Juan Antonio Villacañas (Toledo 10 de enero de 1922 - 21 de agosto de 2001) fue un poeta español, ensayista y crítico. Hijo predilecto de la ciudad de Toledo.
La guerra civil interrumpió sus estudios de bachillerato. Hizo el servicio militar en sitios tan dispares como Melilla y el valle de Arán. En el primero de estos destinos, mientras realizaba el trabajo encomendado de reorganizar la biblioteca del casino militar, aprovechó la oportunidad para leer y ampliar conocimientos. A su vuelta a Toledo entró a trabajar en el Ayuntamiento de la ciudad, donde durante años fue jefe del negociado de arte y cultura. Su poemario Los Sapos (1968) es una crítica al poder y sus abusos donde un Ayuntamiento es a un tiempo realidad y metáfora de dicho poder. En 1956 es invitado por la Academia Belga de Lengua y Literatura Francesas a la III Bienal Internacional de Poesía de Knokke-le-Zoute (Bélgica). De aquí data la amistad de Villacañas con el poeta e hispanista Edmond Vandercammen, que reseñó su obra Conjugación Poética del Greco en Le Journal des Poètes (1959) y tradujo varios de sus poemas al francés, aparecidos en la mencionada publicación (1972). Tras su estancia en Bélgica, es entrevistado en la sede de la Unesco en París, donde su voz es grabada para una emisión especial para Hispanoamérica. Desde los años cincuenta la obra de Juan Antonio Villacañas comenzó a aparecer en antologías de poesía tanto nacionales como internacionales. Al mismo tiempo, se publicaron extractos de su obra poética y crítica en diversas revistas y periódicos.
Villacañas vivió siempre en Toledo, permaneció alejado de grupos y corrientes literarias y siguió su propio camino poético y vital.
Tal independencia artística y personal le supuso el silencio, a partir de los años ochenta, por parte de la mayor parte de la crítica oficial y de sectores agrupados en torno a ciertas corrientes favorecidas en las últimas décadas del siglo veinte.
A partir de 2001, no obstante, crece el número de poetas y críticos nacionales y extranjeros, que muestran admiración e interés por su obra, lo que, tras el paréntesis de las dos últimas décadas del siglo veinte, vuelve a poner de manifiesto la importancia de Juan Antonio Villacañas como poeta esencial. Entre otros ejemplos cabe citar, en este sentido, a Emilio Porta, Pablo Luque Pinilla, Roberto Carlos Hernández Ferro, Enrique Gracia y Michael Smith.
En 2010, Toledo dedicó su Feria del Libro a Juan Antonio Villacañas. El Pregón Inaugural de dicha Feria fue pronunciado por su hija Beatriz Villacañas.
En 2015, la ciudad de Toledo nombró a Juan Antonio Villacañas hijo predilecto a título póstumo.
La obra poética de Juan Antonio Villacañas se compone de treinta y tres libros de poesía, en los que se dan cita los más diversos temas y formas, yendo éstas desde el verso libre (ya en los años cincuenta) al soneto, y de estrofas y rimas de su propia invención, a la lira: Juan Antonio Villacañas infundió a esta estructura clásica un contenido nuevo y sorprendente, tanto que sus liras ahora se conocen como Liras juanantonianas. En honor al magisterio de Juan Antonio Villacañas en lo que a la lira se refiere, Juan Ruiz de Torres creó la decilira. Además de poesía, también produjo una amplia obra de crítica y ensayo (que aparecerían en publicaciones muy diversas como por ejemplo, La Estafeta Literaria, Cuadernos Hispanoamericanos, El Mercurio de Chile y Nueva Estafeta, (dirigida por Luis Rosales) y dos libros en prosa: Bécquer o la Poesía de Todos (1971, Premio del Círculo de Escritores y Poetas Iberoamericanos de Nueva York) y Versómanos (1989), libro en el que Villacañas expone las falacias de gran parte de la crítica de poesía predominante. Poemas, reseñas, cuentos y escritos de diversa índole de Juan Antonio Villacañas pueden encontrarse, asimismo, en medios como ABC, Poesía Española (1.ª y 2.ª Épocas), Diario Ya, Poesía Hispánica, Diario de León, Le Journal des Poètes, o El Mercurio de Chile.
En los años setenta, Juan Antonio Villacañas explora una nueva forma de creación: la unión de poema e imagen para construir una unidad de significado que denominó «liriforma». Una exposición de estas «liriformas» tuvo lugar en el Palacio de Benacazón de Toledo en 1976. Estas «liriformas» conforman, en conjunto, un libro titulado Testamento de Carnaval. Junto con otros medios, la revista La Estafeta Literaria publicó la noticia entrevistando al autor en el nº 579, el 1 de enero de 1976.
1958, Conjugación Poética del Greco
1965, La Llama entre los Cerezos
1971, Cárcel de la Libertad (Premio “Ausiàs March” 1969)
1971, Las Humanas Heridas de las Piedras
1973, Rebelión de un Recién Nacido
1975-1976, Testamento del Carnaval (Liriformas)
1980-1984, Estado de Gracia (Incluido en Argumento de Mi Biografía, 2000 como Cartas Pasión con Tetis, 1980)
1990, 20 Poemas de Antón y una Canción Inesperada
1991, El Humor Infinito de la Historia