Juan Coloma y Cardona o Juan Coloma Pérez Calvillo (Elda c.1522 - Elda 9 de octubre de 1586). III Coloma señor de Elda (1539-1586) y I Conde de Elda (1577-1586).
Noble y poeta español. Señor de las baronías de Elda, Petrel y del lugar de Salinas, territorio perteneciente a la Gobernación de Orihuela en el antiguo Reino de Valencia, elevado a condado por Felipe II en 1577. Fue prefecto de la ciudad de Alicante, alcaide de su castillo y virrey de Cerdeña, pero sobre todo ha pasado a la historia por ser un poeta reconocido y fundamental en el desarrollo de la renovación poética castellana de la primera mitad del siglo XVI, siendo loado por varios autores contemporáneos suyos, entre ellos Miguel de Cervantes. Fue padre de catorce hijos e hijas, de los que sobresale el importante militar e historiador Carlos Coloma.
Por línea paterna era nieto del secretario de los Reyes Católicos mosén Juan Coloma (Borja, c.1443 - Borja, 1517). Su abuela era María Pérez Calvillo, señora de Malón y Bisimbre, en el Reino de Aragón, heredera de una considerable fortuna de origen converso. Fruto de este matrimonio nació Juan Francisco Pérez Calvillo de Coloma (Zaragoza, 1500-Elda, 1539). Tras el fallecimiento de mosén Juan Coloma la familia se trasladó a residir al Reino de Valencia, entre 1518 y 1520, concretamente al señorío de Elda que había comprado el patriarca el 19 de junio de 1512 al III conde de Cocentaina. En 1520 Juan Francisco Pérez Calvillo de Coloma se casó con María de Cardona, hija del almirante de Aragón Alonso de Cardona e Isabel de Liori, valencianos y señores de Guadalest.
Fruto de este matrimonio nacerá en Elda alrededor de 1522 Juan Coloma, pero a consecuencia del parto falleció su madre. Tras ello su padre se casó con su cuñada Catalina de Cardona en 1527, naciendo de este matrimonio Pedro, Carlos, Blanca e Isabel Coloma. Pero en 1539 falleció fortuitamente en Elda sin hacer testamento Juan Francisco Pérez Calvillo de Coloma, lo que conllevó un largo litigio sucesorio por la posesión de los señoríos entre Juan Coloma y sus hermanastros y madrastra que conllevará décadas.
Por la documentación parece que durante su juventud vivió en Zaragoza, donde la familia tenía un palacio en la calle de Coso. En la década de los cuarenta de ese siglo estaba casado con Aldonça de Aragón hija del conde de Ribagorza, con la que tuvo siete hijos, falleciendo todos durante la infancia, y luego la madre.
En 1551, vemos a Juan Coloma residir en Valladolid, estando muy próximo a los círculos cortesanos hispanos, en especial en el de la infanta María, hija del emperador y futura emperatriz de Austria, tras su boda con Maximiliano II de Habsburgo, de la que dirá que era "criado y hechura”. En Cigales, en este ambiente cortesano, conocerá a una de las damas de honor de la infanta, la portuguesa Isabel de Sá, con la que se casará ese mismo año. Durante ese tiempo Juan Coloma fue adquiriendo fama por sus composiciones poéticas, convirtiéndose en un ejemplo de la cultura cortesana propia del siglo XVI. En 1552 Juan Coloma reside junto a su mujer en Valladolid, viéndose involucrado en un incidente entre el poeta Antonio de Soria y un grupo de poetas jóvenes, entre los que se encontraban junto a Juan Coloma, Juan Pacheco, Bernardino de Ayala, Pedro de Ávila, Garcilaso de la Vega, Alonso de Villarroel, Luis Zapata y Rodrigo Girón. Fruto de aquel incidente Coloma escribirá un poema jocoso de diez versos “Caistes por levantaros”, contra Antonio de Soria.
