Antonio Villaescusa Morales y, sobre todo, a Clemente Cantos, quien le ayuda a ingresar al año siguiente en el taller del imaginero murciano Miguel Martínez, discípulo del escultor Sánchez Araciel, donde se realizan fundamentalmente retablos e imaginería y se ejercita en el dominio de las técnicas de
Entre 1926 y 1927 acaba sus estudios, siendo considerado un alumno brillante y aventajado. En 1928 celebra en el Círculo de Bellas Artes su primera exposición. Es en esta institución precisamente donde el escultor continúa sus estudios artísticos hasta 1930. A partir de 1931 tiene la oportunidad de ampliar sus miras, que le alejarían de las corrientes imperantes en la imaginería murciana y que seguían la estela de Francisco Salzillo. Ese año, es becado por la Diputación Provincial de Murcia, previo concurso, y marcha a Madrid, donde estudia escultura en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Allí, y entre otros, conocerá a José Capuz. En 1932 vuelve a exponer en Murcia, ya con un total de dieciséis obras.
Al término de sus estudios, con excelentes calificaciones, obtiene diversos premios, como el premio Madrigal de escultura que le otorga la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1936, siendo la propia Academia la que solicita una beca para González Moreno, ante el potencial del joven escultor.
La etapa inicial. Desde la Guerra Civil a los viajes a Francia e Italia
Al estallar la Guerra Civil, regresa a Murcia, en 1936, y coopera desinteresadamente con el Museo Provincial de Bellas Artes en la recogida y custodia de obras de arte, enfrentándose a la difícil situación que se produce con la destrucción del patrimonio, principalmente religioso, labor en la que tendrá un papel en primerísima línea, como responsable en una primera etapa de salvaguardar numerosos grupos e imágenes durante la Guerra.
Así, junto a otros artistas, como el escultor Clemente Cantos y los pintores Luis Garay y Pedro Sánchez Picazo, formó parte de la Junta Delegada de Protección, Incautación y Salvamento del Tesoro murciano, siendo durante la Guerra el encargado de custodiar las llaves de la Catedral. Una labor que desarrolla hasta su movilización como integrante del Ejército en marzo de 1938.
Finalizada la Guerra, González Moreno abre su primer taller en Murcia, situado en la casa parroquial de la calle Isabel La Católica, donde colaboran Antonio Villaescusa y Clemente Cantos, y por donde pasan notables artistas que con el tiempo adquirirán renombre. Tal es el caso de Antonio Campillo Párraga, Francisco Toledo Sánchez, José Hernández Cano o Antonio Hernández Carpe. Entre sus primeras tareas, la de recuperar algunas obras de arte que habían sido gravemente dañadas durante los años de Guerra, como el Cristo de la Sangre de Nicolás de Bussy, Titular de la Archicofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, conocida popularmente como Los Coloraos.
Retorna a Madrid en 1939 donde no solo desarrolla su capacidad de creación artística (participando en numerosas exposiciones como en el "Salón de los Once de la Crítica de Arte") sino que continúa formándose, en este caso como profesor de dibujo en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, estudios que finaliza en el año 1941. Ese año realiza sus primeras obras para Semana Santa: un Santo Entierro para la ciudad de Murcia y un Cristo de la Agonía para Cieza. En 1942 es galardonado con el Primer Premio de la Exposición Regional de Pintura y Escultura. Un año más tarde, en 1943 ingresa de la mano de Enrique Azcoaga, en la Academia Breve de Crítica de Arte, dirigida por Eugenio D'Ors.
En 1946 obtiene por vez primera el Premio "Francisco Salzillo" de Escultura que otorga la Diputación Provincial de Murcia con la obra La Piedad. Participa también el Tercer "Salón de Los Once" y en la Exposición Nacional de Bellas Artes de ese mismo año.
La obra de González Moreno en estos años conjuga dos fuentes fundamentales: de un lado la tradición imaginera murciana, basada en la obra de Francisco Salzillo, y de otra las nuevas corrientes artísticas que conoce de primera mano durante sus años de formación en Madrid. Sin embargo, el paso decisivo para el desarrollo de un estilo propio y para alcanzar la madurez de su obra y el reconocimiento de la crítica serán los viajes que realizará a Italia en los años 1948 y 1952 y a París en 1955. En ellos conocería no solo la obra clásica o las vanguardias, sino a algunos de los más destacados artistas de su tiempo.
La madurez del artista: 1948-1959
En 1948 consigue la Tercera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes con su obra "Muchacha", y es becado por el Ministerio de Asuntos Exteriores para viajar por vez primera a Italia, un viaje que resultará fundamental en su evolución creativa. Recorre Italia, donde permanece hasta abril de 1949, estudiando y conociendo sobre el terreno la obra de los autores clásicos. A este respecto comenta que autores como Donatello y Miguel Ángel no habían dejado discípulos por llegar a una especie de summun en su obra. Retorna a Murcia, donde recibe por segunda vez el Premio "Francisco Salzillo" de escultura por su obra "La Anunciación" y abre un nuevo taller, ubicado en la calle Corbalán. En el mismo se formarán escultores como Elisa Séiquer, Francisco Toledo, Pedro Pardo y José González Marcos.
Un año después, en 1950, su obra "Desnudo femenino", presentada en la Exposición Nacional y celebrada en la galería Biosca de Madrid, es designada por la Academia Breve de Crítica del Arte como una de las once mejores obras de ese año. Puede afirmarse que la década comienza para González Moreno habiendo obtenido ya el reconocimiento a su obra por la crítica nacional.
En 1952 es invitado a participar en la Primera Bienal hispano Americana del Arte, y consigue la Segunda Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes. En este año gana también el concurso para la reconstrucción interior del Santuario de la Virgen de la Fuensanta (Patrona de Murcia), con el equipo compuesto por los arquitectos García Palacios y Bañón Saura, y donde González Moreno se encargará de la dirección artística. Poco después, y merced a una beca concedida por el Ministerio de Educación, vuelve durante seis meses a Italia. Una formación que amplía su conocimiento del mundo clásico y que le permite a su vez conocer a creadores contemporáneos, como el escultor Giacomo Manzú.