Juan David García Bacca (Pamplona, 26 de junio de 1901 - Quito, Ecuador, 5 de agosto de 1992) fue un filósofo, lógico, ensayista y traductor español nacionalizado venezolano. En 1978 ganó el Premio Nacional de Literatura de Venezuela.
Juan David García Bacca nació el 26 de junio de 1901 en Pamplona (Navarra). La prematura muerte de su padre, un maestro de escuela de origen aragonés, Juan Isidro García, le llevó a ingresar muy joven en el Seminario de los padres claretianos, con los que hizo el noviciado en Cervera en el curso de 1916-1917.
En la misma ciudad catalana, estudió filosofía y teología (1917-1923), para ordenarse sacerdote claretiano en 1925, tras dos años de estudios de moral y derecho en Solsona.
Nunca volvió a ver a su familia, como confiesa en su obra autobiográfica «por aquello de que “por amor a Mí –Jesús– dejará el creyente en Mí a padre, madre”» (pág. 11), para decir más adelante: «Yo no he tenido infancia» (pág. 27).
Su madre, Martina Bacca Benavides, lo tuvo a él y a otros tres hijos, pero poco más que eso nos llega de sus confesiones; en la página 11 escribió: Mi madre murió […] en . […] Los superiores no me permitieron ir a verla. […] Y sea dicho con cruda verdad, tal noticia no me impresionó cual lo debiera por natural, por humanidad. Hacía años y años que no pensaba en mi madre. Tan insípido, finito, entorno familiar no hace más que reforzar su ímpetu, su vocación, de cronopio; forjará García Bacca un riguroso estilo, un modo de vida filosófico, con peculiares travesuras, que en algunos causará asombro y admiración, aunque en otros causará rechazo.
Durante su estancia en el seminario conoció al helenista Daniel Ruíz Bueno. Sus buenos resultados académicos determinaron su dedicación a los estudios y la docencia, por lo que fue enviado a varias universidades centro-europeas para completar su formación teológica, filosófica y científica. En Lovaina llegó a conocer la corriente renovadora de la filosofía tomista, en la que había sido formado. En este periodo se enfoca en su formación científica al estudiar en universidades como Múnich, Zúrich y París.
Los años treinta se caracterizan por una separación progresiva de sus estudios eclesiásticos, proceso agudizado por la Guerra Civil y el exilio. Se licencia en filosofía en la Universidad de Barcelona en 1934, alcanzando el doctorado un año después con la tesis Ensayo sobre la estructura lógico-genética de las ciencias físicas. Al ser miembro del Círculo de Viena (1934-6) enseñó lógica matemática y filosofía de la ciencia en la Universidad de Barcelona entre 1933 y 1937. En febrero de 1936 obtuvo la cátedra de Introducción a la Filosofía de la Universidad de Santiago de Compostela, pero no la ejerció ya que tuvo que abandonar de manera precipitada España por el inicio de la Guerra Civil. En 1938 dejó el sacerdocio tras haber perdido la fe; se habría sentido finito. Emprenderá entonces un viaje, impulsado en buena medida por las enseñanzas bien recibidas de la teología cristiana, hacia lo infinito. En ese año, cuando las autoridades eclesiásticas le ordenan regresar a la España de Franco donde se arriesgaba a ser juzgado y represaliado por su alineación co el bando republicano y se le prohíbe publicar sus escritos, decide rebelarse. En su obra Confesiones: autobiografía íntima y exterior lo comenta así:Un día [26 de octubre], después de la comida, al mediodía, me arrodillé y pedí perdón a la comunidad por los malos ejemplos que había dado, a la vez que agradecía su fraternal y generosa hospitalidad. Todos nos retiramos a hacer la consabida y española siesta. Subí a mi celda, me despojé de la sotana, la colgué en el armario; me vestí íntegramente de seglar, cogí mi maleta, bajé; pero en vez de pasar por la portería, salí por la iglesia. Me hallé en la calle. Me sentí libre, por primera vez en mi vida. (p. 68) No había terminado 1938 cuando el Consejo General de la Congregación acordó el 13 de noviembre expulsarlo y exclaustrarlo. Años después, en 1965, la jerarquía eclesiástica le concede "dispensa plena" de obligaciones sacerdotales.