Juan Coloma en el Cancionero general de Esteban de Nájera
En ese mismo año, 1552, se publica un cancionero en el que se incluye gran parte de la obra poética que nos ha llegado de Juan Coloma. Impreso en Zaragoza por Esteban de Nájera, bajo el título: "Cancionero general de obras nuevas, nunca hasta ahora impresas, essi por ell arte española como por la toscana". Título completado con: “Y esta primera es el Triumpho de la muerte traducido por don Iuan Coloma”. Un ejemplo de la popularidad y celebridad de Juan Coloma en la época, es el hecho de que el editor considerara más comercial incluir su nombre en la portada del libro. El libro está dividido en dos partes, en las que Juan Coloma da buena muestra de su poesía. La primera parte, de estilo español, comienza con una traducción al castellano del “Triunfo de la muerte” de Petrarca, al que se le puede considerar como un exponente de transición hacia la plena climatización del italianismo a la poesía castellana. La segunda parte, de estilo italiano, comienza con "La historia de Orfeo" considerada como una de las primeras introducciones del mito griego de Orfeo en el periodo renacentista español, que luego ilustrarán otros poetas, y es coetánea de los ensayos más primitivos en verso italiano. Las composiciones de Juan Coloma recogidas en esta obra, al margen de las ya citadas, son sonetos, canciones, glosas, e incluso una égloga: Égloga de tres pastores.
Fruto de su matrimonio con Isabel de Sá nacieron, en Valladolid, su primogénito Juan y su segundogénito Antonio. Pero en 1557, tras varias décadas de pleitos, se llegó a un acuerdo para poner fin al litigio sucesorio que mantenía con sus hermanastros y madrastra. Por él Juan Coloma se quedó definitivamente con el señorío de Elda, en el reino de Valencia, mientras que a su hermanastro Pedro, primogénito del segundo matrimonio de su padre, le correspondió el señorío de Malón, en el reino de Aragón. Además, la infanta María se marchó con Maximiliano II de Habsburgo a Austria. Por todo ello Juan Coloma y su familia abandonaron la ciudad castellana para trasladar su residencia a las tierras valencianas del Vinalopó, pasando a residir desde entonces al castillo-palacio de Elda.
Ya instalado en la villa de Elda Juan Coloma comenzó un programa constructivo para hacerla su residencia solariega. Para ello dotó a la cabeza de su señorío de los edificios monumentales: palacio, iglesia y convento. En este último erigió el panteón familiar. También la dotó de edificios caritativos como un hospital, y de ocio: un huerto, la casa de la Noguera y un pabellón de caza en la sierra del Cid, estos dos últimos lugares en el término de su villa de Petrel. Todo ello financiado por las más que importantes rentas obtenidas gracias a la mano de obra morisca, el ochenta por ciento de la población, así como por la favorable coyuntura económica del siglo XVI. Además, la estancia de la familia Coloma en Elda hizo que se instalaran en la villa familias cristianas viejas atraídas por las ventajas socioeconómicas que les podía proporcionar estar junto a esta familia señorial.
En 1561 Juan Coloma fue nombrado alcaide del castillo de Alicante y prefecto de esa ciudad. Pasando desde ese momento temporadas en esa ciudad y convirtiéndose en el hombre de Felipe II en ella. Desde su puesto político apoyará la creación de la diócesis de Orihuela, segregándola de la de Cartagena, e impulsará las importantes obras de reforma que cambiarán definitivamente la fisonomía de esa fortaleza para convertirla en una fortificación de traza abaluartada. Fruto de esas estancias, nació en 1566 en esa ciudad su decimosegundo hijo, el célebre Carlos Coloma.
El 20 de febrero de 1570 fue nombrado por Felipe II virrey, lugarteniente y capitán general del reino de Cerdeña, donde marchó con su familia. Allí desarrolló una intensa labor tanto en la defensa del reino frente a los peligros berberisco y turco, así como en la reorganización interna del reino. Bajo su virreinato se publicó buena parte del cuerpo legislativo vigente hasta entonces en suelo sardo. Y convocó el parlamento del reino, presidido por él mismo como virrey y representante directo del monarca. Pero el temor a un posible ataque de la armada turca a Cerdeña obligó al virrey a trasladar a su familia a Génova en busca de refugio seguro, para luego marchar al señorío de Elda donde su mujer ejerció de gobernadora. Solo se quedaron con él sus dos hijos mayores que permanecieron en la isla asistiendo a su padre. Durante este tiempo Juan Coloma, es asesorado por militares, ya que él no lo era, y tuvo que gestionar los conflictos entre tropas enviadas a la isla y sus habitantes. Tropas como las del Tercio de Lope de Figueroa, en 1573, donde servía Miguel de Cervantes, coincidiendo ambos en la isla. Como virrey Juan Coloma se mostró como un buen gestor mostrando: un gran miramiento por la situación y dificultades de la población sarda, gobernando a favor del bien común y recelando de los futuros contratiempos que podían derivarse de las disposiciones gubernativas en unos años complicados en que imperaban el hambre y la inseguridad.