Crítico con la sublevación franquista, permaneció en París durante las hostilidades, años en los que se dedicó a la lógica. Y concluida la contienda, se exilió en Ecuador (1939-42), Ciudad de México, Morelia (1942) y finalmente en Venezuela, donde fijará residencia desde 1946.
Al llegar a la capital ecuatorial, ya contratado como profesor de la sección de Filosofía (que él mismo inauguraba) del Instituto
Superior de Pedagogía y Letras, entabla con Alfredo Gangotena una gran amistad. En Quito también, contrajo matrimonio con Fanny Palacios Vásconez. Luego en México ejercería como profesor de filosofía, matemáticas, física y griego, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Además fungió como colaborador del Fondo de Cultura Económica y miembro de La Casa de España en México, posteriormente El Colegio de México, donde hace amistad con Alfonso Reyes. Durante su estancia en Morelia (México) fue profesor también en la Universidad Michoacana. En 1943 se hace miembro fundador de la Sociedad Matemática Mexicana.
Ingresó a El Colegio de México en abril de 1943, en junio de ese año y por encargo de El Colegio impartió el curso de Filología filosófica griega, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y otro de Lógica matemática en la Facultad de Ciencias de la misma institución. En 1946 se le encargó la dirección del Seminario de Estudios Clásicos Griegos. Ofreció conferencias en la Universidad de Morelia y cursos en la Universidad de Panamá y en la Universidad de Costa Rica.
Pero será Venezuela el lugar de su mayor despliegue creativo.
Naturalización y fructificación
A propósito de la situación geopolítica del filósofo republicano-español, refiere Alberto Ferrer García que en 1955 "con motivo del ingreso de la España Nacionalista en la ONU, todos los republicanos quedaron sin pasaporte". García Bacca diría muchos años después en sus Confesiones:No íbamos, no iba, a solicitar un pasaporte español, de Franco. Quedaba atascado donde estaba. Por suerte, en Venezuela. […] El recurso más natural era el de naturalizarme venezolano. […] Naturalizarse, aparte del aspecto jurídico, es […] «entregarse íntegramente…». (pp. 87-88) En Caracas (Venezuela) tuvo una fructífera carrera filosófica al ser fundador de la Escuela de Filosofía de la Universidad Central de Venezuela (UCV) en 1946 ―que fue la primera escuela de la Facultad de Filosofía y Letras, hoy Facultad de Humanidades y Educación―, permaneciendo activo hasta 1971. Paralelamente ejerció la docencia en el Instituto Pedagógico de Caracas (1947-1962). En 1952 obtuvo la nacionalidad venezolana. Su labor en la UCV fue muy activa: fue decano de la Facultad de Humanidades y Educación (1959-1960) y director fundador del Instituto de Filosofía. Influyó en la formación de Ernesto Mayz Vallenilla, Juan Nuño Montes, Ludovico Silva, Federico Riú, Eduardo Vásquez, J.R. Nuñez Tenorio, Elio Goméz Grillo, Guillermo Morón, Ignacio Burk, Alexis Márquez Rodríguez, J.R. Guillent Pérez y José Hernán Albornoz. Al morir el dictador volverá a España en varias ocasiones, la primera en el verano de 1977.
Bacca escogió Ecuador como su última morada el valle de Tumbaco, en las afueras de Quito, donde pasó sus años postreros —hasta su fallecimiento en 1992— en compañía de su esposa, la ecuatoriana Fanny Palacios, su hija Anita, su yerno Eduardo Pólit y los nietos Pólit García. La biblioteca particular del filósofo en su domicilio de Quito fue donada en 2011 por su familia a la Biblioteca de Navarra, dependiente del Gobierno de Navarra.
Su labor como pedagogo y filósofo fue objeto de innumerables distinciones. Los países donde más raíces echó, Venezuela y Ecuador, no escatimaron en reconocerlo tempranamente como a un gran filósofo-literato. En 1978 Venezuela lo homenajea con el Premio Nacional de Literatura. En 1981 es galardonado con la Medalla al Mérito de la República del Ecuador.
Vino después el reconocimiento español, con el nombramiento como Caballero Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica en 1982. Ese mismo año en Caracas se da su nombre a la Biblioteca del Instituto de Filosofía y se crea la Cátedra Juan David García Bacca en la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela.